Los pecados: Envidia

Cada vez que te veo pasar, quisiera desaparecer dentro de tu sombra. No ser yo. Ser aquello que el mundo acerca a tu piel.

Zarko Pinkas | «El Ayatolá del Rock ‘n’ Rolla»

Cada vez que te veo pasar,
quisiera desaparecer dentro de tu sombra.
No ser yo.
Ser aquello que el mundo acerca a tu piel.

Ignoras mis discretos naufragios,
las palabras que jamás llegan,
la mirada que permanece suspendida
en el borde de tu silencio.

Corres detrás de los cerros.
El viento aprende la forma de tu cuerpo.
Yo permanezco entre los árboles,
inmóvil como una raíz que nunca fue camino.

Envidio la seda que roza tus hombros.
Envidio el satín que abraza tu cintura.
Envidio los botones que conocen tus manos.
La lluvia que descansa sobre tu cuello.
La noche que entra primero en tu habitación.

Envidio la cama que sostiene tus sueños.
La almohada que escucha tu respiración.
El espejo que recibe tu rostro cada mañana
sin haber hecho nada para merecerlo.

Entonces comprendo.

Mi pecado no es desearte.

Mi pecado es querer ocupar el lugar
de todo aquello
que tiene el privilegio
de entrar de ti.