Por el Día Mundial de la Poesía: 21 de marzo. Una reflexión de la poesía salvadoreña

Por Manuel Luna

Hoy, llegan poetas a El Salvador, está bien que lleguen, sean bienvenidos

antes los asesinaban, no perdonaban a nadie, ni menos a los poetas de aquí.

Aquí, entre la frontera salvadoreña y guatemalteca policías desaparecieron al poeta guatemalteco Roberto Obregón, amigo de Roque Dalton y de los poetas de Piedra y Siglo

Hoy, llegan poetas a El Salvador, está bien que lleguen, sean bienvenidos

antes los asesinaban y no perdonaban a nadie, ni menos a los poetas de aquí.

El poeta Roque Dalton fue asesinado por sus mismos compañeros de lucha y por inercia histórica éstos prestaron ese servicio al estado salvadoreño, y sus asesinos aún viven.

Hoy, llegan poetas a El Salvador, está bien que lleguen, sean bienvenidos

antes los asesinaban y no perdonaban a nadie, ni menos a los poetas de aquí.

A las poetas: Amada Libertad, Lil Milagro Ramírez, Delfy Gochez Sosa, fueron asesinadas por autoridades salvadoreñas y nunca encontraron a sus asesinos.

Hoy, llegan poetas a El Salvador, está bien que lleguen, sean bienvenidos

antes los asesinaban y no perdonaban a nadie, ni menos a los poetas de aquí.

Al poeta Jaime Suárez Quemaín, al poeta Mauricio Vallejo Márquez antes de la guerra los asesinaron hordas para-militares. Y sus asesinos aún viven entre nosotros.

Hoy, llegan poetas a El Salvador, está bien que lleguen, sean bienvenidos

antes los asesinaban y no perdonaban a nadie, ni menos a los poetas de aquí.

Unos poetas tenían orden de captura, otros de muerte, otros de destierro, otros de censura y así abandonaron el país: Liliam Jiménez, Ítalo, López Vallecillos, Oswaldo Escobar Velado, Ricardo Bogrand, Alfonso Quijada Urías, Salvador Juárez, Uriel Valencia.

Hoy, llegan poetas a El Salvador, está bien que lleguen, sean bienvenidos

antes los asesinaban y no perdonaban a nadie, ni menos a los poetas de aquí.

Y llegó la guerra, y los poetas desafiantes y épicos rompieron cercos de fuego, vivían en las montañas, amanecían escribiendo entre la guerra. Unos fueron enterrados clandestinamente, todo porque este país fuera otro: Alfonso Hernández, Nelson Brizuela, Salvador Silis, Rigoberto Góngora.

Hoy, llegan poetas a El Salvador, está bien que lleguen, sean bienvenidos

Ayer los asesinaban y no perdonaban a nadie, ni menos a los poetas de aquí.