Roberto Guzmán, vocalista de la banda, presentó la nueva versión en casete de la banda y explicó el proceso de rescate sonoro que permitió completar una grabación iniciada en 1996 bajo los estándares actuales de la industria musical.
Zarko Pinkas |
Roberto Guzmán, vocalista de la banda, presentó la nueva versión en casete de la banda y explicó el proceso de rescate sonoro que permitió completar una grabación iniciada en 1996 bajo los estándares actuales de la industria musical.
La reedición del primer álbum de Nativa Geranio fue presentada durante un encuentro dedicado a la escucha del material y a la conversación sobre su valor dentro de la historia del rock salvadoreño. La actividad reunió a seguidores de la agrupación para conocer el proceso que dio nueva vida a una producción iniciada hace casi tres décadas.
Durante la presentación, Roberto Guzmán explicó que la nueva edición conserva el espíritu del trabajo original, pero incorpora una grabación realizada con la calidad técnica que la banda siempre imaginó. El lanzamiento también recupera el formato de casete, un soporte que marcó una época para la música independiente nacional y que hoy adquiere un valor tanto histórico como de colección.
“Este casete… dejamos aquí la grabación de 1996 y la grabación de 2026. Quisimos retomar el trabajo que quedó a medias, por así decirlo, técnicamente, y hoy quedó de una manera profesional grabada”, comentó el músico al explicar el concepto de la reedición.
Guzmán señaló que el proyecto fue desarrollado junto a Normandie Records, donde el material fue masterizado de acuerdo con los estándares actuales de la industria. “Estamos orgullosos de que los que están acá lo puedan escuchar”, expresó durante la actividad.
Más que una simple reedición, el proyecto representa un ejercicio de preservación del patrimonio musical contemporáneo. Al rescatar un álbum emblemático y presentarlo con una producción renovada, Nativa Geranio establece un puente entre la escena independiente de los años noventa y las nuevas generaciones de oyentes, demostrando que la música también puede reconstruir su propia memoria sin perder su esencia.