"Escribir y recibir cartas es uno de los mayores placeres extraviados en aras de la tecnología": Gabriel Otero.
Por Gabriel Otero.
Escribir y recibir cartas es uno de los mayores placeres extraviados en aras de la tecnología. Con qué ansiedad se esperaban días, semanas y meses para tener noticias de alguien lejano: un familiar, un amigo, una novia, la esposa o el esposo.
La carta era la expresión última del ingenio y el detalle, abundaban en estilos, descripciones y atmósferas, la complicidad manifiesta en decenas o cientos de palabras, uno se vaciaba en la emoción por comunicar, por acercarse a los ojos y al oído del otro y acaso secretear asuntos de dos. Las confidencias llegaban a niveles extraordinarios, no importaba la distancia, los encuentros eran la recompensa largamente esperada.
Además de potenciar la palabra escrita, existía toda una industria alrededor del servicio postal: sobres, tarjetas, filatelia, papel, sellos y traslados por tierra y avión, muchos empleos y tradición sustentada durante siglos. Todo era manual y humano, con errores, el correo tenía la característica de personal e inviolable.
El papel del cartero era el de heraldo, el que llevaba y traía las novedades, alguien fundamental en la vida diaria, ahora lo único que se recibe en los hogares son cobros de servicios y recordatorios para pagos de deudas.
Pero en el siglo XX era el emisario de la alegría y la nostalgia, la canción Mr. Postman de la autoría de Brian Holland, Freddie Gorman, Georgia Dobbins, Robert Bateman y William Garrett cuya primera versión la grabaron las Marvelettes en 1961 para Motown, misma que Los Beatles hicieron un cover en 1963 y los Carpenters otro en 1975, este último es tal vez uno de los más conocidos, habla de la espera de una carta y la ilusión que causaba recibirla.
El valor del correo ya no es el mismo, el e-mail y los servicios de mensajería electrónica son instantáneos y ya no hay que esperar días ni semanas para tener novedades de nuestros seres queridos que están en la lejanía física y en otros territorios.
Y aunque el correo se acomode a los nuevos tiempos y el día del cartero se celebre el 12 de noviembre, la realidad es que son escasas las personas de menos de 30 años que alguna vez escribieron una carta, prefieren la brevedad de un par de líneas y los emoticones, solo aprietan teclas y letras en una pantalla, desconocen el encanto de la escritura, la magia plasmada en el papel que abre puertas y corazones.
El correo cambió y las cartas ya no existen, una lástima.