Acuerdo de Trump sobre Ormuz abriría la puerta a una histórica concesión a Irán

Por Alonso Rosales

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que un acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz podría concretarse en las próximas horas, en medio de negociaciones indirectas entre Washington, Teherán y Omán. Sin embargo, el posible pacto ha generado un intenso debate internacional debido a que incluiría una concesión sin precedentes: otorgar a Irán un papel determinante en el control del tráfico marítimo que ingresa al golfo Pérsico.

El estrecho de Ormuz constituye uno de los corredores estratégicos más importantes del planeta. Aproximadamente una quinta parte del petróleo que consume el mundo atraviesa esta ruta marítima, por lo que cualquier interrupción tiene repercusiones inmediatas sobre los precios internacionales del crudo, el transporte marítimo y la estabilidad económica global.

Desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, el control de Ormuz pasó de ser un tema comercial a convertirse en uno de los principales objetivos militares y diplomáticos de la guerra. Tras meses de enfrentamientos, ataques a instalaciones estratégicas y restricciones al paso de embarcaciones, las partes parecen acercarse a una solución temporal.

De acuerdo con fuentes iraníes y funcionarios regionales consultados por Reuters, el borrador del acuerdo permitiría que Irán supervise los buques que ingresen al golfo Pérsico a través del estrecho, mientras Omán mantendría responsabilidades sobre otras rutas de salida y aspectos relacionados con la seguridad marítima.

Aunque la Casa Blanca había rechazado durante meses cualquier posibilidad de conceder a Teherán algún tipo de autoridad sobre la principal vía energética del mundo, la presión política y económica parece haber modificado la postura de Washington.

Trump enfrenta un creciente desgaste interno por una guerra que, según diversas encuestas en Estados Unidos, es rechazada por la mayoría de los ciudadanos. A pocos meses de las elecciones legislativas de medio término, un acuerdo que permita estabilizar los mercados energéticos también representaría un alivio para la economía estadounidense y para los consumidores afectados por el incremento en los precios del combustible.

No obstante, las negociaciones aún no están cerradas. Fuentes involucradas en el proceso advierten que persisten diferencias sobre el mecanismo de inspección de los buques, el carácter obligatorio o voluntario de las tarifas y la participación de otros países del Golfo en la supervisión del tránsito marítimo.

Según funcionarios iraníes, Teherán aspira a cobrar tarifas de entre el 5 % y el 7 % sobre el valor de las cargas transportadas por el estrecho, mientras Omán propone tasas cercanas al 3 %. Estados Unidos, por su parte, mantiene oficialmente su rechazo a cualquier tipo de peaje.

Si finalmente el acuerdo se concreta bajo los términos actualmente discutidos, supondría un importante cambio en el equilibrio estratégico de Medio Oriente. Antes del conflicto, el estrecho de Ormuz operaba como una vía marítima internacional abierta y libre de cobros. La posibilidad de que Irán adquiera un rol formal en su administración representaría una victoria diplomática significativa para Teherán y un reconocimiento implícito de que la presión militar no logró imponer completamente los objetivos planteados inicialmente por Washington e Israel.

Además de aliviar la tensión sobre los mercados internacionales de energía, el acuerdo podría abrir una nueva etapa de negociaciones entre Estados Unidos e Irán respecto al programa nuclear iraní, considerado uno de los principales focos de inestabilidad en la región.

No obstante, diplomáticos cercanos al proceso advierten que el pacto sigue siendo frágil y que cualquier cambio de posición política o una nueva escalada militar podría hacer fracasar las conversaciones y devolver al estrecho de Ormuz al centro de una de las crisis geopolíticas más delicadas del mundo.

Fuentes: Reuters y AP