Las maniobras de Trump en el Caribe y la resistencia de Maduro

"Las amenazas veladas de intervención no responden a un plan militar realista, sino a un cálculo político y económico": Alonso Rosales.

Por Alonso Rosales.

En las últimas semanas, la atención mediática ha girado nuevamente hacia el Caribe, donde las maniobras militares y los discursos de Donald Trump han intentado proyectar la imagen de un inminente desenlace en Venezuela. Sin embargo, los hechos sobre el terreno muestran una realidad distinta: mucho ruido, pero escasas probabilidades de acción militar decisiva.

Trump y el cálculo político-empresarial

Las amenazas veladas de intervención no responden a un plan militar realista, sino a un cálculo político y económico. Trump no busca arriesgar tropas ni embarcarse en una operación de alto costo humano y financiero. Lo que pretende es mantener abierta la carta venezolana como herramienta de negociación: presión sobre el régimen de Nicolás Maduro, pero también un canal para futuras oportunidades de negocio, en particular con el petróleo venezolano y los entramados financieros donde actores como el Cartel de los Soles siguen siendo piezas clave.

El espejismo de la invasión

Expertos militares estadounidenses —incluyendo generales en retiro y exdirectores de la CIA— han señalado que, si realmente hubiera existido la voluntad de sacar a Maduro del poder, la estrategia se habría basado en el elemento sorpresa y en operaciones de fuerzas especiales como Delta Force. En tal escenario, la misión no habría durado más de 72 horas. La ausencia de ese movimiento confirma que las maniobras en el Caribe no son más que un espectáculo estratégico, un “perro que ladra, pero no muerde”.

La permanencia de Maduro

Contrario a la narrativa que lo pinta sostenido únicamente por la Fuerza Armada Bolivariana, Maduro permanece en el poder porque, de momento, no existe interés real de Washington en ejecutar una intervención total. Su permanencia no es un triunfo militar, sino una consecuencia de los límites estratégicos de Estados Unidos. La FANB sirve como escudo interno y como símbolo de resistencia, pero la verdadera razón por la cual Maduro no huye es que la amenaza externa carece de sustancia operativa.

Ucrania, Rusia y la distracción

El factor internacional no es menor. Trump busca desviar la atención de los reveses de la estrategia occidental en Ucrania frente a Rusia. Para Moscú, los gestos de Trump en el Caribe son poco más que berrinches mediáticos sin capacidad de alterar el equilibrio global. Putin observa con distancia, consciente de que Washington carece de voluntad para abrir un nuevo frente de confrontación directa en América Latina.

Las maniobras de Trump en el Caribe no son el preludio de una invasión, sino un ejercicio de retórica y distracción. La realidad militar demuestra que la opción de fuerza no está sobre la mesa. Mucha bulla, poca acción: esa es la marca de una estrategia que se alimenta más de la propaganda que de la planificación operativa.