Muere Piero, la voz que convirtió la canción popular en memoria latinoamericana | Ver video de canción “Mi viejo”

Piero De Benedictis, el cantautor que hizo de “Mi viejo” una de las canciones más reconocibles de la música popular en español y cuya obra estuvo vinculada durante décadas con las causas sociales y el mensaje de paz, murió este miércoles en Buenos Aires a los 81 años.

Zarko Pinkas |

Piero De Benedictis, el cantautor que hizo de “Mi viejo” una de las canciones más reconocibles de la música popular en español y cuya obra estuvo vinculada durante décadas con las causas sociales y el mensaje de paz, murió este miércoles en Buenos Aires a los 81 años.


Hay canciones que pertenecen a una época y hay otras que consiguen atravesarla y quedarse en la memoria colectiva. “Mi viejo” pertenece a esa segunda categoría. Desde que Piero la convirtió en uno de los grandes éxitos de su carrera, la canción dejó de ser solamente una pieza de un repertorio para convertirse en una forma de hablar de los padres, de la distancia entre generaciones y de ese vínculo que permanece cuando el tiempo transforma inevitablemente a quienes amamos. Durante décadas, su voz estuvo asociada a esas palabras y a una manera de entender la canción popular como un espacio para hablar también de la vida, de la sociedad y de la esperanza.

Piero Antonio Franco De Benedictis murió este miércoles 7 de octubre de 2026, a los 81 años, en Buenos Aires. El cantautor permanecía internado desde hacía varios días en el Hospital Italiano y la noticia fue confirmada por su familia y su entorno a través de las cuentas oficiales del artista. Hasta el momento no se ha informado oficialmente una causa de muerte; algunos medios argentinos señalaron que había sido hospitalizado por un cuadro de neumonía.

“Con profundo dolor, comunicamos el fallecimiento de nuestro querido Piero, a sus 81 años. Su voz, sus canciones y su mensaje de paz quedan para siempre con nosotros. Su luz va a seguir brillando en cada rincón donde su música siga llegando”, comunicaron sus familiares y amigos, antes de despedirlo con una frase sencilla: “Buen viaje querido Piero”.

Nacido el 19 de abril de 1945 en Gallipoli, en la región italiana de Apulia, Piero llegó siendo niño a la Argentina, país donde desarrolló prácticamente toda su carrera artística. Desde la década de 1960 comenzó a construir un repertorio que lo llevaría a convertirse en una de las voces reconocibles de la canción de autor, el rock argentino y, especialmente, de la canción social latinoamericana.

Su primer gran capítulo discográfico llegó en 1969 con el álbum Mi viejo, que tomó el nombre de la canción que terminaría identificándolo ante varias generaciones. La pieza, sin embargo, tiene una particularidad que suele quedar oculta detrás de la popularidad de Piero: la letra fue escrita por el poeta y periodista José Tcherkaski, mientras Piero compuso la música y fue su principal intérprete.

A partir de entonces, su trayectoria se fue alejando de la idea de un cantante identificado únicamente con un éxito. Piero construyó una obra extensa en la que convivieron canciones de amor, composiciones de contenido social, piezas de protesta y una preocupación permanente por la paz. “Para el pueblo lo que es del pueblo”, “Llegando llegaste”, “Que se vayan ellos”, “Coplas de mi país” y “Soy pan, soy paz, soy más” forman parte de un repertorio que acompañó distintos momentos de la historia latinoamericana.

Durante los años de la dictadura argentina, varias de sus canciones fueron prohibidas y Piero vivió parte de su trayectoria fuera de Argentina, incluyendo períodos de exilio en Europa y Colombia. Su relación con Colombia se volvió particularmente estrecha y allí recibió la nacionalidad y desarrolló una parte importante de su actividad artística. También fue reconocido como Embajador de la Paz.

