¡Qué rechaza Hamás y por qué?

Por Alonso Rosales, analista internacional

El grupo islamista palestino Hamás ha aceptado entregar sus armas a un comité egipcio-palestino, pero rechaza tajantemente ceder el control de la Franja de Gaza a un comité internacional de transición, como propone el plan de paz impulsado por el presidente estadounidense Donald Trump.

Según una fuente palestina citada por la agencia EFE, el movimiento mantiene su disposición a cooperar con Egipto y Jordania, países que entrenan actualmente a las fuerzas de seguridad palestinas que entrarían en Gaza bajo este nuevo esquema. Las conversaciones se desarrollan en la ciudad egipcia de Sharm el Sheij con la mediación de Egipto, Qatar y Estados Unidos.

Sin embargo, Hamás rechaza la participación de figuras internacionales, particularmente la del ex primer ministro británico Tony Blair, a quien Washington y Londres han propuesto como posible gobernador civil de Gaza. Aunque el grupo acepta que Blair tenga una función de supervisión remota, considera inaceptable cualquier tipo de administración extranjera directa en territorio palestino.

La postura política de Hamás

El movimiento islamista insiste en que la gestión de Gaza debe recaer en manos palestinas, sin injerencias externas. Su propuesta consiste en transferir la administración del enclave a un comité administrativo dependiente del gobierno palestino, bajo coordinación entre Hamás y la Autoridad Nacional Palestina (ANP). De esta forma, el grupo busca mantener influencia política mientras facilita la reunificación institucional entre Cisjordania y Gaza.

Hamás también ha solicitado un alto el fuego bilateral, tanto en el enclave como en el espacio aéreo israelí, con el fin de facilitar la entrega de los rehenes israelíes aún retenidos. Este proceso, según la fuente consultada, se realizaría en un plazo de una semana y con supervisión internacional limitada.

Motivos del rechazo

Hamás considera que la creación de un comité internacional de transición, como plantea Washington, equivaldría a una intervención extranjera que podría diluir las aspiraciones nacionales palestinas y consolidar un “protectorado” político bajo control occidental.

Además, el movimiento teme que la presencia de figuras como Tony Blair sirva para legitimar una autoridad impuesta desde fuera, más cercana a los intereses de Israel y Estados Unidos que a los de la población palestina.

Por otro lado, el grupo busca garantías de seguridad para sus líderes, incluyendo el permiso para abandonar Gaza sin ser perseguidos, una demanda que Hamás ha trasladado a Estados Unidos como condición indispensable para avanzar en las conversaciones.

Un proceso incierto

Aunque las negociaciones se desarrollan en un ambiente que las fuentes describen como “positivo”, el proceso continúa siendo frágil y complejo. El equilibrio entre las demandas de seguridad israelíes, la presión internacional y la resistencia política de Hamás pone a prueba la viabilidad del plan de paz de Trump.

Por ahora, el mensaje del movimiento es claro: aceptan el desarme supervisado por aliados árabes, pero no admitirán una administración internacional que reemplace la soberanía palestina en Gaza.

(Con información de EFE y fuentes diplomáticas en Egipto.)