Operación “León Rugiente”: el ataque que encendió la región

Por Alonso Rosales

Las agencias de inteligencia de Israel y Estados Unidos —incluida la CIA— llevaban meses monitoreando en secreto los movimientos del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei. Según fuentes cercanas a la operación, se analizaron meticulosamente sus rutinas diarias: dónde residía, con quién se reunía, cómo se comunicaba y cuáles podrían ser sus posibles refugios ante un eventual ataque.

Durante ese tiempo, los servicios de inteligencia habrían esperado el momento en que el líder iraní mostrara mayor vulnerabilidad. De acuerdo con información atribuida a funcionarios israelíes, en los últimos días se identificó una oportunidad que consideraron irrepetible. Lo que inicialmente se había concebido como un asalto nocturno fue modificado a un ataque diurno, tras evaluar cambios en los patrones de seguridad del entorno del líder iraní.

El jefe del Estado Mayor del Ejército israelí, el teniente general Eyal Zamir, habría comunicado a las fuerzas armadas que la operación —denominada “León Rugiente”— estaba autorizada y que los objetivos habían sido definidos con precisión. Según las versiones difundidas, aviones de la Fuerza Aérea israelí despegaron al amanecer y ejecutaron el primer golpe alrededor de las seis de la mañana (hora de Israel), empleando municiones de alta precisión y misiles de largo alcance.

Horas después, el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció públicamente la muerte de Jamenei, afirmando que no pudo evadir los sofisticados sistemas de inteligencia y rastreo desplegados en la región. La supuesta operación habría alcanzado también a altos mandos iraníes que se encontraban reunidos en la misma zona de Teherán.

La ofensiva marcó un punto de inflexión en la tensión regional. Esa misma noche, el grupo libanés Hezbollah lanzó misiles desde el sur del Líbano contra territorio israelí, en lo que describió como un acto de solidaridad con Irán. El contraataque elevó el riesgo de una expansión del conflicto, dado el histórico vínculo estratégico entre Hezbollah y Teherán.

Analistas internacionales advierten que estos acontecimientos podrían reconfigurar el equilibrio de poder en Medio Oriente. El despliegue militar estadounidense previo en la región ya anticipaba un escenario de confrontación directa, tras reiteradas advertencias públicas de Washington hacia el liderazgo iraní.

Más allá de las consecuencias inmediatas, la operación dejó en evidencia el nivel de penetración y coordinación alcanzado por los servicios de inteligencia de Israel y Estados Unidos dentro de Irán, así como la rapidez con la que ambos gobiernos estaban preparados para actuar cuando consideraron que la oportunidad era estratégica.

FUENTE , CNN , FRANCE 24