Su música estuvo vinculada a una generación de artistas que entendieron la canción popular como una herramienta para expresar preocupaciones colectivas. Piero compartió escenarios y trabajos con figuras fundamentales de la música argentina y latinoamericana, entre ellas Mercedes Sosa y León Gieco. Su repertorio dialogó con la canción de protesta de las décadas de 1970 y 1980, pero su carrera no quedó detenida en aquel período. Continuó grabando, presentándose en vivo y llevando sus canciones a nuevos públicos.

En 2015 publicó Todavía no hicimos lo mejor, un registro en vivo de una gira realizada por Chile, y un año después presentó América, su último álbum de estudio según las reseñas publicadas tras su fallecimiento. En los últimos años continuó vinculado a los escenarios y a nuevos proyectos. En abril de este año realizó presentaciones en Bogotá junto a actores, bailarines y músicos para recuperar canciones de La sinfonía inconclusa del mar, una de sus obras dirigidas al público infantil.

Incluso pocos días antes de su muerte, Piero había vuelto a aparecer en las noticias por una razón relacionada con la vigencia de su música. El artista agradeció públicamente que su voz fuera utilizada en “Io Vengo” durante la apertura del desfile de la casa Saint Laurent para su colección de verano de 2027 en París. La escena llevó una canción grabada por Piero a un escenario completamente distinto del que había acompañado buena parte de su trayectoria.

Ese episodio resume de alguna manera la particularidad de su carrera. Piero perteneció a una generación que convirtió la canción en un instrumento de expresión social, pero su música consiguió permanecer más allá de las circunstancias políticas que ayudaron a convertirla en símbolo. Sus canciones continuaron circulando porque hablaban también de asuntos que no tienen una fecha determinada: el vínculo con los padres, el amor, la solidaridad, la desigualdad, la paz y la necesidad de imaginar una sociedad diferente.

“Mi viejo” terminó siendo quizá el ejemplo más claro de esa permanencia. La canción, escrita por Tcherkaski e interpretada por Piero, fue incorporada durante décadas a celebraciones familiares y homenajes, especialmente en torno al Día del Padre. La voz del cantante quedó asociada para millones de personas con una imagen afectiva de la figura paterna, hasta el punto de que su nombre artístico terminó siendo inseparable de aquellos primeros versos que hicieron conocida la canción.

Pero reducir a Piero a “Mi viejo” sería dejar fuera una parte fundamental de su trayectoria. Detrás de aquella canción había un artista que participó de una tradición mucho más amplia de la música latinoamericana, una tradición en la que cantar significaba también tomar posición frente a la realidad, hablar de quienes no tenían voz y reivindicar la posibilidad de una sociedad más justa.

Su obra tampoco estuvo construida desde la solemnidad. Había ternura, humor, afecto y una particular cercanía con el público. Esa combinación ayudó a que sus canciones pudieran pasar de una generación a otra sin perder completamente su significado original. Para quienes lo conocieron primero como intérprete de canciones de protesta, siguió siendo una figura ligada a la memoria política y cultural de una época; para quienes llegaron después, fue también la voz de canciones familiares que formaban parte de la vida cotidiana.

Piero murió en Buenos Aires después de más de cinco décadas de carrera. Tenía 81 años y todavía encontraba espacios para llevar su música a nuevos escenarios. Su fallecimiento cierra una trayectoria que atravesó el rock argentino, la canción social, el exilio, la cultura latinoamericana y varias generaciones de oyentes.

Queda su voz, pero también queda algo más difícil de medir: la capacidad que tuvieron sus canciones para acompañar momentos distintos de la vida de millones de personas. Algunas fueron escuchadas en tiempos de protesta; otras llegaron a las casas como canciones familiares; otras acompañaron despedidas, encuentros y recuerdos.

Y entre todas ellas permanece “Mi viejo”, una canción que Piero hizo suya hasta convertirla en parte de la memoria musical de América Latina. Ahora que su voz se ha apagado, aquella canción adquiere una dimensión distinta. Ya no será solamente la voz de un hombre que canta sobre su padre. Será también la voz de un artista que, después de más de medio siglo de música, acaba de convertirse en memoria.