ENTREVISTA │ Rafael Alfaro: “La música es mi maldición… pero también mi forma de decir la verdad”

El fundador de OVNI habla sin concesiones sobre la industria musical actual, la pérdida de profundidad creativa, el papel de la tecnología y su lucha por mantener una dignidad estética en un panorama dominado por algoritmos, fórmulas rápidas y “guayabas podridas”

Por Zarko Pinkas-Ramírez

El fundador de OVNI habla sin concesiones sobre la industria musical actual, la pérdida de profundidad creativa, el papel de la tecnología y su lucha por mantener una dignidad estética en un panorama dominado por algoritmos, fórmulas rápidas y “guayabas podridas”. Aun así, continúa creando desde el camino menos transitado, fiel a la idea de que la música todavía puede ser un hallazgo y no solo una tendencia.

– Después de tantos años creando música, componiendo y grabando, ¿cómo describirías tu visión artística actualmente? ¿Estás en una etapa de exploración, síntesis o consolidación?

Déjame ponerte en contexto: en algún momento, para mí, esto de la música ha llegado a ser como una “maldición”… Es como el hombre lobo; este no puede evitar convertirse en lobo una vez salga la luna llena. No importa cuánto lo trate de evitar: al final sucumbe a la maldición y mata.

Pues bien, mi “luna llena” es la inspiración… Y no importa si no tengo ganas, o recursos, o trate de alguna manera evitar crear una canción porque sé que esto conlleva producirla, y más allá de esto: crear, grabar y producir todo un álbum, pues no puedo hacer solo una canción. Al final sucumbo a la maldición.

Pero no me malinterpretes: es una buena maldición y estoy agradecido por ella, ya que gracias a esta puedo expresar cosas que siento, veo, adoro y aborrezco, pero tiene su precio…

Habiendo dicho esto, el momento en el cual estoy en mi vida trasciende a mi visión artística, pues es el reflejo de la misma. En esta estoy experimentando y consolidando.

Experimentando porque necesito encontrar nuevas formas de poder seguir creando, ya que no puedo evitarlo como ya lo expliqué. Y con esto me refiero a nuevos sonidos, nuevas formas de poder hacer las cosas con o sin otros músicos, aprender a usar nuevas tecnologías, instrumentos, inventar y/o descubrir cosas que seguramente otros ya saben, pero el hacerlo por mí mismo es parte del placer de hacer esto, lo cual conlleva gastar mucho tiempo y recursos en experimentar.

Consolidando porque he llegado al momento en mi vida en que me doy cuenta de que nuestras prioridades, mis prioridades, están realmente mal. Nos preocupamos por pagar cuentas, llegar a metas de ventas, tener dinero en el banco para poder saldar lo que este sistema nos obliga a saldar, estar en una lista de popularidad y dejamos a un lado lo que realmente importa: la vida misma y todo lo que conlleva. Desde un insecto hasta un árbol, cualquier ser vivo; el tiempo que perdemos preocupándonos por lo que al final del día no importa, dejando para después el decir, el convivir, el hacer lo que realmente nos hace sentir vivos. Y eso lo consolido en la música que estoy haciendo hoy mismo; me interesa y necesito decir algo al respecto, para que los que tengan oídos escuchen, porque ellos se darán cuenta, como yo, de que somos parte del problema; y si no podemos hacer mucho al respecto, tratar por lo menos de no estorbar tanto.


– Cuando observas la música que se produce hoy —en El Salvador y en el mundo—, ¿qué es lo que te entusiasma y qué es lo que te preocupa? ¿Crees que la industria ha influido demasiado en el sonido, o se trata solo de una evolución natural?

Sinceramente, me preocupa mucho ver que la música de ahora esté siendo influenciada por gente que ni siquiera pronuncia bien las palabras, como si se estuvieran burlando de nosotros y ellos mismos; que todas las rimas sean tan simples y burdas; que la instrumentación, la estructura, las armonías, las melodías sean tan faltas de lo más mínimo para hacerlas interesantes… De lo único que se preocupan es de la base rítmica. Si esta puede hacer que las cheras (sobre todo) puedan moverse insinuando su sexualidad o algo más, es un éxito. Y lo logran, porque hay más cabezas solo con pelo… al parecer.

Pero lo que más me desilusiona es que los medios promueven esto. Es como cuando te ofrecen dos guayabas: una podrida y otra sana. La podrida es comida, te satisface, pero no te alimenta y hasta te puede hacer daño, pero cae solita al suelo, no cuesta. La guayaba sana también es comida, te satisface, pero esta te nutre y alimenta; mas hay que subirse al árbol para tenerla. Y los medios recogen lo que cae al suelo; eso ofrecen al público porque “es lo que quiere”, pero al público no hay que complacerlo, hay que educarlo.

A los bichos de ahora no les cuesta conseguir una canción, y por ende no la aprecian, y mucho menos un álbum.

Tengo que decir que las producciones son muy buenas, pero eso me hace pensar que a falta de una melodía, una muy buena producción compensa.

