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Por Alonso Rosales
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, atraviesa el momento más delicado de su gestión. Lo que comenzó como una polémica por su propuesta de abrir la propiedad comercial de la Copa del Mundo a inversionistas privados ha evolucionado hacia una crisis institucional que amenaza su continuidad al frente del máximo organismo del fútbol mundial.
Tras retirar oficialmente su proyecto denominado FIFA Forward Enterprise (FFE), una filial comercial que buscaba permitir la participación de accionistas externos en el negocio de los Mundiales, Infantino enfrenta ahora la posibilidad de acciones legales promovidas por la UEFA, la confederación europea que encabezó la oposición a la iniciativa.
En una carta enviada por el bufete estadounidense Dechert, la UEFA ordenó a Infantino y a otros 17 altos funcionarios de la FIFA conservar toda la documentación, archivos físicos y electrónicos relacionados con el proyecto. La advertencia señala que cualquier destrucción, alteración u ocultamiento de pruebas podría ser considerada una grave obstrucción en caso de iniciarse procesos judiciales, arbitrajes o investigaciones regulatorias.
El abogado de la UEFA, Andrew J. Levander, sostiene que ya existen fundamentos suficientes para anticipar litigios, debido a que numerosos actores del fútbol consideran que el plan de privatización es incompatible con la naturaleza jurídica de la FIFA, organización registrada en Suiza como una asociación sin fines de lucro.
Las críticas no provinieron únicamente del exterior. Dos altos directivos de la propia FIFA, Carlos Cordeiro y Kevin Lamour, se distanciaron públicamente del proyecto y lo calificaron como una iniciativa impulsada exclusivamente por Infantino, evidenciando divisiones internas en la organización.
La situación política tampoco favorece al dirigente suizo. Según el New York Post y el medio Politico, Infantino intentó comunicarse con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para obtener respaldo en medio de la creciente crisis, pero el mandatario no respondió sus llamadas, dejándolo sin el apoyo político que durante meses pareció acompañarlo.
La relación entre ambos había sido estrecha durante la organización y celebración del Mundial de 2026. Incluso, en diciembre pasado, Infantino entregó a Trump el denominado Premio FIFA de la Paz y, tras la final del torneo, el mandatario llegó a afirmar que lo propondría para ocupar la Secretaría General de las Naciones Unidas.
Sin embargo, el pasado 31 de julio Trump negó haber conversado con el presidente de la FIFA sobre el controvertido plan para vender una participación minoritaria del negocio de los Mundiales, marcando un evidente distanciamiento.
De acuerdo con las mismas publicaciones, también quedó descartada una supuesta llamada telefónica entre Infantino y el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio. El subsecretario para Asuntos Públicos Globales, Dylan Johnson, desmintió públicamente la existencia de esa conversación.
Mientras tanto, la presión aumenta desde Europa. El presidente francés, Emmanuel Macron, habría realizado diversas gestiones telefónicas con el presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin; con el titular de la Confederación Africana de Fútbol, Patrice Motsepe; y con el propio Infantino, buscando preservar la unidad del fútbol mundial y evitar una fractura entre las confederaciones.
La posibilidad de que Infantino no complete su mandato ya dejó de ser una hipótesis remota. Javier Tebas, presidente de LaLiga española, pidió públicamente su renuncia y reclamó un nuevo liderazgo que recupere la credibilidad institucional de la FIFA.
Hasta el momento, únicamente la CONMEBOL y la Confederación Africana mantienen un respaldo abierto al dirigente suizo. En contraste, la Federación de Gales se convirtió en la primera asociación nacional en retirarle oficialmente su apoyo, argumentando una pérdida de confianza debido a fallas de gobernanza, liderazgo y comunicación.
La propia UEFA fue aún más contundente al afirmar que “ninguna opción debería descartarse” respecto al futuro del presidente de la FIFA y sostuvo que el actual liderazgo ha perdido la confianza no solo del fútbol europeo, sino de una parte importante de la comunidad futbolística internacional.
Con el cierre de inscripciones para las candidaturas presidenciales previsto para el próximo 18 de noviembre y las elecciones programadas para marzo de 2027, el futuro político de Gianni Infantino aparece cada vez más incierto. Lo que hace apenas unas semanas parecía una reelección asegurada hoy se ha transformado en la mayor crisis institucional que ha enfrentado la FIFA en la última década.
Fuentes: AP, Reuters y EFE.