Trump elimina aranceles a países que ayuden a Cuba, pero mantiene otras presiones

Por Alonso Rosales

El presidente de Donald Trump firmó el pasado 20 de febrero una orden ejecutiva que elimina los aranceles adicionales impuestos a países que suministren petróleo a Cuba, una medida que había generado fuerte tensión diplomática y económica en las últimas semanas.

La disposición, titulada “Ending Certain Tariff Actions”, revoca los gravámenes que amenazaban con penalizar a naciones que exportaran crudo —directa o indirectamente— hacia la isla. Estos aranceles habían sido establecidos bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) como parte de una estrategia de presión energética contra La Habana.

¿Se levanta el cerco?

Aunque la eliminación de los aranceles representa un cambio significativo, no implica el fin del cerco energético. La emergencia nacional sobre Cuba, vigente desde 1996, permanece activa. Asimismo, el embargo económico codificado en la Ley Helms-Burton continúa intacto, lo que permite mantener sanciones financieras y comerciales contra empresas o actores que operen con la isla.

En términos prácticos, Washington retira una herramienta —los aranceles secundarios— pero conserva otros mecanismos de presión, como sanciones del Departamento del Tesoro, restricciones financieras y capacidad de vigilancia marítima en el Caribe.

Impacto reciente en Cuba

La amenaza arancelaria había provocado la suspensión o reducción de envíos de petróleo hacia Cuba, afectando su ya frágil sistema energético. La isla depende en gran medida de importaciones de crudo para sostener su generación eléctrica, y el recorte en los suministros provocó apagones prolongados y afectaciones en sectores clave como la salud y la actividad empresarial privada.

Con la eliminación de los aranceles, algunos analistas consideran que podría abrirse un margen para reactivar el flujo de combustible. Sin embargo, la persistencia de otras sanciones y la presión diplomática de Estados Unidos generan incertidumbre sobre una normalización real del suministro.

Reconfiguración, no cambio total

Más que un levantamiento del cerco, la medida parece representar una reconfiguración táctica de la estrategia estadounidense. El gobierno cubano ha reiterado su disposición al diálogo, mientras que desde Washington se mantienen declaraciones que condicionan cualquier flexibilización adicional a cambios políticos en la isla.

En conclusión, la eliminación de los aranceles no significa el fin de las presiones económicas sobre Cuba, sino un ajuste en las herramientas utilizadas. El panorama energético cubano sigue siendo incierto y dependerá no solo de decisiones en Washington, sino también de acuerdos comerciales y dinámicas geopolíticas más amplias.

FUENTE. ON CUBA NEWS