Fentanilo en casa: la realidad  que EE.UU. no quiere admitir


Por Alonso Rosales

Una reciente investigación periodística ha puesto en entredicho uno de los discursos más repetidos por el Gobierno de Estados Unidos: que la crisis del fentanilo es un problema importado. Los datos oficiales muestran una realidad incómoda: buena parte de la producción del opioide ocurre dentro del propio territorio estadounidense y, en muchos casos, está en manos de ciudadanos o residentes del país.

Entre enero de 2025 y marzo de 2026, las autoridades sentenciaron a implicados en al menos 18 narcolaboratorios ubicados en sótanos, garajes y oficinas. Lejos de tratarse de sofisticadas redes extranjeras, estos espacios clandestinos operaban en entornos cotidianos, evidenciando una amenaza interna más profunda de lo que se admite públicamente.

De los casos donde se identificó la nacionalidad de los detenidos, el 65 % eran ciudadanos o residentes estadounidenses, frente a un 35 % de origen mexicano. Este dato desmonta la narrativa dominante que apunta exclusivamente hacia el exterior como origen del problema.

Los laboratorios no solo se dedicaban a la fabricación de fentanilo, sino también al prensado de pastillas que imitaban medicamentos como el OxyContin, así como a la transformación de metanfetamina. Estados como California, Washington, Colorado, Nueva York y Georgia figuran entre los principales focos de estas operaciones.

Casos concretos reflejan la gravedad de la situación. Un consejero juvenil en Washington utilizó su garaje para producir miles de dosis letales bajo la fachada de una empresa de vitaminas. En otro caso, dos ciudadanos estadounidenses operaban un laboratorio en el sótano de una vivienda, con capacidad suficiente para generar millones de pastillas potencialmente mortales.

A pesar de que las autoridades reportan el desmantelamiento de alrededor de 180 narcolaboratorios al año, el número de sentencias no guarda proporción con esta cifra, lo que sugiere posibles fallas en la persecución judicial o en la transparencia de los datos.

La crisis del fentanilo, responsable de cerca de 100.000 muertes anuales en Estados Unidos, no puede seguir siendo explicada únicamente como un problema externo. La evidencia apunta a una realidad más compleja: una red interna de producción que desafía el discurso oficial y obliga a replantear responsabilidades.

Fuente: RT Noticias