Por Marco Herrera
I
¿Qué sería de ti sin tus poetas,
sin tus orates
y sin tus viejos?
¿Qué sería del amor sin el pecado?
¿Por dónde andarían tus leyes sin los castigados?
II
Cruel como eres, te dejas querer por mí,
guardando en tu mesa un espacio, un trozo de pan.
III
¿A quién contaré los secretos de la ausencia,
dejándome morir en tu regazo,
como animal domesticado,
como fiera en cautiverio?
IV
Eres tan mía, tan mía,
que a veces creo que cabes
en el bolsillo de mi camisa,
entre mis manos como agua
cristalina,
como todo aquello que puedo llevar
conmigo.
EN EL CAMINO
I
Vereda por vereda
con fango de barro
donde estampas tus pies
que tienen los surcos del dolor
y del tiempo.
II
Duermo en el espacio infinito
de tu amor
Me acaricias como a un niño
hambriento
La terquedad
de los años me trajo hasta ti.
III
¿Qué puedo decirte que no sepas?
¿Qué castillos de marfil podré
describir que no hayas soñado?
¿Qué paisajes, puertos y ciudades
donde no hayas estado?
IV
Vereda por vereda
ante ti
Vencido, pero jamás derrotado
Triste, pero jamás doblegado.
V
La alegría de tus labios me recibe
con un certero beso en la frente
como al pródigo
Y me haces olvidar la amargura del camino.
INSPIRACIÓN
I
El eco cae como el rumor
de tus bosques
y selvas madereras.
II
Como cascada de luz
entre eucaliptos y flores.
III
Como riachuelos que se pierden
convertidos en doradas serpientes,
buscando el cauce del río.
IV
Un cenzontle enciende la clarinada
y cientos de trinos se unen en feliz
concierto.
V
Una bandada de aves
anuncia
que habrá lluvia
y me refugio en ti
para interpretar
el feroz regaño de tus
truenos.
El misterio de tus gotas
de lluvia
que lavan la impureza de la tierra.
EN EL POBLADO
I
El rojo ocre de tus tejados
Es como la sangre de tus mártires,
Estás allí –siempre presente- sobre
nuestras cabezas.
II
Sobre paredes blanqueadas una y otra
vez
o sobre el adobe donde se esconde
el terror y el miedo.
III
Como fiel testigo donde se recogen
todos los sueños
conservando cada gesto
la palabra enunciada
Cada puño
encrespado
Cada pecho por donde cruzó
la bala
asesina.
IV
El rojo ocre de tus tejados
me va enseñando
el rostro de tu desamor
al que respondes
con más vida.
MINI PATRIA
I
En la distancia
nadie dirá tu nombre
ni serás un secreto a voces
ni aquella vieja herida que hoy
abre.
II
No serás olvido
ni tierra lejana
Serás silencio
solo silencio
elocuente silencio.
RETRATO
I
Al descubrir tus montes
y negándome a la metáfora
de que tu sensual silueta de diosa
surque
el horizonte con determinación
homicida
como halcón que huye hacia la
nada
tan rapaz y enceguecido
sin ayer
sin hoy y sin mañana.
FRAGMENTO
I
¿De qué hablamos los poetas?
¿En qué mar termina la lágrima vacía?
II
¿A quién recurre la soledad como fragmento
de la infancia muda tan llena de colores, de calles,
plazas y blancos campanarios?
III
¿Cómo volver a vivir sin pisar
El terruño querido?
VIAJE
I
Cada amanecer
te busco con mi aliento
y de manera
mística abres
los pétalos de tu
corazón
con delicada fragancia de flor.
II
Cada pestaña
cada filamento de pelo
cada parte de mi
y todo cuanto lleve mi nombre
también te pertenece.
III
En mi alforja de caminante
hay un trozo de pan, agua, libro,
retrato
Una muda de ropa.
IV
Empaco con delicada doblez
la esperanza
el virginal llanto de una dama
y en vagones de carga viajo lejos.
DESIDIA
I
¿Quién pudiera pavimentar
el sendero hacia ti
con recios mármoles
y sembrar de flores los caminos?
II
¿Quién pide para ti un altar sino el más
vil de tus enemigos?
III
Quién te quiere pétrea, inmóvil
y de yeso toda
sino aquel que
te convirtió en símbolo y en
bandera.
GOOD BYE
I
Desde mi ventana
te veo venir en mañanas de
sol radiante
y mujeres con sus tinajas al cinto.
II
Te veo venir como deseo último
del sentenciado
con sed de tus montañas y valles.
III
Con sed de tus ciudades
pobladas
y el bullicio de tus mercados.
IV
Hay un camino de rieles
desde donde te
sueño mía
muy mía
en épicas proporciones
de ingenua alegría.