Por Redacción ContraPunto
Aunque las cifras oficiales del sistema previsional muestran millones de personas afiliadas a las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), la realidad es menos alentadora: una parte significativa de esos inscritos nunca ha realizado un solo aporte para su jubilación. Esta situación distorsiona la verdadera cobertura del sistema de pensiones en El Salvador y evidencia sus profundas debilidades estructurales.
Uno de los factores que explica este fenómeno es la afiliación automática de jóvenes durante el trámite del Documento Único de Identidad (DUI), aun cuando no se encuentran laboralmente activos. Así lo señala Patricio Pineda, integrante de la Mesa por una Pensión Digna, quien sostiene que esta práctica, común durante años en los duicentros, infló artificialmente el número de afiliados sin que ello se traduzca en ahorro real para la vejez.
Datos de la Superintendencia del Sistema Financiero (SSF) revelan que, hasta 2023, apenas el 27 % de la Población Económicamente Activa (PEA) cotizaba de manera efectiva al sistema de pensiones. De los más de 3 millones de salvadoreños en edad de trabajar, solo 856,141 realizaban aportes: la gran mayoría en el sistema privado y una mínima fracción en el antiguo sistema público, derogado desde 1998.
Esto implica que más de 2.2 millones de personas en edad productiva permanecen fuera del sistema contributivo, principalmente debido a la alta informalidad laboral. Muchos de ellos aparecen como afiliados, pero no acumulan fondos, lo que los deja sin protección previsional y compromete la sostenibilidad futura del sistema.
Un estudio actuarial presentado en diciembre pasado advierte que alrededor de 2.1 millones de salvadoreños no jubilados tienen una cuenta individual de ahorro previsional, aunque la mayoría no aporta de forma regular. El informe también proyecta un déficit del sistema equivalente al 59 % del PIB entre 2024 y 2070, y alerta que numerosas cuentas individuales se agotarán en los próximos años debido a bajos niveles de cotización y crecientes obligaciones del Estado.
En este contexto, la afiliación deja de ser un indicador real de cobertura social y se convierte en una cifra vacía. Mientras no se enfrente la informalidad laboral ni se garantice empleo digno con derechos, millones de salvadoreños seguirán figurando en las estadísticas del sistema previsional sin que ello signifique una pensión futura.
La discusión sobre una reforma al sistema de pensiones, actualmente en negociación entre el Gobierno y el Fondo Monetario Internacional, vuelve a poner sobre la mesa una pregunta clave: ¿de qué sirve estar afiliado si no se puede cotizar?
FUENTE LA PRENSA GRAFICA