Roja Obsesión

Por Zarko Pinkas

Bajo la luna, en mármol frío descansa

la pelirroja etérea, de mirada encendida.

En sombras de tumbas su memoria avanza,

y su alma suspira por la vida perdida.

En la negrura suave revolotean murciélagos,

sus alas susurran secretos al viento;

ella danza entre mármoles y viejos legajos,

su figura de niebla vibra en lamento.

Un cuchillo brillante acompaña su giro,

no como arma, sino reflejo del pasado;

los gatos maúllan, guardianes del suspiro,

vigilan su duelo, su amor encadenado.

Aún late su pecho, eco de un querer eterno,

porque el amor no muere aunque muera la piel;

en el cementerio sombrío, su rito moderno

enciende la noche… y tiñe de fuego su ser.