Redacción ContraPunto
La retención de humedad en las parcelas se ha convertido en una prioridad para el sector agropecuario ante los efectos de la canícula, especialmente en los cultivos de granos básicos que requieren un manejo agronómico especializado. Frente a este desafío, técnicos del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y del Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal (CENTA) impulsan la capacitación de productores en prácticas sostenibles que optimizan el uso del agua.
En el distrito de Tacuba, Ahuachapán Centro, la extensión de CENTA brinda atención a aproximadamente 5,000 productores que cultivan cerca de 10,000 manzanas de maíz, frijol y sorgo. En esta zona destacan las parcelas demostrativas donde se han eliminado las quemas agrícolas, promoviendo técnicas más amigables con el medio ambiente.
Gracias al acompañamiento técnico, se ha fortalecido la implementación de medidas de conservación de suelos y agua. Entre estas prácticas sobresalen las barreras vivas, que consisten en hileras densas de plantas sembradas a nivel para reducir la escorrentía; así como las acequias de ladera, zanjas horizontales diseñadas para captar el agua de lluvia en terrenos inclinados.
A estas estrategias se suman las fosas de infiltración, que permiten almacenar agua para una humectación progresiva de las raíces, y los sistemas agroforestales enriquecidos con abonos verdes, que combinan árboles y cultivos para mejorar la fertilidad del suelo. El extensionista Douglas Molina destacó además el uso de cobertura de rastrojo, una técnica que protege la capa vegetal y evita la erosión.
Molina señaló que la adopción de estas prácticas, junto con el trazado de curvas a nivel, ha permitido a los agricultores incrementar significativamente sus rendimientos. Asimismo, resaltó el uso de la planta canavalia como cobertura viva, la cual ayuda a suprimir malezas y aporta nitrógeno de manera natural al suelo.
En estas áreas también se ha reducido el uso de herbicidas convencionales, sustituyéndolos por bioinsumos que favorecen el control agroecológico de plagas y enfermedades. De igual forma, se promueve la construcción de reservorios que garantizan el almacenamiento de agua para riego en épocas de escasez.
Por su parte, el productor Antonio Vásquez instó a otros agricultores a erradicar las prácticas tradicionales de quema y disminuir la dependencia de agroquímicos. Subrayó que la adopción de métodos sostenibles es clave para restaurar la salud del suelo y fortalecer la resiliencia ante el cambio climático y los efectos del fenómeno de El Niño.
Estas acciones reflejan el compromiso del MAG y CENTA con el desarrollo agrícola sostenible, orientado a garantizar la seguridad alimentaria y la adaptación del sector frente a condiciones climáticas adversas.