Por Alonso Rosales
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a elevar el tono de su confrontación con Irán al asegurar que dejó instrucciones para responder con la destrucción de objetivos iraníes en caso de que Teherán intente asesinarlo. La declaración, publicada en su red Truth Social, se produce en medio de un escenario marcado por nuevas tensiones militares, negociaciones estancadas sobre un posible acuerdo de paz y la disputa por el control del estratégico estrecho de Ormuz.
Trump no presentó pruebas de la existencia de un plan iraní para atentar contra su vida, aunque reiteró que las Fuerzas Armadas estadounidenses cuentan con órdenes precisas para actuar si llegara a producirse un ataque.
Mientras tanto, funcionarios estadounidenses, citados bajo condición de anonimato, señalaron que Washington exige que Irán garantice públicamente la libre navegación por el estrecho de Ormuz y se comprometa a no atacar embarcaciones comerciales, una condición que consideran indispensable para avanzar en las conversaciones iniciadas meses atrás.
Desde Teherán, el canciller Abbas Araghchi respondió que cualquier entendimiento solo podrá sostenerse si ambas partes cumplen sus compromisos, acusando a Washington de haber incumplido acuerdos previos. En la misma línea, el embajador iraní ante las Naciones Unidas defendió que la administración del estrecho de Ormuz corresponde exclusivamente a Irán y rechazó cualquier presión extranjera.
El estrecho de Ormuz continúa siendo uno de los puntos más sensibles del comercio internacional, ya que por esa ruta marítima transita aproximadamente una quinta parte del petróleo exportado a nivel mundial. Cualquier interrupción del paso repercute directamente en los precios internacionales del crudo, los combustibles y diversos productos básicos.
Las diferencias sobre el programa nuclear iraní siguen siendo otro de los principales obstáculos. Estados Unidos e Israel sostienen que el nivel de enriquecimiento de uranio representa un riesgo para la seguridad internacional, mientras que Irán insiste en que su programa tiene exclusivamente fines civiles y energéticos.
Especialistas en seguridad internacional consultados por distintos centros de estudios europeos coinciden en que el intercambio de amenazas incrementa el riesgo de errores de cálculo y reduce el margen para una solución diplomática. También advierten que las declaraciones públicas de ambos gobiernos responden, en parte, a necesidades políticas internas y a estrategias de disuasión dirigidas tanto a adversarios como a sus respectivas audiencias nacionales.
Respecto a las amenazas atribuidas a sectores iraníes tras la muerte de altos mandos militares y figuras cercanas al liderazgo del país, analistas de Oriente Medio consideran que el discurso de represalia mantiene un fuerte componente simbólico, aunque recuerdan que la rivalidad entre Washington y Teherán continúa representando un riesgo permanente para la estabilidad regional.
La retórica de Trump también enfrenta cuestionamientos por parte de expertos, quienes sostienen que amenazas de una respuesta militar de gran escala tendrían enormes consecuencias geopolíticas y económicas, por lo que cualquier decisión de ese tipo estaría condicionada por factores estratégicos y alianzas internacionales.
Las negociaciones siguen abiertas, aunque las posiciones de ambas partes permanecen distantes y el conflicto continúa generando incertidumbre en los mercados energéticos y en la seguridad de Medio Oriente.
Fuente: The Associated Press.