Pete Hegseth evalúa una candidatura presidencial para 2028 y abre una nueva disputa dentro del movimiento MAGA

Por Alonso Rosales 

 — El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, estaría considerando la posibilidad de competir por la presidencia en 2028, una eventual candidatura que podría convertirlo en uno de los principales exponentes del movimiento MAGA después de Donald Trump.

De acuerdo con dos personas conocedoras de las conversaciones citadas por NBC News, Hegseth ha comentado con amigos cercanos y colaboradores la posibilidad de buscar la nominación republicana. La idea también habría sido analizada junto con su esposa, Jennifer, durante los últimos meses.

Aunque el secretario de Defensa no ha anunciado oficialmente una candidatura, sus recientes apariciones políticas han alimentado las especulaciones. Una de las más llamativas ocurrió este mes en la Feria Estatal de Iowa, donde Hegseth participó en un acto en apoyo del congresista republicano Zach Nunn.

La presencia en Iowa tiene un significado político especial. El estado ha sido históricamente uno de los primeros escenarios de las primarias presidenciales republicanas y, por ello, constituye un lugar estratégico para cualquier político que aspire a construir una candidatura nacional.

Hegseth, exconductor de Fox News y una de las figuras más identificadas con el sector conservador del trumpismo, ha construido su perfil político alrededor de una defensa agresiva de las Fuerzas Armadas, el rechazo a las políticas de diversidad e inclusión dentro del aparato militar y una retórica fuertemente alineada con la base MAGA.

Su eventual candidatura, sin embargo, tendría importantes obstáculos.

El principal sería competir dentro de un Partido Republicano que ya comienza a perfilar a otras figuras para la sucesión de Trump. Entre los nombres con mayor peso aparecen el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio, ambos con posiciones mucho más consolidadas dentro de la estructura política nacional.

Hegseth tendría como ventaja su cercanía ideológica con la base más fiel de Trump. El presidente de la Unión Conservadora Estadounidense, Matt Schlapp, incluso sostuvo que el secretario debería considerar seriamente una candidatura presidencial y elogió su energía y capacidad para conectar con los conservadores.

Pero esa misma identificación con Trump podría convertirse en una debilidad si el electorado republicano comienza a buscar un candidato capaz de ampliar la coalición conservadora hacia sectores independientes y moderados.

El desafío de la guerra con Irán

Otro problema para Hegseth sería su desempeño al frente del Departamento de Defensa en medio de la prolongada guerra con Irán.

El conflicto se ha convertido en uno de los principales problemas políticos de la Administración Trump. Una encuesta de Fox News realizada en julio encontró que solamente el 34 % de los votantes registrados aprobaba la gestión presidencial sobre la guerra, mientras que el 66 % la desaprobaba.

La guerra también ha tenido consecuencias económicas, particularmente por el aumento de los precios de los combustibles y las perturbaciones en el tráfico marítimo internacional a través del estrecho de Ormuz.

Para un eventual candidato presidencial, el resultado del conflicto será determinante. Si Hegseth logra presentar una victoria militar y una restauración de la capacidad de disuasión estadounidense, podría utilizarla como argumento político. Si, por el contrario, la guerra continúa sin una salida clara, su responsabilidad como jefe del Pentágono podría convertirse en uno de los principales puntos de ataque de sus rivales.

El antecedente de Signalgate

Hegseth también arrastra controversias que podrían reaparecer durante una campaña presidencial.

Una de las más importantes es el denominado Signalgate. Un informe del inspector general del Departamento de Defensa concluyó que Hegseth transmitió información operativa sensible y no pública mediante la aplicación Signal desde su teléfono personal en relación con un ataque contra fuerzas hutíes en Yemen.

El informe señaló que sus acciones generaron un riesgo para la seguridad operativa que potencialmente podía haber afectado los objetivos de la misión y puesto en peligro a militares estadounidenses.

Hegseth rechazó las conclusiones más críticas del informe y afirmó públicamente que no había compartido información clasificada.

¿Un nuevo candidato MAGA?

El Pentágono ha negado que exista una campaña presidencial en marcha.

“El secretario Hegseth no se postula para presidente, y su principal prioridad es dirigir el Departamento de Defensa”, declaró Sean Parnell, portavoz principal del Pentágono, calificando las especulaciones de “tontería”.

La Casa Blanca tampoco confirmó una eventual candidatura. Su portavoz, Anna Kelly, se limitó a destacar el trabajo de Hegseth y su papel en la transformación del Departamento de Defensa bajo la Administración Trump.

Sin embargo, sus frecuentes apariciones en actos políticos comienzan a dibujar un perfil diferente al de un secretario de Defensa tradicional.

Hegseth ya ha participado en actividades electorales en Kentucky y Iowa y ha intervenido en campañas de candidatos respaldados por Trump. Estas actividades han generado críticas de antiguos secretarios de Defensa, quienes consideran que el jefe del Pentágono debería mantener una distancia mayor respecto de las campañas partidistas.

El exsecretario Chuck Hagel cuestionó precisamente su presencia en Iowa mientras Estados Unidos enfrenta un conflicto internacional de gran magnitud.

La eventual candidatura de Hegseth representaría, en cualquier caso, algo más que una aspiración personal. Sería una prueba sobre el futuro del trumpismo: si el movimiento MAGA pretende continuar dependiendo de la figura de Trump o si puede transferir su identidad política a una nueva generación de dirigentes.

Por ahora, Hegseth no ha dado el paso definitivo. Pero su presencia en Iowa, su creciente exposición política y las conversaciones privadas sobre una candidatura colocan su nombre en una carrera republicana de 2028 que comienza a adquirir forma mucho antes de las primarias.

Y en la política estadounidense, especialmente dentro del movimiento MAGA, las primeras señales suelen aparecer mucho antes que los anuncios