Fragmentos de un proyectil impactaron en zonas urbanas del centro del país tras una nueva andanada de misiles lanzados contra territorio israelí, mientras continúan los enfrentamientos entre Israel, Irán y grupos aliados en la región.
Redacción ContraPunto |
Fragmentos de un proyectil impactaron en zonas urbanas del centro del país tras una nueva andanada de misiles lanzados contra territorio israelí, mientras continúan los enfrentamientos entre Israel, Irán y grupos aliados en la región.
Al menos 12 personas resultaron heridas en el centro de Israel luego de que metralla y restos de un misil interceptado cayeran en áreas residenciales, provocando daños materiales y escenas de pánico entre la población , informó The Jerusalem Post. Los servicios de emergencia atendieron a las víctimas por lesiones causadas por explosiones, fragmentos metálicos y vidrios rotos, mientras equipos de seguridad acordonaron las zonas afectadas.
Las sirenas antiaéreas se activaron en varias ciudades, incluyendo el área metropolitana de Tel Aviv y localidades cercanas, tras la detección de proyectiles en el espacio aéreo israelí. El sistema de defensa interceptó parte de los misiles, pero algunos fragmentos lograron alcanzar suelo urbano, generando daños en edificios y vehículos.
Las autoridades israelíes señalaron que el ataque forma parte de una serie de lanzamientos recientes en el marco de la confrontación abierta con Irán y la participación de actores aliados como Hezbolá desde el sur del Líbano. El gobierno sostiene que sus operaciones militares buscan neutralizar amenazas directas contra su población civil y garantizar la seguridad en el norte y centro del país.
Por su parte, Irán ha descrito sus acciones como represalias ante bombardeos previos contra su territorio e instalaciones estratégicas, argumentando que responde a lo que considera agresiones externas. En paralelo, la tensión se mantiene en la frontera norte de Israel, donde continúan los intercambios de fuego con Hezbolá.
El episodio refuerza la preocupación internacional por una posible ampliación del conflicto en Oriente Medio, en un contexto donde los ataques ya no se limitan a zonas periféricas, sino que alcanzan directamente centros urbanos densamente poblados en ambos lados.