Por Alonso Rosales
En medio de un recrudecimiento de las tensiones entre Washington y La Habana, el Gobierno cubano ha anunciado su disposición a entablar un “diálogo significativo” con Estados Unidos, pero al mismo tiempo ha descartado cualquier discusión sobre cambios en su sistema político, constitucional o económico. Así lo afirmó este miércoles el viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, en declaraciones a CNN, en un contexto marcado por el aumento de la presión estadounidense sobre la isla con discursos que insinúan un posible cambio de régimen.
La postura de Cuba: diálogo sí, cambio de sistema no
Según Fernández de Cossío, Cuba está dispuesta a conversar con Estados Unidos sobre temas de interés bilateral, incluidos aspectos como cooperación en seguridad regional y lucha contra el narcotráfico, siempre que el intercambio se base en el respeto mutuo y no implique cuestionar el modelo constitucional cubano. Aclaró que la isla no está dispuesta —ni ahora ni en el futuro— a discutir su sistema constitucional, su economía ni su sistema de gobierno socialista con funcionarios estadounidenses.
“No estamos listos para discutir nuestro sistema constitucional, así como suponemos que Estados Unidos no está listo para discutir su sistema constitucional, su sistema político ni su realidad económica”, dijo Fernández de Cossío a CNN.
El funcionario agregó que, pese a la disposición al diálogo, no existe actualmente una mesa de negociación formal entre ambos gobiernos y que hasta ahora los contactos se han limitado a intercambios de mensajes a través de canales diplomáticos regulares.
Además, Fernández de Cossío ha sido enfático en rechazar cualquier inclusión del tema de los presos políticos o cambios estructurales del sistema como parte de un diálogo con Estados Unidos, calificando estos asuntos como “no vinculados” a las conversaciones existentes.
La respuesta de Estados Unidos y la presión de Trump
Por su parte, la administración del presidente estadounidense Donald Trump ha intensificado las sanciones y la retórica contra Cuba, calificando al régimen cubano como una amenaza a la seguridad nacional y promoviendo un cambio de régimen como objetivo de su política exterior.
Trump ha anunciado medidas como amenazas de aranceles a países que suministren petróleo a Cuba y esfuerzos por cortar el suministro de crudo desde Venezuela e incluso México, acciones que han agravado la ya frágil situación energética y económica de la isla.
Funcionarios estadounidenses, incluido el secretario de Estado Marco Rubio, han señalado públicamente que a Estados Unidos “le encantaría ver” un cambio de régimen en Cuba, aunque no necesariamente planean intervenir directamente para lograrlo.
Trump también ha dicho que Cuba podría evitar un corte total en los suministros si llegara a “un acuerdo”, insinuando la posible devolución de propiedades confiscadas a exiliados tras la revolución de 1959 como parte de ese trato.
Actores involucrados
Por parte de Cuba:
Por parte de Estados Unidos:
¿Dónde están las conversaciones hoy?
Aunque el diálogo formal aún no ha empezado, existe comunicación entre ambos gobiernos, principalmente a través de embajadas y contactos de rutina. Cuba se muestra abierta a un intercambio respetuoso que aborde áreas concretas de cooperación sin cuestionar su soberanía ni su sistema interno.
No obstante, la oposición cubana y organizaciones críticas al régimen han señalado que esta postura representa un doble discurso: mientras se habla de diálogo, se mantiene rígidamente la defensa del statu quo político sin transparencia ni reformas reales internas.
Fuentes: