Por Alonso Rosales.
Se ha anunciado que los presidentes Trump (Estados Unidos) y Putin (Rusia) celebrarán una reunión en la capital húngara, Budapest (Hungría) en las próximas semanas, para abordar la guerra en Ucrania. El anuncio se produce tras una llamada telefónica entre ambos mandatarios, de más de dos horas según fuentes.
La reunión sigue a una cumbre anterior entre Trump y Putin en Alaska en agosto de 2025, que no produjo avances sustanciales.
El hecho de que se elija Budapest como sede ha generado inquietudes entre aliados occidentales, dada la posición del país anfitrión y sus vínculos diplomáticos particulares.
Invitación a Úrganos de Ucrania y postura de Volodymyr Zelenskyy
El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyy, ha declarado que está dispuesto a sumarse a la reunión siempre que sea invitado formalmente y si la fórmula de participación garantiza sus intereses y los de Ucrania.
Sin embargo, Zelenskyy también ha expresado su “desconfianza” sobre que Budapest sea el escenario adecuado, principalmente por el perfil del anfitrión —el primer ministro húngaro, Viktor Orbán— y por los antecedentes políticos del país respecto al conflicto. Él declaró que duda de que Orbán “pueda hacer algo positivo para los ucranianos” o “garantizar una contribución equilibrada”.
Como condición para participar, Ucrania exige:
- Ser invitada formalmente a la mesa de negociación.
- Que el formato del encuentro no sea excluyente, es decir, que incluya a Ucrania o que tenga una fase en la que su voz esté representada.
- Que no se utilice la sede (Budapest) de manera simbólica para avanzar agendas que perjudiquen a Ucrania, por ejemplo, concesiones territoriales sin consultar.
¿Por qué desconfía Zelenskyy del anfitrión, Hungría?
Los motivos principales que alimentan esa desconfianza son:
- Posición previa de Hungría frente a Ucrania y Rusia: Orbán y su gobierno han mostrado reiteradamente una postura crítica sobre el envío de armas a Ucrania, así como una actitud de bloqueo o reticencia dentro de la UE para aprobar ciertos paquetes de ayuda a Kiev.
- Imparcialidad del anfitrión: Zelenskyy estima que un país que ha sido visto como alineado en ciertos momentos con Moscú o que ha adoptado una postura de “pacifismo” condicionada podría no ofrecer garantías de neutralidad del proceso, lo que resta credibilidad al diálogo.
- Historia simbólica de Budapest: El hecho de que la ciudad haya sido sede del Memorando de Budapest de 1994 —acuerdo por el cual Ucrania entregó su arsenal nuclear a cambio de garantías de seguridad que luego fueron violadas por Rusia— le añade carga simbólica al lugar, lo que Zelenskyy alude cuando dice que “no considera Budapest el mejor lugar” para el encuentro.
- Cuestiones legales y de protocolo: Hungría es firmante del Corte Penal Internacional (CPI), que tiene emitida una orden de arresto contra Putin por crímenes de guerra. Hungría está avanzando hacia su salida de la CPI, lo que genera dudas sobre las garantías legales y el marco del encuentro.
Por estos motivos, aunque Zelenskyy no cierra la puerta, pide que se cumplan condiciones para que la mesa no sea un escenario que favorezca exclusivamente a Rusia o que presente una simulación de negociación sin asegurar a Ucrania voz, voto y garantías.
¿Qué se espera de la cumbre?
Aquí los principales objetivos, riesgos y expectativas que se plantean:
Objetivos esperados
- Tratar de iniciar algún tipo de pathway para el fin de la guerra en Ucrania, al menos discutir un alto al fuego o una transición hacia negociaciones más amplias.
- Que Estados Unidos y Rusia clarifiquen sus posiciones sobre territorios ocupados, concesiones o fórmulas de solución, incluyendo eventuales vetos al envío de armas de largo alcance a Ucrania (por parte de EE.UU.) que Moscú considera una “línea roja”.
- Elevar el perfil diplomático de Hungría como anfitrión, que ve en esta cumbre una oportunidad de afirmar su relevancia internacional y su papel en mediación.
Lo que se espera lograr
- Un acuerdo preliminar o declaración conjunta que ofrezca una hoja de ruta para desescalar, que pueda incluir: compromisos de alto al fuego, intercambio de prisioneros, retirada parcial de fuerzas, o un compromiso de negociaciones más amplias.
- Que EE.UU. muestre que busca actuar como mediador independiente entre Rusia y Ucrania, lo cual le daría rédito político internacional y doméstico para Trump.
- Que Rusia obtenga reconocimiento del proceso de paz sin concesiones estratégicas inmediatas, apuntando a ganar legitimidad.
- Que Ucrania logre al menos compromisos de apoyo militar continuado o garantías de seguridad, aunque el foco diplomático esté en la mesa Rusia-EE.UU.
Riesgos y sombras
- Que Ucrania quede marginada (o perciba que queda marginada) del proceso de decisiones, lo que puede debilitar su posición y moral. Zelenskyy lo ha dicho explícitamente: la ausencia de Ucrania sería un mal precedente.
- Que el anfitrión (Hungría) tenga una agenda oculta o inclinada hacia Moscú y que la cumbre favorezca más los términos rusos que una solución justa para Ucrania.
- Que el encuentro se convierta en un gesto simbólico sin contenido real: muchas veces las cumbres generan comunicados pero pocos mecanismos vinculantes. Análisis recientes lo advierten.
- Que la elección de Budapest sea percibida como un desafío o debilitamiento de la unidad occidental (OTAN/UE), si se interpreta que se otorga un papel central a Rusia sin consulta amplia al bloque.
La cumbre Trump-Putin en Budapest representa una apuesta diplomática de alto riesgo: por un lado, ofrece la posibilidad de desbloquear una vía de paz en Ucrania; por otro, implica dejar de lado o reconfigurar el papel de Ucrania en el proceso, lo cual genera inquietud entre los aliados de Kiev.
Para que tenga credibilidad, es indispensable que Ucrania sea parte activa, que el anfitrión demuestre neutralidad, y que el resultado no sea meramente simbólico sino que incluya compromisos verificables. De lo contrario, la cumbre podría terminar siendo más una maniobra política que un verdadero avance hacia la paz.
En suma: un encuentro esperanzador —pero frágil— donde las circunstancias, las confianzas y los equilibrios importan tanto como los discursos.
Fuentes , France 24 , Axios
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