Por otro lado, me ilusiona y entusiasma poder tener las herramientas tecnológicas y personales para poder hacer la música que a mí me gustaría oír de una manera en la cual puedo hacerla solo o con más músicos, siempre y cuando la tecnología no mate el proceso quitando la humanidad de la creación. Para mí, eso es la verdadera razón de hacer esto: el viaje es más divertido que llegar al destino. Pero cuando una canción que me parece buena, bonita y/o interesante lucha por estar en el espectro musical actual y sucumbe ante lo bayunco, el mal gusto y lo ordinario, me pregunto: ¿cómo puedo competir contra eso? Y la respuesta es: desde hace mucho sabemos qué hacer para pegar por lo menos medianamente, pero tenemos un poco de dignidad y respeto por lo que tratamos de hacer… algo bonito.

¿Es evolución o influencia de la “industria”? Bueno, creo que si bien el rock and roll fue mal visto y considerado una “amenaza” para la música y la juventud por los mayores de ese entonces, este sí fue una evolución natural porque fue orgánica, y esto se desarrolló a géneros que realmente exigían. Pero todo lo que sube tiene que bajar, y yo considero que después del rock progresivo ha venido el “rock regresivo” o “guacarock”, donde si bien hay cosas bonitas e interesantes dentro de lo relativo, cada vez es menos. ¿Por qué? Porque cada vez la industria tiene más control.


– Has vivido varias etapas del rock y de la música contemporánea. Desde tu experiencia, ¿hay una década que consideres irrepetible en términos creativos, compositivos o sonoros? ¿Qué la hace distinta frente a lo que se produce ahora?

Esta respuesta complementa la anterior. En los 60’s y 70’s la creatividad reinaba y los artistas podían hacer lo que querían musicalmente. Las compañías disqueras les dieron rienda suelta y crearon lo que ahora son consideradas obras maestras, grupos y artistas clásicos e inigualables. Pero ahora, ¿dónde está eso?

Las mismas plataformas crean sus algoritmos y eso es lo que le dan a la gente: puras guayabas podridas, y esta se las come porque “es la tendencia”.

Pero esta época de las décadas anteriores también tuvo la ventaja de que todo era nuevo. Había la suficiente tecnología para crear cosas novedosas, pero daba para más, pues se empezaban a desarrollar técnicas, estilos, formas de componer. Un sonido de un instrumento nuevo era inspirador como para crear algo. Algo así pasó con OVNI en sus inicios.

Nosotros éramos unos bichos aislados de toda corriente musical salvadoreña. No interactuábamos con otros grupos, por ende desconocíamos muchos trucos, acordes, formas de hacer las cosas para grabar, tocar o componer. Cada vez que llegaba un efecto, un teclado o un acorde nuevo era una fuente de inspiración maravillosa, y eso nos llenaba de una manera que toda esta tecnología no ha podido igualar.

La música ahora está democratizada y todo el mundo puede hacer y publicar lo que quiera. Si bien antes las compañías disqueras decidían qué era lo que sonaba, ellas eran un filtro que no dejaba pasar lo que no tuviera la suficiente “calidad” para ser publicado. Esa es una gran diferencia contra lo que pasa ahora.

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– Algunos músicos aseguran que hoy hay más herramientas pero menos tiempo para pensar. ¿Crees que la tecnología ha simplificado o empobrecido la creatividad musical? ¿Cómo convive el software con el instrumento en tu proceso creativo?

En verdad te digo que los músicos de ahora muy difícilmente sabrán lo que fue grabar con tecnología análoga. Estoy de acuerdo en que ahora se piensa y ejecuta mucho menos que antes en todo sentido; musical y técnicamente.

Antes no podías darte el lujo de hacer una toma, guardarla, hacer no sé cuántas más y, si no te gustaba ninguna, regresar a la primera. O hacer varias tomas y combinar lo mejor de cada una, o guardar una mezcla el tiempo que quisieras y al mes venir y subirle 2 dB a la pandereta… Era la toma, la mezcla, el momento y el tiempo preciso, pues después no habría otra oportunidad.

Las mezclas había que ensayarlas, y a veces hacerlas entre dos o más personas. En el caso personal, tenía que ensayar mezclas de canciones de OVNI todo un día, pues la canción duraba 10, 15, 20 minutos, y esta tenía que quedar lista el domingo, pues el lunes había que grabar otra cosa.

La tecnología ha ayudado a los músicos y técnicos a prepararse menos, a rebuscarse menos en lograr algún sonido o efecto, a confiar en que si hay un error siempre se puede remendar. Te digo, yo he perdido confianza a veces en mi criterio auditivo, pues ahora hay tanto de cómo hacer mezclas, la dichosa “masterización”, la guerra de volúmenes, en fin. Antes de las computadoras, si sonaba bien, sonaba bien, y ese era el mejor criterio.

Sin embargo, la tecnología ha ayudado a poder hacer las cosas de una manera más rápida y con menos margen de error. Como en todo, hay cosas buenas y no tan buenas. Es muy difícil no adoptar la nueva tecnología si esta es aparentemente beneficiosa, pero como dije: siempre hay un precio que pagar.

