Por Luis Antonio Chávez
Plasmar apreciaciones de un texto, Independientemente de cuál sea su temática, pero que nos permite ser parte del mismo, no ha sido tarea fácil, sobre todo porque podríamos pecar de desentendidos, de llanos o ampulosos: sin embargo, ya iniciamos y hay que concluir.
Mario Bencastro (Ahuachapán, 1949), es un talentoso pintor, dramaturgo y escritor. Su primer novela la tituló Disparo en Catedral fue finalista en el Premio Literario Internacional Novedades Diana, México 1989.
Ocasión que aprovecharemos para acercamos a su faceta de escritor y así escudriñar los recovecos del texto “Árbol de la vida”, libro de narrativa corta, compuesto por 10 cuentos y un epilogo, cuyo tema central son situaciones cotidianas con personajes que se mueven en la clase social mediana baja.
El autor del libro que comentamos escribió y dirigió en 1988 la obra La encrucijada, puesta en escena por el Grupo de Teatro SCH, en el Thomas Jefferson Theatre, en Virginia, Estados Unidos.
Mario Bencastro ha desarrollado una importante actividad en la plástica, exponiendo sus pinturas en bienales internacionales, tanto individual como colectivas en Italia, América Latina y la nación americana.
Aclararé que estos escritos no son textos eminentemente políticos, aunque su narrativa haya nacido y publicados en esa fecha, cuyos personajes pertenecen a la década oscura que vivió El Salvador, pero cada uno vive situaciones con las que el lector se ve identificado al utilizar -el escritor- un lenguaje llano que no requiere mucha sapiencia para comprender de lo que se trata cada trama.
Los textos de Bencastro poseen una estructura lineal, con cierto aderezo de frescura, tanto así que la narración atrapa al lector, quien pensará que se evoca el pasado, pero ello no distrae el presente con su caterva de situaciones. Es una prosa libre de barroquismo.
¿Qué tiene el libro?
Abre el telón del libro el cuento “Historia del payaso”, cuya estructura nos evoca la profesión circense y la guerra civil salvadoreña, con los mítines: “Ayer asistió poca gente al circo/ Sin embargo, fue un día singular./ En la plaza hubo una concentración a la hora de la primera función”.
Posteriormente aparece “Las muertes de Fortín Coronado”, cuyo tema central son las murmuraciones en torno a su fallecimiento, sin que se descubra verdaderamente la causa.
Le continúa Los insaciables, relacionado con la infidelidad, cuyo fin es la muerte de un militar retirado (en su tiempo estuvo a cargo de los grupos que aniquilaban a los opositores) por una serpiente, sin que ello muestre sorpresas narrativas.
El Fotógrafo de la muerte, es un personaje que labora para los Derechos Humanos y su trabajo es hacer tomas de cuanto cadáver encuentre en el país; no obstante, después es él el desaparecido reemplazándolo otro profesional de la cámara sin mayores aspavientos.
Mientras que El informe, desentraña la vida de una campesina que es violada por un militar quien, gracias a sus peripecias alcanza el nivel de sargento y goza de esas prebendas.
La muchacha queda embarazada y busca al militar para darle la noticia, pero éste ni se acuerda de ella ni del ultraje que le hizo.
También aparece un cuento que nos evoca la mitología cuscatleca, La diosa del río, que no es más que una estatua a la que los caimanes cuidan celosamente, al grado que quien ose arrebatarle es asesinado por esos animales.
Asimismo encontrará Las aflicciones de Laura, El espíritu de las cosas, El jardín de Gucumats, para concluir con un epilogo.
Esta es la pluma de Mario Bencastro, cuentos que permiten ser parte del mismo sin que por ello el lector se aísle de su realidad.