El Ejecutivo estadounidense tiene previsto inyectar 80.000 millones de dólares (65.460 millones de euros) en el IRS durante la próxima década. Además de aumentar el número de inspectores fiscales, parte de los fondos se destinarán a “gastos fijos” como actualizar los equipos informáticos, mejorar los análisis de datos y contratar y entrenar a inspectores dedicados “complejas” actividades de cumplimiento.
“Para recaudar ingresos, mejorar la eficiencia y crear un sistema fiscal más equitativo, invertir en el cumplimiento fiscal tiene una importancia de primera magnitud”, ha subrayado el Departamento del Tesoro.
El objetivo de la Administración Biden es recaudar 700.000 millones de dólares adicionales en los próximos diez años. No obstante, en la siguiente década, los ingresos serán 1,6 billones superiores a los previstos, debido a que la infraestructura tecnológica “necesita años para alcanzar su pleno potencial”.
El plan no es únicamente incrementar el personal del IRS. El Gobierno espera también aprobar un paquete normativo que obligue a las entidades financieras a compartir datos con la Hacienda del país, especialmente en lo referido a flujos de efectivo.