Por Alonso Rosales
La ciudad de Minneapolis vive días de profunda tensión social y política. Lo que comenzó como protestas contra la violencia ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) ha derivado en enfrentamientos constantes, arrestos y una polarización que pone al límite la relación entre autoridades locales, estatales y la administración federal de Donald Trump.
La chispa que encendió las calles fue el asesinato de Renée Nicole Good, una ciudadana estadounidense de 37 años, a manos de un agente del ICE durante una operación en la ciudad. Su muerte ha generado una ola de indignación que ha llevado a miles de personas a manifestarse para exigir justicia y el retiro de los agentes federales desplegados en el área.
Protestas, enfrentamientos y cifras de arrestos
Desde el inicio de las protestas, se ha reportado un aumento de manifestaciones que han reunido multitudes frente a instalaciones federales, especialmente alrededor del edificio Bishop Henry Whipple. En varias ocasiones, las movilizaciones han terminado en enfrentamientos entre manifestantes y las fuerzas de ICE o la Patrulla Fronteriza, con uso de gases lacrimógenos y arrestos en distintas escaladas de violencia.
Hasta el momento, aunque no existe un conteo oficial definitivo de todos los arrestados, múltiples reportes de prensa mencionan detenciones relacionadas con las protestas, incluyendo cientos de citaciones y liberaciones tras confrontaciones con autoridades.
Presencia de ICE: cifras y controversia
La administración Trump lanzó lo que describió como la mayor operación de control migratorio de su historia en el área metropolitana de Minneapolis-Saint Paul, con un despliegue federal que podría acercarse a 3,000 agentes de ICE y otros efectivos del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) —una cifra que superaría incluso a las fuerzas policiales locales más grandes del estado.
Esta presencia ha sido profundamente criticada por los líderes locales y estatales. Las redadas y paradas policiales han afectado no solo a inmigrantes indocumentados, sino también a residentes —incluyendo detenciones de ciudadanos estadounidenses según algunos reportes—, lo que ha alimentado el rechazo ciudadano.
La postura del alcalde y el gobernador
El alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, ha condenado fuertemente las operaciones federales. Frey ha señalado que la ciudad se encuentra en una “situación imposible”, con tensiones crecientes entre los más de 600 agentes locales y los miles de federales desplegados. Ha impulsado además una demanda legal para forzar la salida de ICE del estado y ha llamado a mantener la calma en las calles.
Por su parte, el gobernador de Minnesota, Tim Walz, se ha pronunciado en favor de documentar acciones de ICE y ha advertido sobre el trauma que estas políticas están generando en la comunidad. Walz también ha condenado la violencia, aunque ha señalado que el envío masivo de agentes federales fue innecesario y contraproducente.
¿Por qué protestan las personas?
Las protestas no solo se han originado por el último incidente fatal. La respuesta social engloba múltiples razones:
Asimismo, las protestas han trascendido Minneapolis y se han replicado en otras ciudades como Washington D.C., Seattle, Los Ángeles y Chicago, en apoyo a quienes marchan contra las prácticas del ICE en Minnesota.
La Ley de Insurrección: una amenaza centenaria
En medio de la escalada, el expresidente y líder del Partido Republicano, Donald Trump, ha amenazado con invocar la Ley de Insurrección de 1807 —una ley centenaria que permite el despliegue de tropas federales para sofocar disturbios internos— si las autoridades locales “no detienen a los agitadores e insurrectos” que atacan a agentes del ICE.
Esta ley prácticamente no ha sido utilizada en tiempos recientes en Estados Unidos, y su aplicación en un contexto de protestas por políticas migratorias sería altamente controvertida. La mera amenaza ha generado aún más alarma entre líderes y defensores de derechos civiles, quienes consideran que su uso podría agravar la tensión social.
Fuentes
REUTERS , FRANCE 24 , PUBLIMETRO DE CHILE