Crédito CNN internacional
Por Alonso Rosales
Observador Internacional
Lo que parecía ser uno de los mayores logros diplomáticos de la administración del presidente Donald Trump en Medio Oriente terminó convirtiéndose, en menos de un día, en un episodio de incertidumbre política y diplomática.
El acuerdo de cooperación nuclear civil firmado entre Estados Unidos y Arabia Saudita fue presentado oficialmente como un paso histórico para fortalecer la alianza estratégica entre Washington y Riad. Sin embargo, menos de 24 horas después de la ceremonia de firma, Trump anunció una condición que no había sido incluida durante las negociaciones públicas: Arabia Saudita tendría que adherirse a los Acuerdos de Abraham y avanzar hacia la normalización de relaciones diplomáticas con Israel.
El cambio tomó por sorpresa tanto a funcionarios estadounidenses involucrados en la negociación como a la propia dirigencia saudí.
¿Por qué los saudíes se sintieron sorprendidos?
De acuerdo con información publicada por CNN y otros medios internacionales, los negociadores saudíes consideraban que el acuerdo estaba prácticamente cerrado y que las condiciones políticas ya habían sido discutidas durante meses.
Para Riad, el principal beneficio consistía en obtener acceso a tecnología nuclear estadounidense y desarrollar un programa nuclear civil que, bajo determinadas condiciones, pudiera incluir el enriquecimiento de uranio para fines energéticos.
La condición anunciada posteriormente por Trump modificó completamente el equilibrio político del pacto.
Desde la perspectiva saudí, el acuerdo nuclear y la normalización con Israel eran dos procesos distintos.
El príncipe heredero Mohammed bin Salman ha reiterado en numerosas ocasiones que Arabia Saudita no establecerá relaciones diplomáticas plenas con Israel mientras no exista un camino creíble hacia la creación de un Estado palestino. Esa posición constituye actualmente una línea roja para el liderazgo saudí.
¿Qué provocó el cambio de Trump?
Diversas fuentes cercanas a la Casa Blanca señalaron que el presidente reaccionó negativamente tras observar la cobertura que recibió el acuerdo en medios conservadores estadounidenses.
Editoriales del Wall Street Journal y análisis difundidos por Fox News cuestionaron que Washington estuviera otorgando a Arabia Saudita importantes concesiones nucleares sin exigir como contraparte la adhesión a los Acuerdos de Abraham.
Pocas horas después de esa cobertura, Trump publicó en Truth Social que el acuerdo estaría condicionado precisamente a esa normalización diplomática con Israel, modificando sustancialmente el mensaje presentado durante la ceremonia oficial.
La principal preocupación: el enriquecimiento de uranio
El aspecto más polémico del acuerdo es la posibilidad de que Arabia Saudita pueda enriquecer uranio dentro de su territorio.
Aunque el enriquecimiento puede destinarse exclusivamente a producir combustible para reactores nucleares civiles, la misma tecnología representa uno de los pasos fundamentales para fabricar material apto para armas nucleares si un gobierno decidiera avanzar en esa dirección.
Precisamente por ello, numerosos especialistas consideran que cualquier flexibilización de las normas tradicionales de no proliferación puede tener consecuencias geopolíticas importantes.
Opinión de especialistas europeos
España
Expertos españoles en seguridad internacional y no proliferación consultados por medios como El País consideran que el verdadero debate no es únicamente la construcción de centrales nucleares, sino permitir que un nuevo país adquiera capacidades propias de enriquecimiento.
Recuerdan que durante décadas Washington trató precisamente de impedir que Irán alcanzara ese mismo nivel tecnológico, por lo que un cambio de criterio hacia Arabia Saudita puede interpretarse como un precedente estratégico complejo.
Francia
Analistas franceses especializados en política internacional sostienen que cualquier ampliación del número de Estados con capacidad de enriquecer uranio incrementa los riesgos para el régimen internacional de no proliferación.
Francia, uno de los mayores productores mundiales de energía nuclear civil, tradicionalmente ha defendido estrictos controles internacionales y mayores facultades de inspección del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
Reino Unido
Especialistas británicos vinculados a centros como el Council on Foreign Relations y otros institutos occidentales advierten que permitir capacidades nacionales de enriquecimiento sin las salvaguardias más exigentes puede incentivar que otros países de Oriente Medio soliciten condiciones similares, debilitando el sistema internacional de control nuclear.
¿Cómo puede alterar el equilibrio regional?
Diversos analistas consideran que el principal efecto del acuerdo no será inmediato, sino estratégico.
Si Arabia Saudita desarrolla una infraestructura propia para enriquecer uranio, otros actores regionales podrían interpretar que el equilibrio militar está cambiando.
Entre ellos aparecen:
Cada uno observará atentamente si Washington mantiene realmente un estándar diferente para sus aliados respecto al aplicado históricamente a otros programas nucleares.
La visión desde Turquía
El analista turco Sinan Ülgen, presidente del centro de estudios EDAM y experto en política exterior turca, ha sostenido en diversas ocasiones que cualquier modificación importante del equilibrio estratégico en Oriente Medio obliga a Ankara a revisar su propia planificación de seguridad.
Desde la perspectiva turca, un programa nuclear saudí más avanzado podría acelerar la competencia estratégica regional y aumentar la presión para fortalecer las capacidades tecnológicas y de defensa de Turquía, especialmente si Irán mantiene también sus ambiciones nucleares.
Para numerosos analistas turcos, la estabilidad regional dependerá de que todas las partes mantengan mecanismos sólidos de supervisión internacional y eviten una nueva carrera tecnológica en materia nuclear.
Una decisión que aún deja muchas preguntas
Aunque la Casa Blanca insiste en que la exigencia de incorporarse a los Acuerdos de Abraham siempre formó parte de la estrategia del presidente Trump, la rapidez con la que cambió el discurso oficial generó confusión tanto en Washington como en Riad.
Ahora el futuro del acuerdo dependerá de tres factores:
Lo ocurrido en apenas 24 horas demuestra que, en Medio Oriente, incluso los acuerdos considerados históricos pueden modificarse por decisiones políticas de último momento, con repercusiones que trascienden la relación bilateral entre Washington y Riad y alcanzan el equilibrio estratégico de toda la región.
Fuentes