¿El software o el instrumento? En mi caso particular, yo busco el sonido. ¿Por qué tener varias guitarras, varios amplificadores, varias panderetas, varios micrófonos? ¿Por qué? Si al final puedes emular muchas cosas con los teclados, plugins, o con una sola guitarra o una sola pandereta resuelves. Pues porque, en primer lugar, vengo de la escuela análoga, y yo prefiero tocar un triángulo de verdad a uno de un teclado o plugin por el simple hecho de que lo tengo y disfruto tocarlo. Además, ahora el poder decir: “Ese es un triángulo de verdad”, ya es un lujo.

Mi proceso se define mucho en cómo usar las herramientas que tengo, tanto en instrumentos reales como virtuales. A veces he comprado instrumentos que no sé tocar, pero sé que algo se me va a ocurrir para usarlos en alguna producción.

Hay cosas que definitivamente requieren recurrir a la tecnología, pues sería muy, muy difícil lograrlas en estas latitudes, como: ensambles de cuerdas, metales, vientos. Todo esto sería muy caro y difícil de hacer en El Salvador, ya que no contamos con el recurso musical, humano ni técnico para lograrlo. Por ende, existen los plugins. Gracias a la tecnología por eso.


– Si tuvieras que escoger tres bandas o artistas que consideres fundamentales para entender tu camino musical —no como influencias directas, sino como faros—, ¿cuáles serían y por qué?

The Beatles, Yes, Emerson, Lake & Palmer, y como mención honorífica, Simiente.
Hay más, pero solo me pediste tres.


– Tú vienes de una escuela musical compleja: estructuras extensas, conceptos, instrumentación no convencional. ¿Crees que el público actual sigue buscando profundidad o la música ya cumple otras funciones sociales?

Creo que muchos ya hemos visto esos videos que te salen comparando a un cantante de antes contra un vociferante de hoy, y la clásica frase: “¿Cómo es que pasamos de esto, a esto…?”

El público actual no tiene la culpa de estar perdido, porque no tiene punto de referencia. Aunque no es una excusa realmente, ya que ahora hay demasiado acceso a casi todo, más inclusive del que teníamos cuando las cosas estaban pasando realmente. Pero si bien a muy pocos nos interesó irnos por el camino menos transitado en su momento, mucho menos ahora.

A muchos de los bichos de hoy no les interesa escuchar un álbum entero, consecuentemente no logran apreciar todo un trabajo artístico. Por ende, a la mayoría de artistas no les interesa lograr un álbum completo bajo una dirección conceptual coherente. Es por eso que muchos solo sacan sencillos o EPs.

Yo sigo haciendo álbumes conceptuales o, por lo menos, coherentes en ideas y estilos, simplemente porque me gusta hacerlos y porque decidí hace mucho tiempo irme por el camino menos transitado y hacer la diferencia.


– ¿Cómo visualizas el futuro de tu obra? ¿Hay un nuevo concepto, un viaje sonoro pendiente o un cambio radical que aún no hemos escuchado?

Hago música porque es mi “maldición”. Quisiera que lo que hago pudiera ser más lucrativo para no depender de otras cosas para sobrevivir, aunque reconozco que mis prioridades están equivocadas; voy trabajándolas poco a poco. A veces me pregunto: ¿por qué no me gustó algo más normal, como ser abogado, doctor, economista? ¿Por qué, si tanta es la onda con la música, no me gustó hacer algo como cumbias, rancheras, salsa o algo como lo de ahora: urbano, rap o corridos tumbados?

Desde el principio me gustó, y me imagino que, en alguna medida y momento, a los que han estado en OVNI, hacer algo que de alguna manera, en algún grado, sea interesante y bonito. Es difícil a estas alturas del partido salir con algo diferente y que sea musicalmente bonito, y más difícil que “pegue” sin recurrir a lo bayunco, vulgar, sensual, burdo, etc., que en muchos casos es un tiro seguro.

Yo me pregunto: ¿cómo puedo hacer una buena canción? Muchas veces siento que la gente se ríe de mí y me ve como un bicho raro que sigue haciendo música, la cual no le deja más que gastos y frustraciones. Y sí, yo sé que soy un bicho raro, porque ya debería haberme dedicado a hacer algo “más productivo”, pero creo que al final del día tengo algo que, dentro de lo relativo, muy pocos tienen. Y realmente no estoy seguro de qué es, pero sé que muchos, y digo muchos, lo desean. Habría que preguntarles a ellos qué es…

Yo sé que cuando me acuesto no lo hago pensando en dinero, ni en un negocio, ni en política… sino en una canción, y eso es lindo.

Por el momento estoy trabajando un nuevo álbum como solista, pues me interesa ampliar mi catálogo como tal. No puedo decir nada con respecto a OVNI por ahora, más que acabamos de sacar un EP navideño llamado Holidías.

Quisiera pensar que somos esa canción extraordinaria que descubriste cuando compraste el álbum y lo escuchaste entero. No era la canción por la cual compraste el álbum, la más popular, sino esa: la que solo descubrieron los que buscan algo más…

Me interesa producir música, simplemente producir música. Tal vez logre hacer una buena canción uno de estos días.

El Salvador, Rafael Alfaro, “The Sapling” Video Oficial (estéreo)