Una demanda histórica amenaza la base rítmica del reggaetón

Pocas personas lo saben, pero el reggaetón —uno de los géneros más escuchados del planeta— podría estar enfrentando una de las disputas legales más grandes de su historia. Una demanda presentada en Estados Unidos sostiene que el elemento rítmico central que define al reggaetón, el famoso “dembow”, tendría un origen específico y habría sido utilizado durante décadas sin autorización.

Zarko Pinkas-Ramírez |

Pocas personas lo saben, pero el reggaetón —uno de los géneros más escuchados del planeta— podría estar enfrentando una de las disputas legales más grandes de su historia. Una demanda presentada en Estados Unidos sostiene que el elemento rítmico central que define al reggaetón, el famoso “dembow”, tendría un origen específico y habría sido utilizado durante décadas sin autorización.

El caso ha sido impulsado por Cleveland “Clevie” Browne y los herederos de Wycliffe “Steely” Johnson, dos músicos jamaicanos vinculados a la producción de la canción “Fish Market”, publicada en 1989. Según la acusación, esa pieza musical sería la fuente original del patrón de percusión que más tarde se transformó en la columna vertebral del reggaetón moderno.

El “dembow” es ese ritmo repetitivo e hipnótico —boom-ch-boom-chick— que aparece en miles de canciones, desde los primeros éxitos del género en Puerto Rico hasta las producciones globales de artistas como Bad Bunny, Daddy Yankee o Karol G. La demanda argumenta que este sonido no solo fue adoptado como influencia, sino reproducido sin el reconocimiento ni la compensación correspondiente.

Lo que vuelve este caso particularmente inusual es su alcance: no se trata de una sola canción o de un artista específico, sino de una acusación que apunta a la esencia misma del reggaetón como industria musical. Si los demandantes logran demostrar que el “dembow” fue tomado directamente de “Fish Market”, podría abrirse un precedente legal sin comparación, con posibles repercusiones económicas millonarias.

Además del impacto financiero, el caso también reabre una discusión cultural más amplia: ¿dónde termina la influencia musical y dónde comienza el plagio? El reggaetón, como muchos géneros populares, nació de mezclas, apropiaciones, herencias caribeñas y transformaciones urbanas. Pero en los tribunales, esas fronteras pueden convertirse en líneas rígidas.

Por ahora, la demanda sigue avanzando y ha puesto bajo la lupa a un género que domina las listas de éxitos globales, pero que podría tener una batalla pendiente sobre los orígenes de su sonido más característico.