El aventurero británico recorrió aproximadamente 50.000 kilómetros desde el sur de Chile hasta Hull, Inglaterra. Después de casi tres décadas de travesía, cumplió su promesa y protagonizó un emotivo reencuentro con su madre.
Zarko Pinkas |
El aventurero británico recorrió aproximadamente 50.000 kilómetros desde el sur de Chile hasta Hull, Inglaterra. Después de casi tres décadas de travesía, cumplió su promesa y protagonizó un emotivo reencuentro con su madre.
Hay viajes que parecen imposibles y promesas que necesitan toda una vida para cumplirse. Karl Bushby, un aventurero británico de 57 años, acaba de demostrarlo al regresar a su hogar en Hull, Inglaterra, después de caminar durante 28 años y recorrer unos 50.000 kilómetros alrededor del mundo.
Su aventura comenzó en noviembre de 1998, cuando tenía 28 años y partió desde Punta Arenas, en el extremo sur de Chile, con una promesa: regresar caminando hasta la casa de su madre, sin utilizar medios de transporte motorizados para avanzar en su recorrido.
Lo que inicialmente parecía una expedición de varios años terminó convirtiéndose en una de las travesías a pie más extraordinarias de las últimas décadas. Bushby atravesó cuatro continentes y alrededor de 30 países, enfrentándose a condiciones climáticas extremas, dificultades fronterizas, problemas económicos y situaciones que pusieron en riesgo su vida.
Entre los episodios más peligrosos de su recorrido estuvo el cruce del tapón del Darién, la peligrosa región selvática entre Colombia y Panamá. También atravesó el estrecho de Bering, entre Alaska y Rusia, sobre el hielo, y nadó para cruzar el mar Caspio y, finalmente, el canal de la Mancha, evitando utilizar embarcaciones para completar esos tramos.
La expedición, conocida como Goliath Expedition, sufrió numerosas interrupciones. Los problemas con las visas, las restricciones fronterizas, la pandemia y las dificultades políticas internacionales prolongaron una travesía que originalmente debía durar mucho menos tiempo.
El lunes 2 de noviembre de 2026, Bushby llegó finalmente a Hull, donde cientos de personas lo recibieron entre aplausos y muestras de admiración. Después de una recepción en el centro de la ciudad, emprendió los últimos kilómetros hasta la vivienda de su madre, Angela, a quien no veía desde hacía muchos años.
El encuentro fue especialmente emotivo. Su madre lo esperaba frente a la casa que había dejado en 1998. Allí, después de 28 años, ambos volvieron a abrazarse. También pudo reencontrarse con su hijo Adam y conocer por primera vez a su nieta de 12 años, a quien nunca había tenido oportunidad de ver.
Bushby reconoció que regresar a casa después de tanto tiempo le provocaba sentimientos encontrados. Durante casi tres décadas, su vida había estado concentrada en alcanzar el siguiente destino y superar el próximo obstáculo. Ahora debía enfrentarse a una nueva pregunta: qué hacer después de haber cumplido el propósito que ocupó buena parte de su existencia.
Su historia no es solamente la de un hombre que caminó alrededor del planeta. Es también el relato de una promesa sostenida durante casi tres décadas, de una voluntad extraordinaria y de un destino que, pese a todas las distancias, siempre tuvo una dirección: volver a casa.