Palestina: desde los recolectores-cazadores hasta el presente exterminio

Palestina: desde los recolectores-cazadores hasta el presente exterminio.

Por Gabriel Impaglione.

No fue siempre desierto. Hace miles de años lo que hoy es Palestina era parte de la “la media luna fértil”, entonces Medio Oriente gozaba de profusa vegetación, campos generosos, fauna y flora abundante y, el hombre.

Tierra de nómades tras el almuerzo. Las primeras migraciones del “flamante” homo sapiens, desde el norte de África hacia Anatolia, atravesaban esos territorios auspiciosos, favoreciendo el entrecruzamiento incluso de especies, según lo demuestran trabajos antropológicos y arqueológicos que ubican tanto al homo erectus como a los primeros homo sapiens de paso por la región. ¿Me estaré olvidando de los neanderthal?

Muy cerca florecía el bíblico Jardín del Edén, según interpretadores de historia que señalan alguna zona entre el Eufrates y el Tigris como probable lugar. Civilizaciones como la sumeria se desarrollaban donando la primera escritura conocida, la rueda, la astronomía, la maestría en agricultura y sistema de encanalamiento del agua, una revolucionaria organización social.

Cuando arribaron a la región de lo que hoy es Gaza los primeros semitas huyendo de avatares políticos e invasiones asirias en tierras de Mesopotamia encontraron pobladores amigables, no obstante, migrarían a Egipto en busca de mejorar la vida pero allí las cosas no eran demasiado simples para ellos. El guía de estos extranjeros en Egipto, Moisés, les habló de una tierra prometida, dice la Biblia. Las persecuciones políticas en suelo de faraones estaban a la orden del día y deciden el extenuante éxodo a tierras filisteas y cananeas – el éxodo bíblico-. Les llevó tiempo pero lograron organizarse y mil años antes de nuestra Era Común establecen Jerusalem, aunque diversos expertos desconfían de ello por tratarse de tribus nómades, no obstante no era Jerusalem la enorme ciudad de la que hablan los exégetas, más bien, si fuera verídica la teoría, podría tratarse de una pequeña aldea de paso, una “posta” donde comerciar y reposar de las andanzas. La dinámica política, aun en la antigüedad, no dejaba espacio sin garrotes ni tiempo de respiro. La expansión de los asirios arrasó esas comunidades, las diezmó, (entre muertos y prisioneros esclavos hacia Babilonia) y así quedó, maltrecha en sus labores de recomponerse.

Más tarde –dando un buen salto en la cronología – fueron conquistados por Alejandro Magno y también  Roma. La permanente presencia de ejércitos de una parte y otra impulsó a los descendientes de aquel éxodo famoso al exilio. La diáspora en sus inicios. Llegarían más tarde los árabes a dominar la región. Y las cruzadas. Otras masacres de judios, cristianos y palestinos musulmanes. Luego del 1550 arribaron los turcos con la ocupación imperial otomana hasta la llegada de la primera guerra mundial. La caida del Imperio Otomano deja Palestina en manos de Inglaterra, años 20 del siglo pasado, especie de “protectorado”  del imperio inglés. Entonces en este período se trataba de Palestina, sin mención a los judíos.

Cuando termina la Segunda Guerra Mundial las cosas cambian para los hebreos. Aunque fundamentar la propiedad de esos territorios por derecho “divino” es algo por lo menos irrazonable a la luz de los nuevos métodos de discusión basados en la racionalidad de los acuerdos diplomáticos.

Alrededor del 1900 nace el proyecto sionista de una patria judía. Se asientan las primeras colonias (kibbuts) y la convivencia pacífica entre hebreos y palestinos, entre musulmanes, cristianos y judíos fue estable y duradera, pero…

Aparecieron los ingleses. Fueron los anglosajones a prometer esas tierras a los hebreos. Sin tener ninguna propiedad sobre ellas negociaron con el sionismo un pequeño territorio para que establezcan su grupo de colonias, dejando a los palestinos las regiones de Gaza, Cisjordania, el Golam y zonas del Líbano.

Se dinamiza la llegada de judios a la zona, que buscan finalmente “su patria” estimulados por los llamados sionistas  y las facilidades  para hacerse de tierras, trabajar y desarrollarse. Cada nuevo “colono” se hacía de una propiedad que históricamente pertenecía a los palestinos. Provienen de Europa y Rusia, son profesionales, comerciantes, a diferencia de los palestinos, habitantes aferrados a las tradiciones árabes de tribus y actividades agrícolas. Esta diferencia de “capacidades” es notoria, y corre en favor de los migrantes que solidifican su presencia. Tel Aviv fue fundada en 1909 por esta avanzada cultural occidental.

Llega el nazismo al poder en Alemania. Crece la población judía en Palestina gracias también al acuerdo de Haavara  entre los sionistas y Hitler que favorecía el traslado a medio oriente de hebreos alemanes y europeos. Las contribuciones sionistas en moneda al gobierno de Berlín para enfrentar las campañas europeas ayudaron a salir a los judíos de aquel pais ya infectado por el supremacismo racial. Pero no se trataba de unas pocas familias con la fortuna de salir de allí, eran miles, Una migración como antes no se había visto. Si palestinos y judíos convivía hasta entonces en una tierra que abría los brazos a todos, la enorme masa humana recién arribada comenzó a generar desequilibrios y tensiones. Los historiadores hablan de un cierto clasismo entre los adinerados comerciantes sionistas que se expresaba en la explotación del campesinado palestino. Algo de esto pudo haber sucedido porque comienzan los roces entre ambas comunidades. Los palestinos que se veían invadidos. Los judíos que comprobaban la resistencia local a sus planes de expansión. Debemos contar con que el proyecto de “Israel” era real y se amasaba paso a paso con apoyo internacional.

El fin de la segunda guerra llevó también al fin el dominio británico sobre Palestina. Ya no era el imperio el que ponía las reglas y bastonaba a los díscolos de la resistencia palestina que defendían tierras e igualdad de oportunidades. Pero esta nebulosa en la que quedó la zona, políticamente, no duró mucho tiempo. Un hecho terrible – en el marco de una escalada de tensiones nunca antes vista- fue el prólogo para la aparición de un nuevo Estado.

La matanza de palestinos en la localidad de Deir Yassin, a manos de los sionistas, en 1948, abrió un camino en la historia que hasta hoy perdura. Aquel año más de 700 mil palestinos huyeron de sus territorios convertidos en campos de muerte y se refugiaron en Líbano y Egipto. Esta masacre se conoce como al-Nakba (la catástrofe). Pocos días después nace el Estado de Israel.

El mismo que desde 1948 hasta la fecha emprendió al menos ocho o nueve guerras contra Palestina.

El mismo que ha hecho de Gaza un campo de exterminio. El mismo que hoy repudia el mundo entero (a excepción de dos amigos personales que no pueden dar respuestas a sus propios pueblos de una actitud tan vergonzosa).