Crédito France 24
Por Alonso Rosales
Decenas de supermercados de al menos siete países europeos reportaron este lunes 2 de noviembre alteraciones en sus sistemas de refrigeración y congelación, en una nueva ofensiva informática que amenaza la conservación de alimentos y genera preocupación sobre la vulnerabilidad de las infraestructuras comerciales. Bélgica, Luxemburgo, Suecia, Finlandia y Estonia figuran entre los países afectados, mientras Irlanda también confirmó incidentes en establecimientos de su territorio.
Una nueva ola de ciberataques contra supermercados europeos encendió las alarmas este lunes 2 de noviembre, luego de que distintas cadenas comerciales detectaran manipulaciones informáticas en sus sistemas de refrigeración, provocando aumentos repentinos de temperatura en neveras y congeladores y obligando a retirar productos perecederos de la venta.
Entre las empresas afectadas se encuentran Ahold Delhaize, Colruyt, Carrefour e Ikea en Bélgica; ICA y Coop en Suecia; Kesko en Finlandia, así como SuperValu en Irlanda. También se reportaron incidentes en Luxemburgo y Estonia, en un fenómeno que parece extenderse más allá de las fronteras francesas, donde el pasado octubre se registraron ataques similares.
En Bélgica, las cadenas Ahold Delhaize y Colruyt confirmaron que durante la madrugada sus sistemas de refrigeración y congelación sufrieron alteraciones informáticas. El director ejecutivo de la compañía especializada en refrigeración Sabcobel, Stephan Moelans, señaló que los atacantes habrían manipulado los evaporadores de las unidades para configurarlos en modo de descongelación.
Carrefour Bélgica informó de problemas en aproximadamente 15 de sus 700 establecimientos. Su portavoz, Mich Vergauwen, calificó el incidente como un ciberataque y aseguró que no encontraba otra explicación para lo ocurrido.
Por su parte, Ikea confirmó que su establecimiento de Mons, en el suroeste de Bélgica, sufrió una agresión informática que provocó un incremento inesperado de la temperatura en sus congeladores. La empresa indicó que fue su única tienda afectada en el país.
Colruyt Group también reportó ataques en cinco establecimientos, incluidos locales que operan bajo la franquicia Spar.
Irlanda y Suecia también reportan daños
La ofensiva informática no se limitó a Bélgica. En Irlanda, la cadena SuperValu informó que 13 de sus 223 establecimientos resultaron afectados por un incidente cibernético relacionado con un modelo específico de sus sistemas de refrigeración.
Como medida preventiva, la compañía retiró de la venta los productos refrigerados y congelados comprometidos, ante el riesgo de que las alteraciones de temperatura afectaran su conservación y seguridad alimentaria.
En Suecia, las cadenas ICA y Coop también registraron incidentes. Una tienda ICA comunicó que sus refrigeradores y congeladores habían sido manipulados durante la noche, llegando a marcar temperaturas de hasta 50 grados Celsius.
En un establecimiento ICA Baronen, en Estocolmo, el ataque habría ocurrido alrededor de las 2:00 de la madrugada y fue detectado aproximadamente a las 5:30.
El director del Centro Nacional de Ciberseguridad de Suecia, John Billow, confirmó que las autoridades trabajan en varios incidentes relacionados con sistemas de refrigeración de establecimientos alimentarios.
Asimismo, Coop informó que seis de sus tiendas experimentaron problemas similares.
En Finlandia, algunos supermercados de menor tamaño pertenecientes al grupo Kesko también registraron temperaturas anómalas. La empresa señaló que investiga las causas y no descarta una interferencia a través de sus redes informáticas.
Antecedente en Francia: alimentos destruidos e incendios
Los acontecimientos recuerdan los ataques registrados en Francia durante octubre, cuando cientos de supermercados sufrieron manipulaciones en sus sistemas de refrigeración y congelación.
Según las investigaciones policiales citadas por France 24, los atacantes consiguieron tomar el control de determinadas unidades, elevando las temperaturas hasta los 50 grados Celsius. Los incidentes ocasionaron pérdidas considerables de alimentos y, en algunos establecimientos, incluso incendios.
Las autoridades todavía no han identificado públicamente a los responsables de aquella ofensiva ni se ha reivindicado su autoría.
La repetición de estos ataques en diferentes países europeos plantea interrogantes sobre la seguridad de los sistemas tecnológicos que administran infraestructuras esenciales para la actividad comercial y la distribución alimentaria.
Europa advierte sobre vulnerabilidades tecnológicas
El comisario europeo de Agricultura y Alimentación, Christophe Hansen, expresó su preocupación por los ataques y advirtió que podrían representar un intento deliberado de perturbar el suministro de alimentos en la Unión Europea y debilitar la confianza de los consumidores.
Aunque aseguró que la seguridad alimentaria no se encuentra actualmente en riesgo a escala general, reconoció que el desperdicio de alimentos y las pérdidas económicas para las empresas constituyen consecuencias reales.
Los especialistas advierten que la digitalización de instalaciones comerciales ha creado nuevas superficies de exposición para los ciberdelincuentes. Sistemas que anteriormente funcionaban mediante mecanismos principalmente físicos ahora pueden supervisarse y controlarse a distancia, incluyendo refrigeradores industriales, calefacción, cámaras de seguridad y redes de alarma.
John Billow señaló que en Suecia se ha identificado un número considerable de dispositivos de tecnología operativa expuestos a posibles vulnerabilidades, por lo que resulta necesario actualizar sus sistemas y aplicar parches de seguridad.
En la misma línea, Roni Kokkola, especialista del Centro Nacional de Ciberseguridad de Finlandia, consideró que la expansión de estos incidentes hacia otros países europeos era un escenario previsible, debido al incremento de la explotación de vulnerabilidades tecnológicas.
Un nuevo desafío para la seguridad alimentaria
La sucesión de ataques evidencia que las amenazas cibernéticas ya no se limitan al robo de información, la paralización de servidores o el secuestro de datos. También pueden afectar directamente instalaciones físicas, cadenas de distribución y procesos indispensables para conservar productos de consumo humano.
La refrigeración comercial constituye un componente fundamental de la cadena alimentaria. Una manipulación remota de sus controles puede generar pérdidas económicas, desperdicio de productos y riesgos sanitarios si los alimentos afectados no son retirados oportunamente.
El desafío para las autoridades europeas y las empresas consiste ahora en identificar el origen de los ataques, determinar si existe una conexión entre los distintos incidentes y reforzar la protección de los sistemas de tecnología operativa.
La nueva ofensiva deja una advertencia: en una economía cada vez más conectada, la seguridad de los alimentos también depende de la ciberseguridad de las instalaciones que los conservan.
Fuentes: