El periodista argentino Pablo Solana presenta una investigación que va más allá de lo que hasta ahora se sabía sobre el plan de la CIA para “anular” a Roque Dalton, en represalia por su compromiso revolucionario.
Por Redacción ContraPunto
Nuevo libro: La sombra de la CIA tras el asesinato del poeta Roque Dalton
El periodista argentino Pablo Solana presenta una investigación que va más allá de lo que hasta ahora se sabía sobre el plan de la CIA para “anular” a Roque Dalton, en represalia por su compromiso revolucionario. ContraPunto publica, en exclusiva, el capítulo en el que se narra la persecución que llegó hasta el exilio en Praga y tuvo como objeto no solo al poeta, sino a toda su familia.
La investigación indaga en cables secretos de la CIA desclasificados recientemente y logra, con ese material, indicios certeros que vinculan el secuestro comprobado que el poeta sufrió en el año 1964 con la persecución durante los años que siguieron a su exilio en Praga y la figura de quienes, desde la guerrilla, lo ejecutaron de manera sospechosa y no esclarecida.
El libro, publicado por la editorial Batalla de Ideas en Argentina y por La Fogata Editorial en Colombia, será presentado en la Feria Internacional del Libro de Bogotá y próximamente en El Salvador.
A continuación, por cortesía de las editoriales responsables de su edición, ContraPunto publica un capítulo que refleja información hasta ahora desconocida:
Capítulo XV. U’Flekü y otros lugares
Aquí tienes a Sartre traído de los cabellos como un sedante:
«Nombrar las cosas es denunciarlas»
Los distintos relatos biográficos sobre Dalton mencionan que se instaló en Praga en 1965, sin acertar a definir la fecha con mayor precisión. La CIA registra que su exilio checoslovaco habría iniciado el 24 de febrero. Otro memorándum complementa esa información. Dice que, con el objetivo de unirse al poeta, Aída Cañas, su esposa, partió de El Salvador el 21 de julio de ese año en el vuelo 628 de la aerolínea costarricense Lacsa con destino inicial México. Junto a ella viajaron sus tres hijos: Roque Antonio, Juan José y Jorge. El informe incluye el número de pasaporte de la mujer. Pocas semanas después, en agosto, ella y los tres niños viajarán desde México a Praga. Jorge, el más chico de los hijos de la pareja, en un relato posterior recordará las fechas, el paso por México y la aerolínea: los datos coinciden.
El registro de esa información en los cables internos de la Agencia refleja un hecho crucial: el caso Dalton, para la CIA, no concluyó con el plan que habían montado para cooptarlo o anularlo durante su secuestro en San Salvador.
Otro reporte interno recopila más información sobre el período posterior a su fuga de Cojutepeque. Menciona que el poeta trabajó durante 1965 en las oficinas de la Revista Internacional, y da una referencia de ubicación: Thákurova. El informe no lo aclara, pero se trata de una zona de la capital checa donde tienen sede instituciones académicas como la Facultad de Teología de la Universidad Carolina —o Karlova, en checo—, la principal y más antigua de Europa Central, que seguramente el poeta frecuentó durante su tiempo en la ciudad. También registra su presencia en Radio Praga, y menciona una transmisión por onda corta desde allí a San Salvador.
El espionaje continuó durante 1966. La Agencia monitoreó de cerca su viaje a Cuba entre el 4 de septiembre y 4 de octubre de ese año, cuando el poeta participó del Congreso de la Organización Continental Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes. El reporte menciona que durante esa estadía en la isla habría sido jurado de los «premios nacionales de literatura», pero el dato es por demás impreciso, porque en Cuba el Premio Nacional de Literatura no fue creado sino hasta el año 1983; la mención podría referirse al premio de poesía de Casa de las Américas, pero tampoco, porque Dalton fue jurado recién en 1970, un año después de haber ganado él mismo esa distinción.
Durante 1967, la CIA se concentra en los viajes del poeta fuera de Checoslovaquia. Entre el 9 y el 15 de abril lo ubican en París, en el Hotel de la Faculté, en la rue Racine. En septiembre registran su nuevo viaje a Cuba, esta vez para participar del lanzamiento de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS), intento de articulación de los movimientos insurgentes bajo el lema guevarista «el deber de todo revolucionario es hacer la revolución». El reporte menciona que allí fue como delegado, y en otra línea agrega su permanencia en el Partido Comunista de El Salvador. El 4 de noviembre de ese año la CIA registra su paso por Viena, Austria. También figura el nombre del hotel donde el poeta se alojó.
