Reinauguración con valor histórico

Por Vicepresidencia

El Vicepresidente de la República de El Salvador, Félix Ulloa hijo, participó como invitado de honor en el acto oficial de reapertura del Museo de la Fiscalización de la Corte de Cuentas, un espacio concebido para resguardar y difundir la memoria institucional del país.

Durante su intervención, Ulloa felicitó al presidente de la institución, Walter Sosa, y al primer magistrado, Julio Bendek, por impulsar esta iniciativa. Subrayó que la fiscalización constituye una de las funciones esenciales de todo Estado moderno, destacando además la importancia de preservar los registros históricos como base para fortalecer la memoria nacional y fomentar una cultura de transparencia y responsabilidad pública.

El Vicepresidente también señaló que el museo ofrece una visión integral sobre la evolución del control institucional en El Salvador, desde los instrumentos utilizados en el pasado hasta los desafíos actuales relacionados con la modernización, la digitalización y la innovación en la gestión pública. Asimismo, compartió una reflexión personal al recordar que su padre desempeñó funciones administrativas de la Universidad de El Salvador en el edificio durante la época de la guerra, resaltando su valor histórico y emocional.

Por su parte, el primer magistrado Julio Bendek destacó que son escasos en América Latina los museos dedicados específicamente a la fiscalización, lo que posiciona a la Corte de Cuentas como una entidad que no solo supervisa, sino que también preserva y difunde su legado institucional. En esa misma línea, el presidente Walter Sosa afirmó que la reapertura marca una nueva etapa para la institución, poniendo en valor los murales históricos, los espacios restaurados y las piezas que documentan la evolución del control público en todo el territorio nacional.

El evento se llevó a cabo en el edificio principal de la Corte de Cuentas, inaugurado el 22 de diciembre de 1955, una estructura de alto valor arquitectónico e histórico que forma parte del circuito de bienes culturales protegidos con el emblema “Escudo Azul” de La Haya. La ceremonia contó además con la presencia de representantes del cuerpo diplomático acreditado en el país y funcionarios de distintas instituciones del Estado, consolidando así un esfuerzo conjunto por preservar el patrimonio y la memoria institucional salvadoreña.