A veces, un presidente sabio no es el que impone su visión, sino el que sabe detenerse y oír a su pueblo.
La población civil y las organizaciones ambientales están haciendo un llamado que el presidente Nayib Bukele debe escuchar con atención y sabiduría. La realidad es clara: construir un CIFCO dentro de la reserva natural de la finca El Espino no solo representa una amenaza ecológica, sino también un riesgo directo para la estabilidad ambiental y urbana de San Salvador.
Esa zona, una de las pocas áreas verdes que aún resiste el avance del cemento, cumple una función vital: permite la absorción del agua de lluvia, protege los mantos acuíferos y sirve como pulmón natural de la capital. Si se destruye lo poco que queda, se intensificarán las inundaciones que ya hoy afectan a la ciudad. San Salvador podría terminar convertida en la “Venecia de Centroamérica”, donde en lugar de carros se necesitarían góndolas para moverse entre calles anegadas.
Por eso, con todo respeto, este editorial hace un llamado al presidente Bukele para que escuche a la gente. A veces, un presidente sabio no es el que impone su visión, sino el que sabe detenerse y oír a su pueblo. No siempre los asesores o los intereses económicos tienen la razón; muchas veces la razón la tiene la ciudadanía que defiende su entorno y su futuro.
El cambio climático está golpeando al planeta con fuerza, y El Salvador no es la excepción. Se requieren cambios profundos en la mentalidad política y empresarial, especialmente en quienes se lucran a costa de la naturaleza. El desarrollo no puede seguir significando destrucción.
Por eso, el mensaje a las autoridades y a la cooperación china debe ser claro: gracias por su interés en invertir, pero busquen otro terreno. Que el progreso no se construya sobre los restos de una reserva natural. Que se respete la finca El Espino y que se privilegie la vida, el agua y el equilibrio ambiental por encima del concreto.
Porque el verdadero progreso no es levantar más edificios, sino asegurar que las generaciones futuras tengan aire limpio, agua pura y tierra fértil donde vivir.