Hay un elemento más que el documento menciona sin precisión de fecha: «Praga / La dirección de Dalton fue encontrada en el cuaderno de notas de Debray cuando lo capturaron». En abril de 1967, el francés Régis Debray había caído en manos del Ejército boliviano, que respondía a la CIA, tal como se confirmó tras el asesinato del Che. Antes de viajar a Bolivia, Debray había frecuentado a Dalton en la capital checa. De allí la probable existencia de los datos del poeta entre sus papeles.
Tres años después del secuestro en San Salvador, la CIA seguía interesada en saber dónde encontrarlo, en qué dirección precisa. Aunque se hubiera refugiado en Checoslovaquia, seguía siendo un objetivo a «anular».
Del año 1968, los reportes internos señalan que Dalton participó de un Congreso Cultural en La Habana entre el 4 y el 11 de enero; que, desde entonces y hasta el año 1969, vivió en el barrio de El Vedado, y que trabajó en Casa de las Américas.
Un reporte de diciembre de 1968 vuelve a mencionarlo, pero esta vez no se trata de una investigación sobre él. La información cobra peso porque confirma la cooptación de un amigo suyo que, aunque Dalton no lo sabía, reportaba para la CIA en ese entonces: el mexicano Carlos Jurado, cuyo nombre es enmascarado en la documentación interna bajo el criptónimo LIRING-3. Ambos habían compartido estadía en Cuba en el año 1962 y habían mantenido una relación de confianza política y amistad. La mención al poeta en ese reporte comienza por la información básica: según la CIA, Dalton «es agente del Servicio de Inteligencia cubano involucrado en actividades clandestinas para el Partido Comunista de El Salvador».
Menciona su exilio en Praga y su residencia actual en la isla. A continuación, el informe explica el interés que el poeta tiene para el caso Jurado: menciona un breve artículo de Dalton dedicado a su amigo mexicano publicado pocos meses antes, en mayo de ese año, en la revista cubana Revolución y Cultura. El artículo es, en realidad, una versión preliminar del poema en prosa que aparecerá en Taberna… un año después. Se titula «La casa de Carlos» y refiere, efectivamente, a Carlos Jurado, sobre quien la CIA necesitaba evaluar su desempeño como informante.
El artículo de Dalton había sido publicado mientras el mexicano estaba en una cárcel en Guatemala, por lo que la CIA interpreta que su publicación es un indicativo de que «los cubanos tenían una mirada más luminosa sobre LIRING-3 [Jurado] a partir del hecho de haber sido encarcelado». Sobre Roque, el cable menciona, además, que «es hermano de Margarita Dalton (201-751261) a quien el Servicio de Inteligencia de Cuba reclutó para trabajar en México». El nombre de Margarita había aparecido en reportes anteriores, pero esta mención va más allá: la señala como parte de la inteligencia cubana, al igual que lo consideraban a él. Figura entre paréntesis el número de legajo interno con que la CIA registró a la mujer.
Un último elemento se desprende de este curioso reporte: el nombre de Carlos Jurado no aparece en los memorándums ni en los informes, donde es siempre mencionado por su criptónimo LIRING-3. Sin embargo, el documento adjunta fotocopias de la revista donde Dalton escribe sobre él; de ese modo, su nombre queda en evidencia. (La incorporación en el reporte de esa copia brinda una oportunidad a quienes se dedican al análisis comparado de los textos del poeta, ya que allí se encuentran las versiones previas —distintas a las conocidas— tanto del poema en prosa sobre Jurado como de otro, «Primavera en Jevani»).
Con los años, cuando se conozca la denuncia de su vinculación con la CIA, Jurado dirá que él pensaba que estaba compartiendo información con un empresario griego, sin saber que esa persona era un agente secreto. Como fuera: lo cierto es que brindó valiosos datos sobre la insurgencia guatemalteca de aquellos años. Aun cuando pudieran resultar formas de cooptación indirectas, los recursos de la CIA se mostraban versátiles y eficaces.
La Agencia retoma el seguimiento al poeta en 1971: en junio de ese año registra que viaja fuera de Cuba, pasa por la Unión Soviética, después por Pekín y finalmente arriba, en agosto, a Pionyang, Corea del Norte. Allí participa del Sexto Congreso de la Liga Patriótica Socialista, la organización juvenil más importante de ese país. Jorge Dalton recuerda que su padre había recibido una invitación del primer ministro norcoreano Kim Il-sung; lo que Roque le contó sobre ese viaje coincide con lo que figura en el reporte de la CIA.
Después de esa fecha, la información sobre el poeta se interrumpe.
