Una segunda oportunidad: un hombre de 62 años escucha una charla sobre suicidio y decide quedarse

Por Alonso Rosales

Un hombre de 62 años llegó a un establecimiento del Seguro Social sin saber que aquel día se desarrollaba una actividad dedicada a la prevención del suicidio. Había llegado tarde. Caminó por uno de los pasillos y, casi por casualidad, observó en una pared un cartel relacionado con la prevención de la conducta suicida.

Se detuvo.

Durante meses había estado atravesando una crisis personal y, según su propio relato, había estado al borde de quitarse la vida. Aquella mañana decidió entrar al lugar donde se desarrollaba la ponencia. Se sentó en primera fila y permaneció en silencio escuchando a los especialistas.

No había acudido buscando una conferencia sobre salud mental. Sin embargo, escuchar que los pensamientos suicidas pueden ser tratados y que pedir ayuda no constituye una señal de debilidad produjo en él un cambio importante: comprendió que su sufrimiento podía ser compartido y atendido.

Su historia representa una realidad que la ciencia médica ha insistido en señalar: el suicidio es prevenible y la intervención temprana puede salvar vidas. La Organización Mundial de la Salud sostiene que la prevención requiere acciones coordinadas de los sistemas sanitarios, las familias, las comunidades y otros sectores sociales.

Las señales que no deben ignorarse

Una de las dificultades principales para prevenir el suicidio consiste en reconocer las señales de alarma. No todas las personas manifiestan los mismos síntomas y ninguna señal, por sí sola, permite determinar que alguien intentará suicidarse.

Sin embargo, el Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos (NIMH) identifica como señales importantes hablar sobre querer morir, sentirse una carga para los demás, experimentar desesperanza, sentirse atrapado, presentar dolor emocional insoportable o atravesar cambios intensos de ánimo.

También deben llamar la atención el aislamiento social repentino, el abandono de actividades habituales, cambios marcados en el comportamiento, aumento del consumo de alcohol u otras sustancias y expresiones reiteradas de que la vida carece de sentido.

Los antecedentes de intentos suicidas requieren especial atención. La OMS reconoce que un intento previo constituye un importante factor de riesgo para futuros episodios y, por ello, el seguimiento posterior resulta fundamental.

Preguntar puede salvar una vida

Existe un mito peligroso: pensar que preguntar directamente a una persona si está pensando en suicidarse puede “darle la idea”. La evidencia y las guías clínicas no respaldan esa creencia.

Las recomendaciones del NIMH plantean cinco acciones: preguntar, estar presente, ayudar a mantener segura a la persona, conectarla con servicios de ayuda y mantener el seguimiento.

Una pregunta sencilla puede abrir una puerta: “¿Has pensado en hacerte daño o en quitarte la vida?”

Si la respuesta es afirmativa, no se debe discutir, ridiculizar, minimizar el sufrimiento ni responder con frases como “tienes que ser fuerte” o “hay personas que están peor”.

Lo recomendable es escuchar sin juzgar, permanecer acompañado de la persona y facilitar inmediatamente el contacto con profesionales de salud mental.

¿Qué debe hacer la familia?

La familia desempeña un papel esencial. Debe tomar en serio cualquier amenaza, comentario o expresión relacionada con la muerte, especialmente cuando existen antecedentes de intentos, depresión, consumo problemático de sustancias, pérdidas recientes, enfermedades graves o aislamiento.

Las guías clínicas salvadoreñas recomiendan evitar las críticas severas y la hostilidad hacia la persona en riesgo. También señalan la importancia de preguntar directamente sobre el suicidio, fortalecer el apoyo social y mantener seguimiento mientras persista el riesgo.

Cuando existe riesgo inmediato, la persona no debe quedar sola. La familia debe buscar atención profesional urgente y reducir, con ayuda de los profesionales, el acceso a medios con los que pudiera hacerse daño. La restricción de acceso a medios letales es una de las intervenciones de prevención respaldadas por la OMS y también aparece en materiales del Ministerio de Salud salvadoreño.

Los amigos también pueden convertirse en una red de protección

No siempre es un familiar quien detecta primero el problema. Un amigo, vecino, compañero de trabajo o líder comunitario puede advertir cambios que otros no han observado.

La conducta correcta no consiste en convertirse en terapeuta. Consiste en escuchar, acompañar y conectar a la persona con ayuda profesional.

El amigo puede decir: “No tienes que enfrentar esto solo. Estoy aquí contigo y vamos a buscar ayuda.”

Ese acompañamiento puede ser decisivo.

La prevención comienza antes de la emergencia

El caso del hombre de 62 años plantea una lección adicional: las campañas de prevención deben salir de los consultorios y llegar a hospitales, centros educativos, lugares de trabajo, comunidades y espacios públicos.

El Ministerio de Salud de El Salvador establece entre sus prioridades la atención de personas con conductas suicidas y el fortalecimiento de los servicios de salud mental.

Además, sus lineamientos señalan la importancia de la comunicación familiar, la empatía, la validación de las emociones, las redes comunitarias y la identificación temprana de problemas de salud mental.

Aquel hombre llegó tarde a una conferencia, pero quizá llegó a tiempo para escuchar un mensaje que necesitaba.

La prevención del suicidio no consiste únicamente en evitar una muerte. Consiste también en conseguir que una persona vuelva a imaginar un futuro posible.

Por eso, ante una persona que expresa desesperanza, la respuesta nunca debe ser el silencio.

Debe ser una pregunta.

Una escucha.

Una compañía.

Y, sobre todo, ayuda profesional.

Si una persona está en peligro inmediato, ha realizado un intento o tiene un plan para suicidarse, debe recibir atención de emergencia sin demora. En El Salvador, el Ministerio de Salud ha promovido servicios de atención en salud mental y ha señalado la necesidad de acudir al establecimiento de salud más cercano ante situaciones de crisis.