Fallece Dolly Parton, la voz que convirtió la pobreza de los Apalaches en una historia universal

Dolly Parton, una de las figuras más queridas e influyentes de la música estadounidense, murió este 25 de agosto de 2026 en Nashville, Tennessee, a los 80 años. Cantante, compositora, actriz, empresaria y filántropa, Parton construyó durante casi seis décadas una carrera que comenzó en la música country y terminó convirtiéndola en una figura universal de la cultura popular.

Zarko Pinkas |

Dolly Parton, una de las figuras más queridas e influyentes de la música estadounidense, murió este 25 de agosto de 2026 en Nashville, Tennessee, a los 80 años. Cantante, compositora, actriz, empresaria y filántropa, Parton construyó durante casi seis décadas una carrera que comenzó en la música country y terminó convirtiéndola en una figura universal de la cultura popular.


Dolly Rebecca Parton nació el 19 de enero de 1946 en Locust Ridge, Tennessee, en el corazón de los Apalaches. Fue la cuarta de doce hermanos y creció en una familia de escasos recursos, en una pequeña cabaña de una sola habitación. La música formaba parte de la vida familiar: su madre cantaba y le transmitió canciones religiosas y antiguas baladas, mientras la radio acercaba a la familia al sonido del country que marcaría el futuro de Dolly.

Desde muy niña mostró una inclinación extraordinaria hacia la música. Comenzó a escribir canciones cuando apenas tenía cinco años y durante su infancia ya cantaba en programas de radio y televisión en Knoxville. A los 13 años realizó sus primeras grabaciones y tuvo una temprana aparición en el Grand Ole Opry. Después de terminar la escuela secundaria, se trasladó a Nashville, la capital de la música country, para intentar convertir su talento en una profesión.

Su carrera discográfica comenzó formalmente en 1967 con el álbum Hello, I’m Dolly, pero antes de convertirse en intérprete de grandes escenarios ya había demostrado que su principal virtud era la escritura de canciones. Parton fue una compositora prolífica, capaz de transformar experiencias personales, recuerdos familiares y sentimientos aparentemente sencillos en canciones de enorme fuerza narrativa.

Entre sus obras más conocidas están “Jolene”, “Coat of Many Colors” y “I Will Always Love You”. Esta última alcanzó una dimensión todavía mayor cuando Whitney Houston la convirtió en un éxito mundial con su versión de 1992. Parton escribió aproximadamente 3,000 canciones a lo largo de su carrera y vendió más de 100 millones de discos en todo el mundo.

Pero Dolly Parton nunca permaneció encerrada dentro de los límites del country. Su voz, su personalidad y su particular sentido del espectáculo la llevaron hacia otros territorios de la cultura estadounidense. En 1980 debutó en el cine con 9 to 5, junto a Jane Fonda y Lily Tomlin, película para la que también escribió e interpretó la canción principal, que se convirtió en uno de sus grandes éxitos. Más tarde participó en películas como The Best Little Whorehouse in Texas, Rhinestone y Steel Magnolias, consolidándose también como actriz.

Su imagen pública fue igualmente singular. El enorme cabello rubio, los vestidos brillantes, el maquillaje y una estética deliberadamente exuberante terminaron convirtiéndose en una marca reconocible en todo el mundo. Sin embargo, detrás de esa apariencia existía una artista profundamente consciente de sus raíces. Parton nunca ocultó la pobreza de su infancia y convirtió aquellos recuerdos en parte esencial de su obra.

También fue una empresaria exitosa. En 1986 creó Dollywood, un parque temático ubicado en Tennessee que se convirtió en una de las grandes atracciones de la región. Su relación con su tierra natal nunca desapareció y, a diferencia de muchas estrellas que abandonan sus lugares de origen después de alcanzar la fama, Parton convirtió Tennessee en una parte permanente de su identidad pública y artística.

Sin embargo, quizá uno de sus legados más importantes se encuentra lejos de los escenarios. A través de la Fundación Dollywood impulsó programas destinados a combatir la pobreza y, especialmente, a fomentar la lectura infantil. Su iniciativa Imagination Library ha distribuido libros gratuitamente a millones de niños, convirtiéndose en uno de los proyectos filantrópicos más reconocidos asociados a una celebridad. Durante la pandemia de COVID-19 también donó un millón de dólares para apoyar la investigación de vacunas.

Por todo ello, Dolly Parton terminó ocupando un lugar difícil de clasificar. Fue una estrella del country, pero también una compositora respetada por músicos de géneros muy distintos; fue actriz, pero su presencia cinematográfica nunca eclipsó su carrera musical; fue una empresaria millonaria que mantuvo como parte de su discurso la memoria de la pobreza de su infancia; y fue una filántropa que utilizó su enorme popularidad para promover la educación y la lectura.

A lo largo de su trayectoria recibió numerosos reconocimientos, entre ellos múltiples premios Grammy, su ingreso al Country Music Hall of Fame y al Rock and Roll Hall of Fame, además de la Medalla Nacional de las Artes de Estados Unidos. En 2025 recibió el Jean Hersholt Humanitarian Award de la Academia de Hollywood por su labor humanitaria.

La muerte de Dolly Parton cierra una de las carreras más extensas y singulares de la música popular estadounidense. Partió de una cabaña en las montañas de Tennessee y llegó a escenarios, películas y públicos de todo el mundo sin desprenderse nunca de aquella muchacha que comenzó a escribir canciones en los Apalaches.

Su legado no está solamente en “Jolene”, “9 to 5” o “I Will Always Love You”. Está también en la manera en que convirtió su propia vida en materia artística: la pobreza en memoria, el dolor en canción, el humor en una forma de resistencia y la fama en una herramienta para ayudar a otros. Dolly Parton no fue únicamente una estrella del country. Fue, durante décadas, una de las grandes narradoras de la cultura estadounidense.