Crédito France 24
Por Alonso Rosales
Francia afronta un fin de semana marcado por la tensión social, las movilizaciones sindicales, las protestas juveniles y la preocupación por posibles episodios de violencia política. Para este sábado 31 de octubre, organizaciones sindicales, colectivos estudiantiles y representantes del movimiento de los chalecos amarillos han convocado una tercera jornada consecutiva de manifestaciones contra el encarecimiento del costo de la vida y las políticas gubernamentales.
A este escenario se suma la convocatoria de organizaciones de derechos humanos y colectivos antifascistas que marcharán contra los crímenes de odio, las agresiones racistas y la violencia atribuida a grupos de extrema derecha. Las movilizaciones buscan visibilizar la preocupación por los ataques contra manifestantes y comunidades migrantes, en un contexto de creciente confrontación política y social.
El Gobierno francés considera que existe un riesgo elevado de alteraciones del orden público. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, anunció el despliegue de aproximadamente 70.000 policías y gendarmes en diferentes puntos del país, ante la posibilidad de enfrentamientos, saqueos y actos vandálicos durante las manifestaciones y las celebraciones de Halloween.
La jornada se desarrolla, además, a seis meses de las elecciones presidenciales, en un ambiente de polarización política y descontento social.
La convocatoria de los chalecos amarillos contempla alrededor de 600 acciones en distintas localidades francesas, entre manifestaciones, concentraciones y sentadas. Las organizaciones sindicales CGT, FSU, Solidaires y FO también respaldan las protestas, junto con agrupaciones estudiantiles y universitarias.
En París, los sindicatos consiguieron una victoria judicial al lograr que el Tribunal Administrativo autorizara el recorrido entre Bastilla y Nación, después de que la Prefectura intentara trasladar la movilización hacia las afueras de la capital.
La decisión fue celebrada por la UNEF, una de las organizaciones convocantes, que reivindicó el derecho de los ciudadanos a manifestarse y elegir el recorrido de sus marchas.
Los chalecos amarillos también anunciaron acciones en diferentes ciudades, con bloqueos y concentraciones para expresar su inconformidad ante lo que consideran falta de respuestas gubernamentales.
Uno de los elementos que incrementa la tensión es la denuncia de agresiones atribuidas a individuos vinculados con agrupaciones de extrema derecha durante las manifestaciones del pasado 24 de octubre.
En Montpellier, hombres identificados por llevar pañuelos blancos atados al brazo afirmaron que pretendían proteger a los comerciantes. Sin embargo, una investigación del diario Libération señaló que algunos de ellos agredieron a manifestantes mientras los agentes policiales observaban los hechos.
El ministro Laurent Nuñez rechazó las acusaciones de connivencia entre policías y militantes de extrema derecha.
También se reportaron incidentes en Ruán y Clermont-Ferrand, mientras que en Niza fueron detenidos once activistas de extrema derecha.
Ante estos acontecimientos, las organizaciones de derechos humanos y los colectivos antifascistas han convocado movilizaciones para denunciar el racismo, la xenofobia y los crímenes de odio, y reclamar garantías para las personas que participan en las protestas.
La coincidencia de las manifestaciones con Halloween representa otro desafío para las autoridades francesas. En redes sociales circularon convocatorias para concentraciones nocturnas bajo el nombre de «Noche de las tinieblas», algunas acompañadas de mensajes que incitan a la insurrección y a provocar disturbios.
El Ministerio del Interior anunció que prohibirá las concentraciones consideradas de riesgo y reforzará la vigilancia en numerosas ciudades.
En París, se estableció un toque de queda en las zonas de República y Châtelet-Les Halles entre las 23:00 y las 6:00, durante dos noches. En Burdeos, los menores no acompañados tendrán restricciones para circular por el centro de la ciudad a partir de las 20:00.
Las autoridades también advirtieron sobre las sanciones por ocultar el rostro durante manifestaciones en las que existan riesgos de alteraciones del orden público. No obstante, las disposiciones contemplan excepciones para actividades festivas, deportivas, artísticas y tradicionales, por lo que los disfraces de Halloween no constituyen automáticamente una infracción.
El despliegue de 70.000 policías y gendarmes refleja la dimensión del dispositivo preventivo preparado por el Gobierno francés. Se contempla la participación de unidades especializadas, drones, helicópteros, brigadas ecuestres, equipos cinotécnicos y vehículos blindados Centaure.
El ministro de Justicia, Gérald Darmanin, solicitó a los fiscales una respuesta penal firme y rápida ante posibles actos violentos.
Francia enfrenta así una jornada en la que confluyen reivindicaciones económicas, demandas sociales, denuncias de violencia política y movilizaciones contra el racismo y la discriminación.
La principal preocupación de las organizaciones convocantes es que los actos de violencia no terminen desvirtuando las reivindicaciones ciudadanas ni limitando el ejercicio del derecho a manifestarse.
Fuentes: France 24, AFP y Libération.