A partir del 15 de julio se prevé el inicio de la canícula en El Salvador, con altas temperaturas, menos lluvias y riesgo de sequía en el oriente del país.
A partir de hoy, se prevé el inicio oficial de la canícula en El Salvador, un periodo caracterizado por la disminución temporal de lluvias en medio de la estación lluviosa. Así lo confirmó el Ministro de Medio Ambiente, Fernando López, quien advirtió sobre un aumento de las temperaturas y posibles afectaciones por sequía meteorológica en regiones específicas del país.
El fenómeno climático se manifestará con mayor intensidad en la zona oriental, la franja costera, así como en localidades como Suchitoto y la cuenca del río Lempa en Chalatenango. Se prevé que en estos sectores haya una disminución significativa de lluvias durante un periodo de hasta 10 días consecutivos, lo que podría derivar en sequía meteorológica.
El ministro López explicó que, si bien el resto del territorio aún podría recibir lluvias, especialmente en las tardes y noches, los acumulados serán sustancialmente menores en comparación con las semanas anteriores.
Durante esta fase, también se pronostica un ambiente mucho más cálido, con la probabilidad de que ocurran olas de calor, particularmente en zonas urbanas y rurales donde el acceso a sombra o agua potable es limitado. Este escenario representa un riesgo para personas vulnerables, como adultos mayores, niños y pacientes con enfermedades crónicas.
Actualmente, según el boletín 1 publicado el 8 de julio, el territorio salvadoreño se encuentra bajo un estado neutro del fenómeno El Niño–Oscilación del Sur (ENOS), con vientos del Este ligeramente acelerados. Además, el Ministerio de Medio Ambiente (MARN) informó que se mantiene la actividad de ondas tropicales en el Caribe, lo que permitirá que algunas lluvias persistan en diferentes zonas del país, aunque de forma menos frecuente.
Ante el inicio de este fenómeno, el MARN recomienda:
Aunque el país se encuentra en una etapa de transición climática, el ministro López señaló a inicios de mes que las lluvias podrían normalizarse a partir de agosto, con un regreso paulatino a condiciones más húmedas, dependiendo de la evolución de los sistemas tropicales en la región.