Estados Unidos ofrece a Ucrania «garantías de seguridad» para negociar la paz con Rusia

El presidente norteamericano Donald Trump ofreció a su homólogo ucraniano Volodymyr Zelensky, «solidas garantías de seguridad» para negociar la paz con Rusia, que Kiev pretende sean de 30 a 50 años. Faltan resolver «las concesiones territoriales en el Donbas», región ucraniana ocupada en un 80% por Moscú, y la central nuclear de Zaporijia, en poder ruso. Ucrania podría iniciar el proceso de adhesión a la Unión Europea entre el 2027 y 2028.

Donald Trump estimó ante los periodistas que siguieron su encuentro con Zelensky, en «Mar-a-Lago», su residencia de verano en Florida, que ha negociado el 95% de un acuerdo de paz entre los beligerantes. Las concesiones territoriales ofrecidas por Zelensky deben ser correspondidas por una maniobra equivalente de Putin. Ello daría lugar a una «zona económica desmilitarizada neutra». El pacto será refrendado por el Congreso estadounidense. Países de la Unión Europea, y Gran Bretaña, desplegaran una «fuerza de reaseguro» en reemplazo del retiro de Ucrania.

Oficializadas «las garantías de seguridad», que de momento ni Trump ni Zelensky han pormenorizado, Ucrania podrá desactivar la «ley marcial». A continuación los ucranianos decidirán su futuro por referéndum, debiendo también resolver la cuestión de los eventuales compromisos territoriales (intercambios, congelamiento, rechazos, etc.). Recientes sondeos de opinión, indican que un 75% de los 39,5 millones de habitantes se oponen a ceder territorios.  

Tal vez la pregunta más importante todavía sin respuesta sea si los Estadounidenses, Ucranianos y Europeos se pusieran de acuerdo sobre las grandes lineas de un futuro plan de paz, ¿cual sería la respuesta de Vladimir Putin?. Es conocida su hostilidad al envío de tropas extranjeras a Ucrania, desfavorable a su vez a la organización de un referéndum en Ucrania, sobre la cesión de territorios a Rusia, mientras que su ministro de exteriores, Sergueï Lavrov, acusa que «los europeos son el principal obstáculo a la paz».

«Si las declaraciones de los hombres de Putin contradicen el optimismo de Trump sobre el fin cercano de la guerra, son sobre todo los objetivos exhibidos por el Kremlin que podrían bloquear proseguir con las negociaciones, o bien hacer el futuro acuerdo de paz suficientemente frágil para que las topas rusas puedan destruirlo en un futuro próximo. Las ambiciones rusas en Ucrania no se limitan al Dombass. Apuntan a la caída del gobierno de Zelensky, el retorno del país al regazo del Kremlin y al debilitamiento, apuntando al fin de la OTAN y de la Unión Europea».

«Un acuerdo de paz que no tome en cuenta las exigencias rusas hacia la OTAN y el Occidente, por fuera de Ucrania, no satisfacen a Rusia y no permitirá, instaurar una paz durable susceptible de normalizar las relaciones ruso-europeas o ruso americanas», afirma el Instituto para el Estudio de la guerra (ISW). «La solución está en gran parte en la Casa Blanca, palanca necesaria para oponerse a Putin y negociar seriamente el fin de la invasión. Donald Trump siempre ha rechazado utilizarla. Es contra Ucrania  y contra Volodymyr Zelensky, que ha ejercido sus presiones».  

«Las garantías de seguridad reclamadas por Ucrania para evitar cualquier futura invasión, el destino que se le depare a la central nuclear de Zaporijia, la planta más grande de Europa, y las concesiones territoriales, son los temas claves, sin olvidar un cese el fuego de 60 días para organizar el referéndum sobre la cuestión territorial como lo exige la Constitución del país, eludido por Donald Trump, prefiriendo subrayar los avances globales, sin precisar cuales».

«Las esperanzas en que convergieran los puntos de vista de Estados Unidos, Ucrania y la Unión Europea, en «Mar-a-Lago», se vieron defraudados, porque minutos antes que llegara Volodymyr Zelensky al conclave, Donald Trump informó ante la audiencia en transmisión televisiva en directo que había mantenido una entrevista «muy productiva» con Vladimir Putin, un mal signo para los observadores que saben de la influencia del dirigente ruso sobre el presidente de EEUU».

«Según la agencia de prensa rusa RIA, la llamada, de unos 15 minutos, fue «amigable» y «profesional», para «poner fin (al conflicto). Kiev debe tomar una decisión corajuda. Sería prudente de asumir sin tardar la decisión sobre el Dombass, declaró el consejero diplomático del Kremlin, Iouri Ouchakov», al referirse al mas importante de los 4 «óblasts» (provincia o región) de Ucrania, invadidos por Rusia, ninguno de los cuales controlado totalmente por Moscú, al cabo de 4 años de guerra», territorios por un total de 117.143 km2, 19% de la superficie de Ucrania.

«Ucrania y sus aliados europeos pueden encontrar en lo sucedido algunas razones de esperanza. Comenzando por el hecho que no terminó mal, como fue el caso en febrero. Donald Trump reservó algunas amabilidades a su invitado del día y a los dirigentes europeos, bien lejos  del tono empleado hace 10 meses. En la conferencia de prensa Volodymyr Zelensky aseguró que las garantías de seguridad para Ucrania, habían sido aprobadas, lo cual Trump no confirmó».

«Nuevamente el presidente estadounidense puso en el mismo plano al país agresor y al agredido. Hizo referencia a las injerencias rusas en su favor durante la campaña presidencial de 2016, aproximándolo a Vladimir Putin. Donald Trump le otorga plena confianza, y dice que desea ardientemente la paz. Se mostró muy generoso en sus sentimientos hacia Ucrania, deseándole que salga adelante, aprovisionándola de energía, electricidad y otros bienes a bajo precio».

La noche previa a la conferencia de prensa en «Mar-a-Lago», «Rusia desencadenó un vasto ataque drones y misiles sobre Kiev, que causó muertos y provocó vastos cortes de energía, privando numerosas zonas del país de electricidad y calefacción en pleno invierno». En un solo día fueron afectadas 63.000 estructuras energéticas. El Ministro de Relaciones exteriores ruso, Sergueï Lavrov reiteró que el principal obstáculo para la paz eran los países europeos».

TEXTO ADICIONAL: Las acusaciones rusas de un ataque de drones ucranianos contra la residencia de vacaciones de Vladimir Putin, a 400 kilómetros de Moscú, es un montaje sin pruebas, para descarrilar el proceso de paz, propuesto por Donald Trump y aceptado por Volodymyr Zelensky.  

Desde Ginebra, Juan Gasparini.         

Le Figaro y Le Monde, Paris,  30 de diciembre de 2025