Petrolero sancionado intenta ampararse bajo bandera rusa mientras es perseguido por Estados Unidos

Por Alonso Rosales, analista internacional

Un viejo y oxidado petrolero sancionado por Estados Unidos, identificado como Bella 1, continúa siendo perseguido en alta mar por la Guardia Costera estadounidense, en un episodio que revela el creciente nivel de tensión geopolítica en torno al comercio petrolero vinculado a Venezuela e Irán.

De acuerdo con funcionarios estadounidenses, la tripulación del buque habría pintado de forma rudimentaria una bandera rusa en el casco, lo que es interpretado como un intento de acogerse a la supuesta protección de Moscú y complicar legalmente una eventual incautación. La nueva insignia fue detectada por personal de la Guardia Costera, que sigue al petrolero a una distancia aproximada de 800 metros mientras navega por el océano Atlántico, alejándose de aguas venezolanas.

El Bella 1 ha evadido su captura desde el 21 de diciembre, cuando dio media vuelta en el mar Caribe tras un intento de intercepción por parte de autoridades estadounidenses, mientras se dirigía a Venezuela para cargar crudo. Desde entonces, el buque mantiene una huida lenta pero constante, convirtiendo el caso en una persecución marítima inusual por su duración y simbolismo político.

Según Washington, el petrolero navegaba bajo bandera de Guyana, pero dicho registro no era válido al momento del intento de abordaje. Actualmente, el buque figura con estatus de “registro desconocido” en la base de datos marítima internacional Equasis. La supuesta reclamación de estatus ruso podría añadir una capa adicional de complejidad diplomática y legal a la operación.

El Bella 1 está bajo sanciones por presuntamente transportar petróleo iraní, en violación del régimen de sanciones estadounidenses. El caso fue revelado inicialmente por The New York Times, y posteriormente confirmado por fuentes oficiales.

Funcionarios estadounidenses ya no esperan que el petrolero regrese a Venezuela para cargar crudo, y no se descarta que la administración del presidente Donald Trump decida abandonar el intento de incautación. No obstante, se han preparado recursos especiales, incluido un Equipo de Respuesta Especial Marítima, en caso de que la Casa Blanca ordene un nuevo abordaje forzoso.

Esta persecución se enmarca en la política de “bloqueo” a petroleros venezolanos sancionados, impulsada por Trump como parte de su estrategia para asfixiar financieramente al gobierno de Nicolás Maduro, al que Washington considera ilegítimo. Funcionarios estadounidenses sostienen que reducir los ingresos petroleros es una de las principales vías para presionar un eventual cambio político en Venezuela.

Hasta ahora, sigue siendo incierto por qué la tripulación del Bella 1 decidió no someterse a la autoridad estadounidense, a diferencia de otros dos petroleros que sí se dejaron interceptar este mismo mes. El caso del Bella 1 se perfila así como un nuevo episodio de confrontación indirecta entre Estados Unidos, Venezuela, Irán y Rusia, con el petróleo como eje central de la disputa.

FUENTE, CNN