Por Alonso Rosales
La Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI) elevó el optimismo sobre el desempeño de la economía salvadoreña y considera que el Producto Interno Bruto (PIB) podría crecer 4.5 % al cierre de 2026, una proyección que supera las estimaciones realizadas hasta ahora por el Gobierno y los principales organismos financieros internacionales.
La previsión fue planteada por el presidente de la ASI, Jorge Arriaza, durante la inauguración del Congreso Regional de Energía (COREN) 2026. El dirigente empresarial sostuvo que los indicadores de corto plazo muestran un comportamiento suficientemente favorable para pensar en una expansión económica superior a la prevista inicialmente.
“El Salvador, a nuestro juicio, podría estar creciendo a una tasa del 4.5 % este año”, afirmó Arriaza, quien consideró que se trata de una cifra que el país no registra desde hace varios años.
La principal base de la proyección industrial está en el comportamiento de dos indicadores que permiten medir la evolución de la economía en el corto plazo: el Índice de Volumen de la Actividad Económica (IVAE) y el Índice de Producción Industrial (IPI).
De acuerdo con los datos disponibles del Banco Central de Reserva (BCR), el IVAE registró un crecimiento interanual de 5.6 % en mayo, mientras que la producción industrial acumuló un incremento de aproximadamente 4.3 % a junio. Para la ASI, estos resultados reflejan que la actividad productiva mantiene un ritmo superior al que anticipaban algunas previsiones.
A esto se suma que la economía salvadoreña registró un crecimiento de 4.8 % durante el primer trimestre de 2026, según el BCR. El resultado estuvo acompañado por un desempeño positivo de buena parte de las actividades económicas, con la construcción entre los sectores que más contribuyeron a la expansión.
Otro elemento que explica el optimismo de los industriales es el comportamiento de las exportaciones. El sector industrial reportó hasta mayo $2,635.8 millones en exportaciones, unos $340.8 millones más que en el mismo período del año anterior. La industria representa además más del 90 % de las exportaciones de bienes del país, por lo que su desempeño tiene un peso importante en la generación de actividad económica y divisas.
La ASI también había reportado durante el primer trimestre un crecimiento de aproximadamente 4.4 % de la industria, impulsado principalmente por las exportaciones y una mayor demanda de crédito.
La estimación de la ASI es considerablemente más optimista que las previsiones oficiales y multilaterales.
El Banco Central de Reserva mantiene una proyección de crecimiento de entre 3 % y 3.5 % para 2026. El Fondo Monetario Internacional calcula una expansión de 3.3 %, mientras que el Banco Mundial estima un crecimiento de 3.2 %. La CEPAL, por su parte, proyecta un aumento de 3.9 %.
Esto significa que para alcanzar el 4.5 % planteado por los industriales, la economía tendría que mantener durante los siguientes meses un ritmo de expansión elevado y evitar una desaceleración significativa.
El contraste entre las proyecciones no necesariamente implica que alguna de ellas sea incorrecta. La estimación de la ASI responde principalmente a la lectura que el sector productivo hace de los indicadores que está observando en las empresas, mientras que las instituciones internacionales incorporan otros factores, entre ellos el comportamiento del comercio internacional, la inversión, las condiciones financieras y los riesgos externos.
Para los industriales, uno de los elementos centrales será que la actividad manufacturera conserve el dinamismo mostrado durante la primera mitad del año.
El incremento de las exportaciones constituye una señal importante para el sector, especialmente porque significa mayor producción, utilización de capacidad instalada y demanda de bienes elaborados en el país.
Sin embargo, la economía también enfrenta desafíos. El aumento de los costos de materias primas, las condiciones del comercio internacional y la evolución de la demanda externa pueden afectar los márgenes empresariales y el ritmo de producción. La propia ASI señaló anteriormente que la industria ha mantenido su crecimiento pese al aumento de los costos de algunas materias primas.
Por ahora, los datos oficiales muestran una economía creciendo por encima de las previsiones más conservadoras. El PIB aumentó 4.8 % en el primer trimestre y el IVAE avanzó 5.6 % en mayo, mientras las exportaciones acumuladas a junio registraron un crecimiento de 4.4 %, según las estadísticas del BCR.
La pregunta será si ese dinamismo puede mantenerse durante el segundo semestre. Si la actividad industrial, las exportaciones, la construcción, el consumo y la inversión continúan mostrando resultados positivos, la proyección de 4.5 % de crecimiento para 2026 planteada por la ASI podría acercarse a la realidad.
Por ahora, la cifra debe entenderse como una proyección del sector industrial y no como el pronóstico oficial del crecimiento económico del país. La diferencia con las estimaciones del BCR y de los organismos multilaterales refleja, precisamente, el debate que existe sobre la velocidad con la que avanzará la economía salvadoreña durante este a