Por Alonso Rosales
Una nueva escalada de violencia sacudió la ya frágil frontera entre Pakistán y Afganistán este domingo, luego de que Islamabad confirmara el lanzamiento de múltiples bombardeos contra supuestos campamentos y escondites de milicianos en territorio afgano. Las autoridades de Kabul denunciaron que los ataques dejaron decenas de muertos y heridos, entre ellos varios niños, y condenaron lo que calificaron como una violación de su soberanía.
Según el Ministerio de Defensa afgano, los bombardeos impactaron la aldea de Bika, en el distrito de Sabari, en la provincia de Khost, al este de Afganistán, una zona montañosa cercana a la frontera con Pakistán que históricamente ha sido escenario de operaciones contra grupos insurgentes. Las autoridades afganas reportaron al menos 36 muertos y más de 50 heridos, cifras preliminares que podrían aumentar a medida que continúan las labores de rescate.
Islamabad, por su parte, confirmó que ejecutó siete ataques aéreos dirigidos contra posiciones que, según afirmó, eran utilizadas por grupos armados responsables de recientes atentados en suelo pakistaní. Funcionarios de seguridad señalaron que las operaciones se realizaron durante la noche y tuvieron como objetivo neutralizar a milicianos vinculados con el Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP), organización que Pakistán acusa de refugiarse en territorio afgano y de organizar atentados suicidas y ataques contra fuerzas de seguridad pakistaníes.
Las autoridades pakistaníes justificaron la ofensiva como una acción “precisa y necesaria” en defensa propia, tras una serie de atentados recientes que dejaron decenas de muertos en distintas regiones del país. “Pakistán no permitirá que su territorio sea atacado desde refugios seguros al otro lado de la frontera”, señalaron fuentes oficiales citadas por medios locales. Islamabad insiste en que ha solicitado reiteradamente a Kabul actuar contra estos grupos, sin obtener resultados concretos.
En contraste, el gobierno afgano rechazó las acusaciones y sostuvo que no permite que ningún grupo utilice su territorio para atacar a otros países. El Ministerio de Defensa afgano calificó los bombardeos como “una agresión clara” y advirtió que tales acciones solo agravan la inestabilidad regional. “Las víctimas incluyen mujeres y niños”, declaró un portavoz oficial, subrayando que los ataques alcanzaron áreas residenciales.
Organizaciones humanitarias expresaron preocupación por el impacto en la población civil. Diversos organismos internacionales han advertido que la intensificación de los enfrentamientos en la frontera incrementa el riesgo para comunidades vulnerables que ya enfrentan crisis humanitarias, desplazamientos y escasez de servicios básicos.
Estos bombardeos constituyen los más extensos desde los enfrentamientos fronterizos de octubre pasado, que dejaron más de 70 muertos entre ambos países y cientos de heridos, en una serie de intercambios de fuego que tensaron gravemente las relaciones bilaterales. En aquella ocasión, tanto Islamabad como Kabul intercambiaron acusaciones por incursiones y ataques transfronterizos.
La frontera entre ambos países, trazada por la llamada Línea Durand, ha sido históricamente motivo de fricción. La región montañosa facilita el movimiento de combatientes y ha sido utilizada durante décadas por diferentes grupos insurgentes. Aunque ambos gobiernos han prometido cooperación en materia de seguridad, la desconfianza persiste.
Mientras soldados afganos montan guardia a lo largo de la frontera en el distrito de Spera (antes conocido como Satai Maidan), en la provincia de Khost, la población civil enfrenta nuevamente el temor a una escalada mayor. Analistas advierten que, si no se establece un mecanismo efectivo de coordinación bilateral, la violencia podría intensificarse y arrastrar a la región a una nueva crisis.
La comunidad internacional observa con inquietud la situación, instando a ambas partes a la moderación y al diálogo. Sin embargo, por ahora, el intercambio de acusaciones y la persistente inseguridad en la frontera mantienen en vilo a miles de familias que habitan en esta estratégica y conflictiva franja territorial.
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