Por Alonso Rosales, analista internacional
En una serie de conversaciones diplomáticas celebradas en Berlín a mediados de diciembre de 2025, altos representantes de Estados Unidos —incluyendo al yerno del expresidente Jared Kushner y al enviado especial Steve Witkoff— se reunieron con el presidente ucraniano Volodímir Zelenskiy y varios líderes europeos para explorar un marco de paz con Rusia. Las conversaciones avanzaron sobre garantías de seguridad europeas y un posible despliegue multinacional liderado por Europa, pero las cuestiones territoriales fundamentales permanecen sin resolver: los informes señalan que Estados Unidos dejó claro que cualquier acuerdo exigirá concesiones territoriales por parte de Ucrania (mención concreta a la región industrial del Donetsk en algunos reportes), mientras que Zelenskiy y Kyiv insisten en salvaguardas jurídicas y garantías reales antes de aceptar cualquier cesión.
1. Contexto: por qué estas reuniones importan ahora
Desde 2022 el conflicto entre Rusia y Ucrania se transformó en una guerra prolongada y fragmentada que ha forjado desgaste militar, crisis humanitaria y divisiones geopolíticas. En 2025 se intensificaron los esfuerzos diplomáticos no sólo por parte de la Unión Europea y la OTAN, sino también por mediaciones promovidas por actores estadounidenses cercanos al presidente Donald Trump, con el objetivo explícito de buscar un arreglo negociado antes de fin de año. El encuentro en Berlín —y las reuniones preparatorias en Washington y otras capitales— se inscriben en ese impulso.
2. Quiénes participaron (y una corrección sobre nombres)
El equipo estadounidense estuvo encabezado por Steve Witkoff, identificado en la prensa como enviado especial o emisario próximo al presidente Trump, y por Jared Kushner (yerno de Trump), ambos con un papel central en las conversaciones con Zelenskiy. El usuario mencionó un “coronel Whitcott”: la referencia más consistente en fuentes abiertas corresponde a Steve Witkoff . Además participaron varios líderes europeos (ej.: Alemania, Francia, Reino Unido) y altos cargos de la UE, quienes emitieron una declaración conjunta sobre garantías de seguridad.
3. ¿Qué ofreció la delegación occidental?
Las propuestas sobre la mesa se articularon en torno a dos ejes:
Estas propuestas tienen el doble propósito de: (a) proporcionar a Ucrania garantías externas que reduzcan la necesidad de depender únicamente de su propio territorio como línea de defensa; y (b) ofrecer a Rusia seguridad jurídica sobre límites militares que la convenzan de aceptar un acuerdo.
4. ¿Se habló de cesiones territoriales? — Lo acordado y lo no acordado
Resultado clave: las conversaciones no cerraron un paquete territorial definitivo. Varios reportes coinciden en que las preguntas más difíciles —qué territorios, bajo qué condiciones y con qué salvaguardas— permanecieron abiertas. En concreto:
En resumen: se habló sobre la posibilidad práctica de cesiones, y EEUU las puso sobre la mesa como condición para avanzar en las negociaciones con Rusia, pero no hubo un mapa ni una lista concreta de territorios oficialmente transferidos ni un acuerdo final entre Kyiv y Washington/Europa sobre qué entregar exactamente y bajo qué términos.
5. Las posiciones de los actores clave
6. Riesgos, incógnitas y escenarios plausibles
7. “¿Será posible que la paz llegue?”
La respuesta corta: posible, pero no garantizado. Hay ahora una convergencia política notable —Estados Unidos, con emisarios cercanos al presidente, y varios gobiernos europeos trabajan en un paquete —pero la piedra angular sigue siendo Kyiv: sin garantías jurídicas y operativas tangibles, Zelenskiy y su gobierno no pueden aceptar pérdidas territoriales que no cuenten con mecanismos de protección verificables. La paz viable exige dos cosas simultáneas: (1) mapa claro y verificable de quién cede qué, y (2) garantías exteriores creíbles con capacidad de disuasión ante nuevas agresiones. Ni la primera ni la segunda están totalmente resueltas tras las rondas de Berlín.
Las reuniones recientes en Europa son un avance en tanto alinean a actores poderosos alrededor de un marco de garantías que podrían compensar, en parte, las pérdidas territoriales que Estados Unidos y la diplomacia práctica consideran necesarias para sacar a Rusia del conflicto. Sin embargo, la legitimidad política y la viabilidad estratégica de cualquier cesión dependerán de la confianza que Kyiv pueda obtener. Esa confianza sólo nace de garantías multilaterales y mecanismos de verificación creíbles —y de evidencia de que los garantes están dispuestos a responder con fuerza política, económica y, en último término, militar, si Rusia viola el acuerdo. Hoy la paz está más cerca en la retórica y en los marcos propuestos; la prueba será si esos marcos se traducen en protección real y en un mapa acordado por las partes.
Fuentes