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Por Redacción ContraPunto
Al menos 21 personas murieron y más de 80 resultaron heridas este viernes 18 de septiembre en un atentado perpetrado en la ciudad de Kohat, en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, al noroeste de Pakistán, en uno de los ataques más graves registrados recientemente contra instalaciones policiales de la región. El balance fue actualizado durante la jornada por autoridades sanitarias y policiales, por lo que podría aumentar.
El ataque ocurrió cuando numerosos agentes de la Policía, familiares y civiles se encontraban reunidos para participar en las oraciones del viernes en una mezquita situada dentro o junto a un complejo policial. Según las autoridades, un atacante suicida condujo un vehículo cargado de explosivos contra el muro exterior de las instalaciones, provocando una potente explosión.
Después de la detonación se produjo un enfrentamiento armado. Varios hombres armados intentaron ingresar al complejo policial y se enfrentaron con los agentes de seguridad. La Policía informó que los atacantes fueron abatidos durante la explosión y el posterior intercambio de disparos.
Entre las víctimas figuran agentes policiales y civiles que se encontraban en la zona. Las imágenes difundidas desde el lugar mostraron una parte del muro del complejo destruida, vehículos de emergencia y equipos de rescate trabajando entre los escombros para localizar y trasladar a los heridos.
Kohat se encuentra en Khyber Pakhtunkhwa, una provincia fronteriza con Afganistán que durante los últimos meses ha registrado un incremento de los ataques contra las fuerzas de seguridad. El atentado de este viernes se produjo apenas un día después de que una bomba colocada al costado de una carretera matara a seis soldados en el distrito de Hangu, también en la misma provincia.
Las autoridades paquistaníes han señalado repetidamente al Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP) y a otros grupos militantes como responsables de la creciente violencia en las zonas fronterizas. Sin embargo, hasta los primeros reportes de este viernes ningún grupo había asumido oficialmente la responsabilidad del atentado de Kohat, y el propio TTP negó inicialmente estar detrás del ataque.
El Gobierno de Pakistán sostiene que grupos armados utilizan territorio afgano para organizar y preparar ataques contra objetivos paquistaníes. El Gobierno talibán de Afganistán rechaza esas acusaciones y sostiene que la violencia constituye un problema interno de Pakistán. Esta disputa ha incrementado las tensiones entre ambos países.
El primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, condenó el atentado y ordenó acelerar las operaciones de rescate y atención de los heridos. Las autoridades de seguridad también reforzaron las medidas en la zona después del ataque.
El atentado vuelve a colocar en el centro de la preocupación internacional la situación de seguridad en el noroeste de Pakistán, donde las fuerzas policiales y militares han sido blanco frecuente de grupos armados.
La investigación continúa para establecer con precisión la identidad de los responsables, la estructura que organizó el ataque y el objetivo específico de la operación. Mientras tanto, los equipos médicos mantienen la atención de los heridos, algunos de ellos en condición crítica.