A siete años de gobierno de Bukele: avances en salud y seguridad, y el reto pendiente del empleo digno

Francisco Alonso Rosales
Analista Internacional

A siete años del inicio del gobierno de Nayib Bukele, el balance nacional presenta contrastes claros entre logros estructurales en áreas como salud y seguridad, y desafíos persistentes en materia económica y social, especialmente en la generación de empleo digno.

Modernización del sistema de salud: la apuesta tecnológica

Uno de los cambios más significativos ha sido la digitalización del sistema sanitario. Destaca la implementación de la aplicación DoctorSV (Dr. SV), concebida como una plataforma de atención médica integral con apoyo de inteligencia artificial. Esta herramienta permite crear expedientes clínicos únicos, ofrecer diagnósticos preliminares, programar citas y dar seguimiento a enfermedades crónicas como diabetes o hipertensión.

En su evolución, el sistema ha incorporado monitoreo continuo y análisis de factores de riesgo, ampliando la cobertura y facilitando el acceso a servicios médicos, especialmente en zonas con limitaciones de infraestructura.

Además, el país ha impulsado la modernización hospitalaria, el abastecimiento de medicamentos y la expansión de la cobertura, con precedentes como la construcción del Hospital El Salvador durante la pandemia, consolidando capacidades sanitarias.

Seguridad: el principal logro percibido

El área donde el gobierno ha obtenido mayor reconocimiento social es la seguridad. El país ha experimentado una caída sostenida en la tasa de homicidios, pasando de 38 por cada 100,000 habitantes en 2019 a aproximadamente 1.9 en 2024 según cifras oficiales.

Este descenso ha posicionado a El Salvador entre los países más seguros de América Latina, con niveles cercanos a estándares europeos.

Encuestas nacionales reflejan que más del 60% de la población considera la seguridad como el principal logro del gobierno, consolidando su legitimidad política en este ámbito.

Sin embargo, organismos internacionales han señalado preocupaciones relacionadas con derechos humanos, detenciones masivas y transparencia de cifras, lo que introduce matices en el análisis académico del modelo de seguridad.

El desafío estructural: empleo y costo de vida

A pesar de estos avances, la principal deuda del modelo sigue siendo la economía real de los hogares. Diversos análisis coinciden en que el costo promedio de vida de un salvadoreño ronda los 800 dólares mensuales, una cifra que supera ampliamente los niveles salariales.

En El Salvador coexisten tres niveles de salario mínimo (aproximados):

Esta brecha evidencia que gran parte de la población no logra cubrir sus necesidades básicas únicamente con ingresos laborales formales.

Organismos como el Banco Mundial subrayan que el país necesita fortalecer la creación de empleo de calidad, mejorar el capital humano y dinamizar la economía para reducir la pobreza de forma sostenible.

Vulnerabilidad social y desigualdad

Desde una perspectiva social, los datos reflejan una feminización de la pobreza. Según indicadores regionales, la pobreza afecta en mayor medida a mujeres, especialmente madres solteras, quienes enfrentan mayores barreras de acceso a empleo y vivienda.

Asimismo, el sistema de Naciones Unidas señala que el país aún enfrenta retos importantes en la reducción de la pobreza, el acceso a oportunidades y la garantía de condiciones dignas de vida para todos los ciudadanos.

El futuro del país dependerá de su capacidad para traducir la estabilidad en seguridad en crecimiento económico inclusivo, capaz de garantizar bienestar material a la población salvadoreña.