Propuesta de Trump de vender F-35 a Turquía desata tensiones y alerta sobre el equilibrio en Medio Oriente

Por Alonso Rosales

La reciente intención del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de autorizar la venta de cazas F-35 a Turquía ha reavivado tensiones geopolíticas en Medio Oriente, generando preocupación tanto en aliados estratégicos como en el propio Congreso estadounidense. La medida, anunciada el pasado 7 de julio en el marco de la cumbre de la OTAN, representa un posible giro en la política de defensa de Washington hacia Ankara, pese a las restricciones vigentes.

Los F-35, considerados los aviones de combate más avanzados del mundo por su tecnología furtiva y superioridad táctica, han sido objeto de disputa desde que Turquía fue excluida del programa en 2019 tras adquirir sistemas de defensa rusos S-400. Desde entonces, las relaciones entre ambos países han atravesado momentos de tensión, marcados por sanciones y desacuerdos en materia de seguridad.

La propuesta de Trump no solo busca recomponer vínculos con el gobierno de Recep Tayyip Erdogan, sino también reforzar el papel de Turquía dentro de la OTAN. Sin embargo, el anuncio enfrenta importantes obstáculos legales, ya que el Congreso mantiene prohibiciones explícitas sobre la transferencia de este tipo de armamento mientras Ankara conserve tecnología militar rusa.

Desde Israel, la reacción ha sido inmediata y contundente. El primer ministro Benjamin Netanyahu advirtió que la venta de estos cazas “destruiría el equilibrio de poder en Medio Oriente”, argumentando que Turquía mantiene aspiraciones regionales que podrían traducirse en acciones agresivas. Además, cuestionó la fiabilidad de Ankara como aliado estratégico de Estados Unidos, señalando su cercanía con actores considerados adversarios por Tel Aviv.

Analistas europeos coinciden en que la decisión podría tener repercusiones profundas. Para la politóloga francesa Claire Dubois, “esta movida refleja un enfoque pragmático de Trump, pero ignora las implicaciones a largo plazo en la arquitectura de seguridad regional”. Por su parte, el experto alemán en defensa Markus Reinhardt sostiene que “permitir el acceso de Turquía a los F-35 podría debilitar la ventaja militar cualitativa de Israel, un principio clave en la política estadounidense hacia la región”. En tanto, el analista británico James Holloway advierte que “la iniciativa podría generar fricciones internas en la OTAN, especialmente entre países que desconfían del alineamiento estratégico de Turquía”.

Mientras tanto, el presidente Erdogan ha manifestado confianza en que la operación se concrete, asegurando que existe un compromiso previo por parte de Washington. No obstante, la incertidumbre persiste ante la resistencia bipartidista en el Congreso estadounidense, donde legisladores han expresado su preocupación por los vínculos de Turquía con Rusia e Irán.

El anuncio de Trump pone de manifiesto una nueva divergencia entre Washington y Tel Aviv, evidenciando que, pese a su histórica alianza, existen visiones distintas sobre cómo gestionar el equilibrio de poder en una de las regiones más volátiles del mundo.

Fuentes: AFP y Reuters