El Niño se intensifica y NOAA eleva al 75 % la posibilidad de un evento histórico a finales de 2026

Por Redacción ContraPunto

El fenómeno de El Niño continúa fortaleciéndose en el océano Pacífico y ha llevado a la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) a elevar al 75 % la probabilidad de que durante octubre-diciembre de 2026 se registre un episodio de intensidad histórica, superior a los eventos observados desde 1950.

La actualización fue incluida en el diagnóstico del Centro de Predicciones Climáticas (CPC) de la NOAA, emitido el 10 de septiembre. El organismo señala, además, que existe una probabilidad superior al 90 % de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño e invierno del hemisferio norte de 2026-2027.

La previsión no significa que necesariamente se producirán impactos extremos en todos los países afectados. La propia NOAA advierte que una mayor intensidad del fenómeno incrementa las posibilidades de experimentar condiciones asociadas con El Niño, pero no garantiza un determinado comportamiento de las lluvias o las temperaturas en una región específica.

Un Pacífico cada vez más caliente

Los datos registrados por la NOAA muestran una aceleración significativa del calentamiento oceánico. En el Pacífico ecuatorial oriental, las anomalías de temperatura superficial superaron los 3 °C, mientras que los principales índices también mostraron incrementos.

En la región Niño-3.4, utilizada tradicionalmente para evaluar la evolución del ENSO, la anomalía llegó a +1.8 °C. En Niño-3 alcanzó +2.5 °C, mientras que en Niño-1+2, frente a las costas de Sudamérica, llegó a +3.4 °C.

Pero el calentamiento no se limita a la superficie. La NOAA reportó anomalías de temperatura superiores a 10 °C en amplias zonas de las aguas subsuperficiales del Pacífico. La termoclina también se encuentra más profunda de lo habitual, una señal que forma parte del proceso de acoplamiento entre el océano y la atmósfera que caracteriza a El Niño.

El índice oficial RONI es ahora la referencia utilizada por el CPC para el seguimiento y pronóstico de ENSO. Para que el episodio sea clasificado dentro del escenario histórico señalado por la NOAA, el promedio de tres meses deberá alcanzar +2.5 °C o más. Para octubre-diciembre, la previsión central del RONI se sitúa en torno a +2.67 °C, mientras que el percentil 75 llega a +2.90 °C.

El Salvador ante un escenario climático complejo

La evolución del fenómeno tiene particular importancia para Centroamérica y El Salvador, debido a la influencia que las condiciones oceánicas y atmosféricas pueden ejercer sobre los patrones de precipitación y temperatura.

Los datos proporcionados por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) ya muestran episodios de sequía y temperaturas elevadas durante 2026. Los registros meteorológicos oficiales del país muestran, además, diferencias importantes en la distribución de las lluvias entre estaciones y regiones.

El escenario previsto para los próximos meses añade otro elemento de preocupación: los modelos climáticos apuntan hacia condiciones de precipitación inferiores a lo normal en sectores de Centroamérica.

Para El Salvador, la transición hacia la época seca podría producirse antes de lo habitual, de acuerdo con las perspectivas citadas en el informe. Esto significaría que algunas actividades agrícolas y la disponibilidad de agua podrían enfrentar presiones adicionales si las lluvias terminan antes de lo previsto.

Agricultura y agua, entre los sectores más expuestos

Uno de los principales efectos de una temporada seca prolongada puede observarse en la agricultura. Los cultivos de granos básicos dependen de una distribución relativamente estable de las precipitaciones, por lo que períodos secos prolongados pueden afectar la germinación, el desarrollo de las plantas y los rendimientos.

El problema también alcanza al abastecimiento de agua. Una reducción de las lluvias durante el cierre de la temporada puede disminuir la recarga de fuentes superficiales y subterráneas, especialmente si coincide con temperaturas superiores a las habituales.

Sin embargo, es importante distinguir entre la intensidad de El Niño y el impacto concreto en El Salvador. NOAA señala expresamente que un El Niño más fuerte no implica automáticamente un impacto proporcional en cada país. Las condiciones locales dependen también de otros patrones atmosféricos y de la evolución de las temperaturas oceánicas regionales.

Una señal que ya se observa en el Pacífico

El actual episodio también presenta una fuerte interacción entre las condiciones oceánicas y atmosféricas. La NOAA reportó anomalías de vientos del oeste en niveles bajos de la atmósfera y valores negativos de los índices de Oscilación del Sur, mientras que la convección y las precipitaciones se han desplazado hacia sectores del Pacífico central y oriental.

Para los científicos, estos elementos son importantes porque El Niño no consiste simplemente en un aumento de la temperatura superficial del mar. Se trata de un fenómeno climático acoplado, en el que los cambios del océano interactúan con la circulación atmosférica.

Precisamente esa interacción es la que permite determinar si el calentamiento oceánico puede consolidarse y mantenerse durante varios meses.

El récord todavía es una posibilidad, no un hecho consumado

Aunque la cifra del 75 % representa una probabilidad elevada, la NOAA no afirma que el récord ya se haya establecido. El organismo está proyectando la posibilidad de que el episodio alcance una magnitud histórica durante el trimestre octubre-diciembre.

La diferencia es importante: el pronóstico describe un escenario futuro y no un récord ya confirmado.

El seguimiento continuará durante las próximas semanas. La NOAA tiene programada una nueva discusión diagnóstica de ENSO para octubre, mientras que las observaciones oceánicas y atmosféricas son actualizadas de manera periódica.

Para El Salvador, el desafío será observar cómo se traduce esta evolución global en las condiciones locales. Una temporada seca adelantada, temperaturas elevadas y posibles períodos prolongados sin lluvia podrían aumentar las presiones sobre agricultores, productores, sistemas de agua y hogares.

El Niño de 2026, por ahora, no es solamente una anomalía registrada en el Pacífico. Es un fenómeno que puede tener consecuencias a miles de kilómetros de su origen y cuyo comportamiento durante los últimos meses del año será determinante para el clima de Centroamérica y para la planificación de los recursos naturales en El Salvador.