Por Alonso Rosales
En un giro político y económico sin precedentes, la Asamblea Nacional de Venezuela —controlada por el chavismo— aprobó en primera discusión una reforma parcial de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, una legislación clave para el manejo y explotación petrolera del país con las mayores reservas de crudo del mundo. La reforma, impulsada por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, se da en medio de una coyuntura marcada por la profunda injerencia e intereses económicos de Estados Unidos tras recientes avances diplomáticos y comerciales entre Caracas y Washington, incluyendo la venta de petróleo venezolano a empresas estadounidenses.
¿En qué consiste la reforma?
La reforma de la ley de hidrocarburos modifica el marco legal que había regido la industria petrolera desde hace más de dos décadas, cuando se instauró un modelo altamente estatizado bajo el presidente Hugo Chávez. Los cambios, que de aprobarse definitivamente transformarían el sector, incluyen:
Aunque esta reforma no fue redactada literalmente en Washington, se produce en un contexto donde la relación política y económica entre Venezuela y Estados Unidos ha cambiado drásticamente tras la caída de Nicolás Maduro y la apertura de Caracas a los acuerdos comerciales con inversionistas estadounidenses.
¿A quiénes beneficia esta ley?
¿Cuántos votos obtuvo la aprobación?
La reforma fue aprobada en primera discusión por la Asamblea Nacional el 22 de enero de 2026, con lo que el presidente del parlamento, Jorge Rodríguez, calificó la votación de “mayoría calificada evidente”. Aunque no se ha publicado un desglose oficial detallado de cada voto, se sabe que se trató de un respaldo mayoritario del bloque oficialista, y algunos diputados minoritarios de la oposición salvaron su voto en lugar de votar en contra formalmente.
Este procedimiento es parte del trámite legislativo en Venezuela, que exige una segunda discusión y votación posterior para aprobarla definitivamente.
Reacciones de las autoridades venezolanas
Las autoridades chavistas que lideran este proceso han defendido la reforma como un paso necesario para transformar la industria petrolera y sacar al país del estancamiento económico. La presidenta encargada Delcy Rodríguez ha dicho que Venezuela no puede “aceptar órdenes de ningún factor externo” y que el proceso responde a la voluntad del pueblo venezolano, subrayando que la reforma es cuestión de soberanía económica.
Por su parte, el presidente de la Asamblea, Jorge Rodríguez, aseguró que la modificación legal permitirá un “acelerado incremento” de la producción petrolera y la llegada de inversiones necesarias para desarrollo nacional.
Reacciones de los Estados Unidos
Hasta ahora, las reacciones oficiales de Washington específicamente sobre la reforma son indirectas. Estados Unidos ha mostrado interés en abrir el sector petrolero venezolano al capital estadounidense y ha negociado acuerdos comerciales de petróleo, lo que algunos analistas interpretan como incentivo implícito al cambio legal en Caracas.
No obstante, no existe declaración pública formal del gobierno de Estados Unidos que dirija específicamente la redacción de la ley, aunque la relación económica entre ambos países sugiere un contexto favorable a la inversión petrolera en Venezuela desde el exterior.
Fuentes