Crédito France 24
Por Redacción ContraPunto
El presidente estadounidense afirmó que Nayib Bukele “no necesita ayuda” y reconoció haber conversado con él sobre la crisis haitiana. Sin embargo, evitó comprometer asistencia militar, logística o financiera para la operación de búsqueda de los cuatro efectivos desaparecidos.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó su respaldo a la capacidad de decisión de su homólogo salvadoreño, Nayib Bukele, frente a la crisis de seguridad en Haití, pero descartó, al menos públicamente, la necesidad de asistencia estadounidense para la operación que El Salvador desarrolla en ese país con el objetivo de localizar a cuatro militares desaparecidos.
Las declaraciones fueron realizadas el sábado 31 de octubre en su residencia de Mar-a-Lago, Florida, durante un encuentro con periodistas. Al ser consultado por un reportero de FOX News sobre si Washington consideraba brindar algún tipo de apoyo a la misión salvadoreña, Trump respondió: “Él no necesita ayuda. Está en bastante buena forma”.
La respuesta no estuvo acompañada de un anuncio de cooperación militar, logística o financiera. Tampoco constituye una decisión formal de Washington de rechazar cualquier solicitud de asistencia futura, pero sí refleja que, durante esa comparecencia, el mandatario estadounidense no asumió ningún compromiso concreto para respaldar el operativo.
Antes de responder sobre una eventual ayuda estadounidense, Trump confirmó que había sostenido una conversación con Bukele acerca de la situación en Haití.
“Sí, hablé con él. Me dijo que tiene un gran problema con Haití”, declaró el presidente estadounidense.
Según su propio relato, durante la comunicación trasladó al mandatario salvadoreño un mensaje sobre la responsabilidad de conducir las decisiones de su país: “Mirá, vos dirigís tu país. Tenés que hacer lo que tenés que hacer”.
Trump también hizo referencia a que en Haití “mataron a algunos de los suyos”, en alusión a los efectivos salvadoreños afectados por la violencia en territorio haitiano.
Bukele, por su parte, confirmó el contacto con su homólogo estadounidense, aunque no ofreció detalles adicionales sobre los temas abordados ni sobre posibles acuerdos de cooperación.
El intercambio adquiere relevancia por la estrecha relación política que ambos gobiernos han mantenido en materia de seguridad, migración y combate al crimen organizado. Sin embargo, las declaraciones de Trump no permiten concluir que exista un acuerdo específico de asistencia estadounidense para la búsqueda de los militares.
La situación se produce después de la desaparición de cuatro militares salvadoreños, ocurrida el 18 de octubre, tras una emboscada armada en las afueras de Puerto Príncipe.
Los efectivos formaban parte de la Fuerza de Supresión de Pandillas, contingente desplegado en el marco de la misión internacional respaldada por Naciones Unidas para contribuir a enfrentar la violencia de las organizaciones criminales en Haití.
Ante la desaparición de sus militares, el Gobierno salvadoreño anunció el despliegue de más de 2,000 efectivos para reforzar las labores de búsqueda y localización.
El dispositivo incluye vehículos blindados y aeronaves, mientras las autoridades salvadoreñas mantienen coordinación con las instancias locales para desarrollar las operaciones en territorio haitiano.
Bukele ha sostenido que la prioridad de la misión es encontrar a los cuatro militares y garantizar su regreso con vida a El Salvador. También ha advertido a las estructuras criminales involucradas que su Gobierno no abandonará los esfuerzos para recuperarlos.
Las palabras de Trump representan un reconocimiento público a la autonomía de Bukele para tomar decisiones frente a la crisis haitiana. No obstante, el mensaje deja sin respuesta una cuestión central: si Estados Unidos está dispuesto a proporcionar recursos concretos para fortalecer las operaciones de búsqueda.
La diferencia es importante. El respaldo político expresado por Washington no significa necesariamente que exista cooperación militar o logística sobre el terreno.
Por ahora, la administración Trump no anunció participación directa en el operativo ni detalló si existen conversaciones entre ambos gobiernos para facilitar recursos adicionales.
Mientras tanto, El Salvador mantiene su despliegue en Haití con el propósito de localizar a los cuatro efectivos desaparecidos. La prioridad de San Salvador sigue siendo su recuperación y repatriación, en medio de un escenario de inseguridad que continúa poniendo a prueba la capacidad de la misión internacional y la coordinación entre los países participantes.
La declaración de Trump deja un mensaje político claro: Bukele tiene margen para actuar según sus propias decisiones. Pero, en términos prácticos, la Casa Blanca no ha anunciado que vaya a intervenir para ayudar a resolver la crisis de los cuatro militares salvadoreños.