Cuál es la capacidad de Irán en una nueva guerra con Estados Unidos

Por Alonso Rosales

 En un contexto de máxima tensión entre Washington y Teherán, la pregunta sobre la verdadera capacidad militar de Irán frente a Estados Unidos vuelve al centro del debate estratégico internacional. Aunque el poderío convencional estadounidense es ampliamente superior, la República Islámica ha desarrollado durante décadas una doctrina de guerra asimétrica que podría generar costos significativos en caso de un conflicto abierto.

Misiles y drones: el núcleo del poder disuasivo iraní

El principal activo militar iraní es su amplio arsenal de misiles balísticos y drones de ataque. Teherán dispone de misiles de mediano alcance como el Sejil (aprox. 2.000 km), el Emad (1.700 km), el Jorramshahr (2.000 km) y el Ghadr (1.950 km), capaces de alcanzar bases estadounidenses en el Golfo e incluso territorio israelí.

Durante la llamada “Guerra de los Doce Días” en 2025 contra Israel, Irán lanzó centenares de misiles y drones en ataques combinados, buscando saturar las defensas aéreas mediante tácticas de “enjambre”. Aunque la mayoría fueron interceptados por los sistemas antimisiles israelíes —como la Cúpula de Hierro, Honda de David y Arrow—, algunos proyectiles lograron impactar en zonas urbanas e infraestructura estratégica.

Estados Unidos, por su parte, ha reforzado su escudo defensivo en la región con sistemas THAAD y baterías Patriot PAC-3, además de desplegar portaaviones y destructores equipados con interceptores Aegis. Este despliegue busca crear una “burbuja defensiva” alrededor de sus activos militares.

Guerra naval asimétrica y el Estrecho de Ormuz

Uno de los puntos más sensibles es el Estrecho de Ormuz, por donde transita entre el 20% y el 25% del petróleo mundial. Irán ha amenazado reiteradamente con bloquearlo en caso de agresión directa.

La Guardia Revolucionaria iraní ha invertido en lanchas rápidas, minas navales y misiles antibuque diseñados para ejecutar ataques en enjambre contra buques de gran tamaño. Aunque hundir un portaaviones estadounidense sería extremadamente difícil —como el USS Abraham Lincoln o el USS Gerald R. Ford—, incluso un ataque limitado podría tener un fuerte impacto simbólico y económico.

El precedente histórico más relevante es la Operación “Mantis Religiosa” de 1988, cuando la Armada estadounidense destruyó parte significativa de la flota iraní tras ataques a petroleros en el Golfo. Sin embargo, la doctrina naval iraní actual es más descentralizada y asimétrica.

Bases estadounidenses bajo amenaza

Irán ha reiterado que numerosas bases estadounidenses en Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Baréin, Kuwait y Omán están dentro del alcance de sus misiles. En el pasado, Teherán ha respondido de forma “proporcionada” a acciones militares estadounidenses, como tras la muerte del general Qassem Soleimani en 2020, cuando lanzó misiles contra una base en Irak sin causar víctimas mortales.

No obstante, analistas advierten que el actual contexto político interno en Irán podría empujar a una respuesta más contundente si percibe que su supervivencia estratégica está en juego.

Proxies y redes en el extranjero

Históricamente, Irán ha proyectado poder a través de grupos aliados en Líbano, Irak, Siria y Yemen. Aunque varios de estos actores han sufrido debilitamiento en los últimos años, siguen representando una capacidad de presión indirecta contra intereses estadounidenses e israelíes.

Existe además preocupación en Europa por la posible activación de células vinculadas a Hezbolá u otras redes, aunque hasta ahora no se han confirmado planes concretos.

¿Puede Irán atacar territorio estadounidense?

Actualmente, los expertos coinciden en que Irán no dispone de misiles balísticos intercontinentales operativos capaces de alcanzar territorio continental de Estados Unidos. Sin embargo, informes de centros de estudios como la Fundación para la Defensa de las Democracias advierten que su programa espacial podría sentar las bases técnicas para desarrollar esa capacidad en el futuro.

Teherán insiste en que su programa espacial tiene fines civiles.

Un equilibrio basado en la disuasión

En términos convencionales, la superioridad militar estadounidense es abrumadora. Sin embargo, la capacidad iraní de infligir daños regionales —mediante misiles, drones, ataques asimétricos y presión sobre el mercado energético— convierte cualquier escenario de guerra en una apuesta de alto riesgo para ambas partes.

Más que una confrontación directa y prolongada, los expertos consideran más probable una escalada limitada y calculada, donde ambas potencias intenten evitar un conflicto total que desestabilice por completo Medio Oriente y afecte la economía global.

Fuentes consultadas:

  • The Wall Street Journal
  • BBC
  • Haaretz
  • Financial Times
  • Le Parisien
  • Fundación para la Defensa de las Democracias (FDD)
  • ACLED (Armed Conflict Location & Event Data Project)