Pero el dato más relevante referido a esta etapa no está en los cables secretos que hablan de él, sino en el legajo de su perseguidor, el agente Swenson. Allí consta que el jefe de Contrainteligencia «ha sido asignado a la Base Frankfurt como Oficial Superior para Operaciones Cubanas desde julio de 1965». Confirma que, en ese nuevo destino, Swenson dará continuidad a la labor que venía desarrollando en América Central: «apuntar a objetivos cubanos», como llamaban al poeta.
Base de Frankfurt
El agente de la CIA Harold Swenson viaja a Alemania en julio de 1965: ocho meses después de que Dalton se le escapara de aquel secuestro, cinco meses más tarde de que el poeta viajara a Praga, al mismo tiempo que Aída y sus tres hijos decidieran seguir sus pasos.
El gringo se instala en Frankfurt, donde la CIA cuenta con una sede neurálgica para las operaciones de espionaje en Europa. La ciudad alemana, a tan solo un par de horas de la frontera con el Este, alberga al Cuartel General del Ejército norteamericano y al Comando Europeo de Estados Unidos. Esa concentración de recursos facilita la coordinación entre la inteligencia militar y la CIA, que dispone de oficinas en el consulado estadounidense y cuenta con el favor de empresas que utiliza de fachada.
A unas pocas horas de viaje por tierra de allí está Praga, la contracara de Frankfurt al otro lado de la Cortina de Hierro. La capital de la República Socialista Checoslovaca es un punto de encuentro de líderes revolucionarios latinoamericanos. Por aquellos años, además de Dalton, pasaron por allí el chileno Miguel Enríquez, del MIR; Douglas Bravo, de las Fuerzas Armadas de Liberación de Venezuela; Fabio Vásquez Castaño, fundador y dirigente del ELN colombiano; Turcios Lima, de las FAR guatemaltecas; el peronista revolucionario John William Cooke, de Argentina; exiliados brasileños, peruanos y ecuatorianos.
La CIA usaba la Base Frankfurt para monitorear comunicaciones y viajes entre Praga y América Latina, y para infiltrar los principales puntos de encuentro de revolucionarios en la capital checa, como el Centro de Estudios Iberoamericanos de la Universidad Carolina. Según la Agencia, esas instituciones eran fachadas montadas por la Státní Bezpečnost, el servicio secreto que dirigían los comunistas de ese país.
Swenson cumplirá funciones en Frankfurt entre julio de 1965 y marzo de 1968. La fecha de finalización de su labor también obliga a contrastar coincidencias: Roque Dalton había terminado su exilio en el Este unos pocos meses antes.
Es altamente probable que la CIA haya emitido cables secretos desde su base en Frankfurt con menciones al poeta. Sería extraño, ineficaz y poco profesional que no lo hiciera. Sin embargo, esos reportes no se encuentran entre los archivos desclasificados. Hay una primera explicación: el período que va de 1965 a 1968 y el destino checo de Dalton escapan al motivo que originó la desclasificación (las investigaciones del asesinato de Kennedy, sucedido en octubre de 1963 en la otra punta del planeta). Esa investigación se ramificó hasta abarcar a los revolucionarios centroamericanos que desarrollaban actividades durante los momentos cercanos a esa fecha, en particular los que habían pasado por México o habían sido identificados entrenando en Cuba. Por fuera de eso, la CIA sigue manteniendo en secreto el resto de la información sobre sus objetivos y su accionar.
Sin embargo, el material desclasificado permite conocer la valoración de la Agencia sobre el desempeño del agente Swenson en su cruzada contra los revolucionarios exiliados: «Cumplimiento extraordinario», «éxito en su participación en operaciones que involucraron a cerca de 30 activos», «excelencia en los trabajos», «logros en reclutar y manejar agentes», «alto standard profesional, competencia, dedicación y perseverancia», dice su jefe en la base Frankfurt en un memorándum al momento de su retiro. «Eso lo destaca como oficial jefe. Por eso recomiendo se le otorgue la Medalla de Mérito u otro reconocimiento similar», concluye.
En 1968, Swenson tramita su retiro de la CIA, pero se propone seguir en actividad. Concluyó su temporada en el Este con todos los honores. Entre sus tareas estuvo el seguimiento de exiliados latinoamericanos, en especial de América Central, como lo era Roque Dalton.
Pero en aquellos meses alguien más rondaba por allí. Otro joven salvadoreño había viajado hacia aquellos fríos destinos del Este europeo: Edgar Alejandro Rivas Mira (*).
(*) Edgar Alejandro Rivas Mira, fundador de “El Grupo” y del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), a quién se le atribuya la conspiración para asesinar al intelectual Roque Dalton.
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La verdad en la garganta. La sombra de la CIA tras el asesinato del poeta Roque Dalton
Pablo Solana
Batalla de Ideas – La Fogata Editorial, 2026
258 p. ; 23 x 16 cm.