Por Alonso Rosales, analista internacional
La visita a Moscú de los enviados del presidente Donald Trump —Steve Witkoff y Jared Kushner— del 2 de diciembre de 2025 llegó en un momento crítico: tras filtraciones y rondas de propuestas que apuntan a un eventual acuerdo para poner fin a la guerra en Ucrania, Moscú respondió con dureza. Vladimir Putin calificó las contrapropuestas europeas como “totalmente inaceptables” y lanzó advertencias explícitas sobre la seguridad marítima en el Mar Negro y la posibilidad de un conflicto ampliado con Europa si se empeñara en abrir otra vía de enfrentamiento. Mientras tanto, Kiev y sus aliados europeos reforzaron los paquetes de ayuda civil y energética para el invierno, y los interlocutores occidentales admiten que la negociación enfrenta importantes límites prácticos y políticos.
1) ¿Qué pasó en la mesa de negociaciones y dónde están los puntos de ruptura?
Los enviados estadounidenses se entrevistaron con Putin para presentar lo que Washington plantea como un marco de acuerdo revisado. Según reportes, Moscú considera inaceptables las contrapropuestas que han venido desde Bruselas —fundamentalmente porque conservan principios que Rusia no está dispuesta a aceptar, como la integridad territorial ucraniana sin concesiones sustantivas sobre Crimea y zonas anexionadas. Putin insiste además en que si Ucrania rechaza un acuerdo, continuará sus operaciones militares. Esa combinación —demandas máximas de Rusia y la negativa de Kiev a ceder territorio soberano— es la raíz del estancamiento.
Los medios y analistas ya describen la ronda como altamente incierta: Moscú pretende condiciones que erosionan la soberanía ucraniana; Europa pone líneas rojas (no reconocer anexiones), y Washington —al menos la delegación que negocia ahora— busca un término medio que reduzca la violencia, pero que corre el riesgo de quedar visto por Kiev como demasiado favorable a Rusia.
2) ¿Es factible que Ucrania ceda territorio?
En términos puramente militares, ceder territorio es posible si una parte sufre derrotas que la obliguen a aceptar condiciones. En términos políticos y de legitimidad, es mucho más complejo:
Legitimidad nacional: Para Ucrania, aceptar pérdida territorial sería un suicidio político interno. El régimen actual se sostiene —en gran medida— en la resistencia al proyecto de anexión ruso; cualquier acuerdo que confirme pérdidas territoriales profundas erosionaría la base política del Gobierno.
Apoyo internacional: Gran parte del apoyo occidental (armas, sanciones, ayuda) está condicionado a no legitimar la anexión. Ceder territorio podría provocar fracturas en ese apoyo, pero también provocaría acusaciones de traición hacia el liderazgo que lo aceptara.
Coste militar y económico: Rusia controla amplias zonas y mantiene capacidad para imponer costos crecientes; aún así, la ocupación de extensos territorios trae también responsabilidades y tensiones internas para Moscú.
Tiempo estratégico: Ucrania ha mostrado capacidad de recuperación y contraofensivas; aceptar concesiones ahora no garantiza paz duradera, y podría incentivar futuras demandas por parte de Moscú.
no es realista esperar que Ucrania acepte grandes cesiones territoriales sin un costo político y social enorme. Cualquier propuesta que pretenda hacerlo tendrá que ofrecer compensaciones masivas (seguridad, fondos, garantías internacionales) para ser siquiera considerada —y aún así sería políticamente explosiva en Kiev.
3) La credibilidad negociadora de EEUU y de Donald Trump
La credibilidad de un mediador depende de dos cosas: la percepción de imparcialidad y la capacidad de entregar incentivos o castigos. La administración Trump —y en concreto la vinculación de la iniciativa a figuras políticas relacionadas con su entorno— enfrenta un dilema público:
Percepción de imparcialidad: Si las propuestas estadounidenses aparecen excesivamente alineadas con las demandas rusas, Kiev y varios aliados europeos las rechazarán como sesgadas.
Capacidad de compromiso: El Ejecutivo de EEUU puede prometer garantías, sanciones o retirada de presión, pero si la opinión pública o las prioridades políticas cambian (o si la presidencia pierde impulso), esa capacidad se reduce.
Las fuentes y analistas citadas sugieren que la delegación estadounidense logró abrir canales, pero que la imagen pública de Trump como negociador se ha visto dañada por promesas de una solución rápida que no se cumplieron y por mensajes contradictorios; ello merma su influencia como “resolutor” de la crisis. En la práctica, esto significa que Estados Unidos podrá proponer marcos, pero tendrá que trabajar intensamente en coordinar a sus aliados y preservar la confianza de Kiev para que cualquier acuerdo sea viable.
4) Riesgo de escalada y la retórica sobre el Mar Negro
Las amenazas de Putin de cortar el acceso de Ucrania al mar y los ataques reportados a petroleros/tanques elevan el riesgo para la libertad de navegación y el comercio regional. Aunque una acción que cierre efectivamente los puertos ucranianos (por ejemplo, control naval absoluto o bloqueo) tendría costes políticos y militares para Rusia, la retórica busca también presionar diplomáticamente y mostrar capacidad de respuesta ante ataques a activos rusos. Las consecuencias prácticas pueden incluir interrupciones logísticas, mayores primas de seguro para navíos y mayor militarización del área.
5) El papel de la ayuda occidental (invierno) y su impacto en la negociación
Los paquetes anunciados por Irlanda, Suecia y otros países para ayudar a Ucrania a pasar el invierno tienen un doble efecto:
Así, la asistencia aumenta la capacidad de Kiev para mantener su posición negociadora.
6) Escenario probable en corto/medio plazo
Estancamiento con presión diplomática continua: Las negociaciones seguirán siendo francamente difíciles; es probable que haya más ida y vuelta diplomático pero sin firma de un acuerdo integral en las próximas semanas.
Acuerdos parciales y pausas localizadas: Es plausible que se busquen soluciones sectoriales (corredores humanitarios, intercambios de prisioneros, garantias temporales) antes que un tratado final.
Riesgo de operaciones militares que reconfiguren hechos sobre el terreno: Si Rusia consigue nuevas ganancias tácticas, la dinámica cambiará; si Ucrania mantiene sus líneas y el apoyo occidental sigue, la situación tenderá a la prolongación.
Credibilidad de mediadores: EEUU necesita coordinar con la UE para que cualquier propuesta tenga legitimidad; de lo contrario, la imagen de Washington como mediador se debilita aún más.
7) Recomendaciones breves para actores clave (consejo geopolítico)
Para Kiev: Mantener la inclusión plena en cualquier mesa; exigir garantías verificables y compensaciones reales si hubiera cesiones territoriales.
Para EEUU: Reforzar coordinación transatlántica; evitar propuestas prematuras que no cuenten con el visto bueno de Kiev.
Para la UE: Sostener la ayuda civil y energética; usar la presión diplomática para convertir coacciones en concesiones verificables.
Para la comunidad internacional: Preparar mecanismos de monitorización y verificación (fuerzas neutrales, observadores) antes de cualquier traspaso de soberanía.
Fuentes